18.2.12

Libertad.

Estoy de pie, desnuda, delante de la ventana.
Fuera todo está oscuro. Veo las siluetas de los árboles y detrás las ventanas iluminadas de los vecinos.
Pero eso no importa. Lo que importa está dentro.
Ocurre entre estas cuatro paredes.

Ahí estoy yo, alumbrada por las mismas luces rojas que me acompañan cada noche desde hace años, sabiendo que esa soy yo. Ese cuerpo es mío. Esa mente es mía. Esta vida es mía.
En una habitación que no me pertenece, en una casa que no me pertenece, en un país que no me pertenece, soy yo.

Lo bueno, lo malo, los defectos y las virtudes, pero yo.
Y después de tantos años de buscarme, sienta bien encontrarse de vez en cuando.

13.2.12

The only exception.

"Tengo ganas de hablar con vos. Pasear.
Ya sabes, lo nuestro. Lo de siempre. Lo de casi nunca.
(...)
Pero no me gusta hablar por aquí de esas nimiedades contigo.
Prefiero contarte cosas verdaderamente importantes, como que el cordón de mi bota se rompió al engancharse en la escalera mecánica.
O que la última palabra del libro que me estoy leyendo es "Grace".
O que un botón de mi abrigo ha decidido separarse del resto y huir a descubrir mundo.
O que he visto una hoja que se elevaba en el aire al pasar por uno de los conductos de ventilación del metro que van a dar a la calle.
Y me ha recordado a vos.
Y a American Beauty.
Y me ha dado nostalgia no tenerte cerca.
A mi lado. Y abrazarte. Y olerte."

Te quiero.
Por cosas como esta y por tantas otras.
Te quiero.

Palimpsesto.

Quiero vaciarme.

Vaciarme de palabras, gestos, sensaciones, recuerdos, sentimientos, lugares, vos, yo, ellos.
Poder renacer, nueva, limpia, vacía, otra.
Quedarme sin nada para poder volver a empezar.

Pero nunca podés deshacerte de todo.
Siempre quedan restos, historias, personas.
Porque lo que vivimos es lo que somos.
Porque lo que vivimos es lo que se queda con nosotros, por más que intentemos cambiar y olvidar.

3.2.12

Todo lo que te gusta de mí me lo dieron otros.

3.1.12

Ansia.

Salvaje, primigenio, eléctrico.
Era sexo.
Era hambre, deseando devorarnos, insaciable, imposible separarnos.
Dedos sedientos que apenas rozan la piel pero que es como si la quemaran, metáforas vacías de novela romántica que cobran sentido de repente, al descubrir que no hay suficiente, que no tenemos suficiente, que nunca tendremos suficiente.

12.12.11

Sucede que me canso de ser.

Me canso de no saber dónde estoy parada, de los juegos que significan cosas diferentes para cada uno, de volver a casa sintiendo tu mano en mi rodilla, de no saber cómo hablarte, cómo explicarte, cómo hacer que entiendas que no sos quien creés que sos, que tenés más para ofrecer de lo que pensás, que la única manera de que la gente deje de verte como solías ser es que dejes de actuar como el misógino que eras, y empieces a actuar como la persona madura y con su propia moral que sos ahora.

Me canso de luchar para mantener lo que tenemos, de hacer todo el esfuerzo, de recibir migajas de tu atención, de preguntar "¿cuán alto?" cuando me pedís que salte.

Me canso de ser la única que está en esta relación.

30.10.11

Cosas que nunca te dije (pero aún puedo hacerlo)

Eras, a falta de palabras mejores, un digno adversario.
El que podía ponerme en mi lugar.
El que me empujaba a ser mejor.
El que lograba que reconociese mis errores.
El que sabía cómo era y lo respetaba, pero no dejaba que me saliese con la mía.
El que estaba a mi nivel.

Eras mi igual. Los dos luchábamos por dominar, por lo que ninguno lo hacía.
Lo único que desequilibraba la balanza de poder era la diferente intensidad de nuestros sentimientos por el otro.

