22.1.09

Siestas.

Persianas bajas, oscuridad y calor debajo de las mantas.
Conversaciones ficticias, palabras reales.
Intento despertarme pero no lo suficiente.
Y entonces lo siento. Sale desde el fondo de mi mente somnolienta, se instala en mis dedos.
Lo dejo crecer dentro de mí, mientras caigo en la inconsciencia y vuelvo a salir.
Navego entre la bruma hasta que encuentro el botón y me dejo ir.
Crece, crece, crece, crece hasta que ya no tiene hacia dónde crecer. Se pierde, se desvanece, no prospera.
Revivo, de a poco, sintiendo hormigueos, dándome cuenta de que ya estoy despierta y la vida real me espera.

5 comentarios:

  1. Adoro el erotismo latente de todos tus textos (o que mi mente es una pervertida)

    Responderé al guante un día de estos. Suerte con los exámenes.

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  2. yo tambien, cuando saco las manos de debajo del edredon con el frio que hace es cuando se me congelan, es que tengo mala suerte hasta durmiendo

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  3. No, tu mente no es una pervertida...

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  4. No es cierto. Hay erotismo latente en todos tus textos, y te encanta.

    Al menos reconócelo :P

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  5. Me gusta volver a mis orígenes!

    Y lo que intentaba decir con "No, tu mente no es una pervertida" era que sí que lo había, especialmente en esto, y sí que estaba hablando de lo que cree que estaba hablando.

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