26.1.09

Sandylion.

(Play)

Está preciosa.
Durante medio segundo, shock, "¿quién es esa?", después reconozco la sonrisa franca, los ojos verdosos, la nariz recta, la frente ancha, el pelo ondulado, con el remolino de siempre, la cicatriz cerca de la cadera por su infarto de epiplón.
La recuerdo con 8 años, todo descontrol en el pelo y anteojos, blanca y alta.
Y la recuerdo con 13 años, vestida siempre de bordó, caminando a su casa para hacer un trabajo.
La recuerdo con 16 años, piel delicada, ojos verdes, alta y estilizada. Su risa, su sonrisa, su manera de ponerse el pelo detrás de la oreja, su voz, su manera de llamarme.
Nosotras en su casa, en su reino, viendo una peli, leyendo juntas, cocinando, haciendo algún trabajo (hasta las tantas transcribiendo una entrevista, imprimiendo por la mañana, el papel que se traba y nosotras llegamos tarde a clase), cantando, bailando. Ella jugando en la compu y yo tirada en su puf, con Shafik deambulando y algún libro entre las manos.
Hicimos miles de planes. Viajes, especialmente. Durante mucho tiempo fue a la que le pude contar casi todo, con la que me dedicaba a no hacer nada, con la que me sentía querida, con la que estaba cómoda en mi propia piel en esos años en los que no estaba cómoda en ningún sitio.
Y nos prestábamos ropa, nos quejábamos de nuestro peso, dormía en su habitación bajo los miles de muñecos, compartíamos gustos, nos acostábamos en silencio en la cama a mirar el techo, iba a su casa por la noche y no se sorprendía si me veía aparecer con una valija que encontraba en la calle.
Fuimos a casa de mi madrina, en Tandil, y recorrimos todas las sierras, campos, montes y parques de la zona, hasta que teníamos tanto calor que se nos hinchaban los dedos. Tomamos sol hasta achicharrarnos, nos hicimos fotos la una a la otra, dormimos juntas en el salón, compramos libros y los leímos, siempre se sacaba fotos en la naturaleza como si fuese la primera vez que estaba en ella. Jugábamos con los gatos, los perros y mi sobrino.
Le llevaba chocolate, libros y pañuelos cuando estaba enferma, hablábamos al menos una vez al día, comprendía mi parte creativa mejor que nadie, me regalaba dibujos por mi cumpleaños, nos entendíamos con una mirada.


Y la extraño.
Joder, cómo la extraño.

Extraño su sentido común, su manera de bailar, su ropa, el olor de su casa, sus movimientos, su sensibilidad.
Extraño esos años de amistad pura, de amor a la enésima potencia, de entrega.
La amaba.
Me amaba.
Nos amábamos.
Como nunca amé a nadie.
Porque la vi crecer, porque me vio crecer.
Porque era parte de lo que fui y de lo que soy.
Porque entre ella y Lau me equilibraban.
Porque se convirtió en una mujer increíble.
Y porque es ella.

2 comentarios:

  1. Eres increíble.
    Yo no tengo de eso. Yo solo recuerdo con cariño a unas cuantas personitas. Otras ni siquiera sé por qué me acuerdo de ellas.
    Lo mío ha sido un come and go de amigos y de conocidos que no me ha dejado "amar", con todo lo que esa palabra significa, a ninguno de ellos.

    Creo.

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  2. Asunto: Gracias!!!

    "Me encanta saber que en esos momentos de cambio y confusión te tenia y que vos sentías lo mismo que yo, que nunca nos vamos a olvidar de esos momentos tristes y no tan tristes de juegos y confesiones, por que yo confiaba y confío plenamente en vos.

    Es raro vernos tan adultas, pero sos la persona que pensé que ibas a ser, asi de sensible y creativa, aunque las dos tengamos problemas lo hicimos muy bien!



    Se que tu mama y tu hermano vienen y entiendo que tengas miedo en venir y entiendo si decidís no venir con ellos, por que para vos es mucho mas difícil, es volver a tu “patria”, y la verdad que estamos todos muy cambiados, pero sabes que si venís aca te vamos a estar esperando.



    Te amo por recordarme tan linda jaja, y por que cada ves que leo tu fotolog veo que tu vida es tan emocionante como las novelas para jóvenes que leíamos (donde uno no puedo evitar querer a la protagonista)



    Gracias por el regalo, significa mucho!"

    San

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