Eso es lo que busco. Alguien se sepa sacar lo mejor de mí, que sepa manejar lo peor, que me haga mejor persona.
Un reto, un desafío, una oportunidad para crecer.

20.9.11

AzulRojo.

Cuando se despertó, ya estaba ahí.

No era un dinosaurio, como cualquiera supondría.
Era de nuevo eso. Esa especie de pesadez en la planta de los pies, ese pinchazo
debajo de la costilla flotante derecha.
Salió de la cama y supo lo que pasaba.
Era una de esas mañanas en las que no le daría tiempo a desayunar, viajaría
aplastada entre viejas que se creen mejor que ella y probablemente llegaría tarde. La
cosa no terminaría ahí, no: tendría que aguantar horas interminables de cháchara sin
sentido y probablemente algún documental de esos que no sabés si matarte, matar al
profesor o entrar en furia berserker y acabar con toda la clase. Seguro que llovería.
Tendría que pasarse los ratos muertos mirando las gotas, y las nubes, y las trombas
de agua. Sin paraguas, claro. Aparecería algo a último momento y llegaría a casa a las
17, famélica, chorreando y después de haber metido el pie hasta el tobillo en un
charco de agua turbia. Todo para encontrarse con que volvió a entrar agua en su
habitación (con la ventana cerrada, por supuesto) y que se acabó la bombona: adiós
comida rica y ducha calentita. Intentaría estudiar, pero estaría tan cansada que se
quedaría dormida y se sentiría culpable el resto de la tarde. Para cuando lleguen las
21, sólo querría meterse en la cama y arroparse la cabeza con una manta.

Entonces le llegó ese mensaje. Y sonrió.

“Chica roja, no estés blue”


Sunday blues.

Como náufragos, deambulábamos entre libros y tabasco, entre palillos chinos y merchandising de Star Wars, entre galletas importadas y destornilladores.
Como zombies, veíamos sin mirar, pasando de objeto en objeto, concentrándonos sólo durante unos segundos. Nos cruzábamos, nos chocábamos y veíamos en el otro el reflejo de nuestra propia expresión. Todos buscábamos algo, una distracción, una adicción, un entretenimiento.
Éramos domingueros desesperados por que fuese lunes.

En el hilo musical sonaba Billie Holiday

Fact XXVIII.

Echo de menos el sexo sucio, desordenado, de condones en el suelo, de revolcarnos en una cama llena de sudor y semen, de pantalones sin ropa interior para salir de la habitación.

7.9.11

¿Cómo habríamos sido si esa noche, la primera noche, hubiese pasado algo entre nosotros?
¿Habría un "nosotros"?
¿Existiríamos siquiera?

4.8.11

Twist.

Era raro verlo y saber que no era mío, verlo y no poder tocarlo.
Tener que escondernos para hacer lo que hacemos siempre.
No poder decir ciertas cosas.
Amordazar a los demás como medida preventiva.

Era raro no poder mirarlo como siempre.
Verlo interactuar con alguien nuevo, de otra manera.
Sentirme cohibida, acomplejada, inferior a.

Pero aún así seguíamos siendo nosotros.
Aún así vino y me susurró lo que sabía que necesitaba escuchar.
Aún así algo me impulsó a buscarlo y disculparme, y cuando nos miramos supo que tenía que disculparse también.
Aún así buscamos la manera de ser nosotros sin hacer daño.

Nosotros y los otros.
Y eso no cambia.

Fact XXVII.

Lo que más me molesta es no tener a nadie a quien contarle ciertas cosas, ni ningún sitio realmente privado.

A she.

La observo. Su cuerpo, sus movimientos, sus palabras.
Intento descubrir por qué ella sí y yo no, por qué logró lo que yo quería.
A pesar de gustarme mi posición actual, permanente, no como a la suya.
Pero no puedo evitar pensar en la historia, en los recuerdos, en las imágenes, en las fantasías, y en como ella ahora está donde estuve, pero mejor.

¿Qué es preferible?
¿Algo efímero pero pleno o algo permanente a medias?

1.8.11

Fact XXVI.

No hay nada peor que enfrentarme a la novia (perfecta físicamente) de Mr. Big mientras yo estoy en bikini.