16.6.09

A ellos, que lo fueron todo.

Estuve recordando ciertos detalles.

Como esa vez que, la única vez que dormí en su casa familiar, Mr. Big me llamó a las 2 de la mañana y tuve que cortarlo y mandarle un mensaje diciendo que estaba durmiendo al lado suyo. Todavía tengo el mensaje por ahí. Y después por alguna razón me levanté y recorrí el piso de arriba de la casa, sin gafas ni lentillas, ciega como un topo. Volví a su habitación, todavía con las velas encendidas, y me acosté a su lado. La cama era tan grande que casi no nos tocábamos. Sentí que lo había traicionado, que había hecho algo malo.

Como que hace mucho que no tengo agujetas por follar. No estoy hablando de unas ligeras molestias, sino de "oh, no, por favor, no me hagas subir las escaleras". Casi casi... cuatro años. Joder. Cuatro años ya desde eso. Y ahora todo es tan distinto...


Las cosas cambian. Mi vida, sus vidas. Todo cambia. Y los pierdo o los encuentro o los vuelvo a perder. Fueron parte mía y ya no están y hay un pequeño hueco suyo en mí. Hay un hueco de lo que se llevaron, y un pegote de lo que dejaron. Pero ya no sé cómo hablarles ni cómo acercarme, ni cómo verlos. Porque tal y como llegaron se fueron. Y los débiles lazos que nos unen son cada vez más tenues.
No me parece bien. No me parece bien haberlos perdido del todo. No poder tenerlos cerca. Que ya no sean parte de mi familia. No sentir que puedo llamarlos si tengo un problema, que van a estar ahí.
Porque aunque ellos formen parte de mi vida, yo ya no formo parte de la suya.

2 comentarios:

  1. Las agujetas del placer, que las llamo yo xD

    Tía, tengo piso. Y me ha dado una pena tremenda que tú no lo vayas a compartir conmigo :(

    ResponderEliminar
  2. yo tp tengo agujetas ya, pero porque me he acostumbrado al ejercicio xD

    ResponderEliminar