28.10.08

Me limito a parlotear como una cotorra, contar historias, hacer bromas, saltar y sonreír y hablar hablar hablar.
Todo para que no se note el vacío.
Me limito a besarte y abrazarte, a agarrarte de la mano y hacer planes, a frotar mi nariz contra la tuya, a hablar de la rutina.
Todo para que no se note el vacío.

Pero no puedo evitarlo. Sé que los más perceptivos notan algo incongruente en mí, algo que les dice que en realidad todo es irreal, que de verdad todo es mentira.

No puedo engañar a nadie. No puedo engañar a todos.

Me mantengo ocupada para no pensar, para no sentir, para no analizar. Para poder seguir sin derrumbarme sin saber muy bien por qué.

Y en realidad sólo quiero irme a casa. A cualquier sitio que considere casa. A cualquier persona que considere casa.
Pero ya no sé qué es casa.
Era Sevilla, era mi habitación, eran mis compañeras de piso, eran mis amigas de acá, era mi familia en Sevilla, era mi familia de sangre, eran mis amigos de allá.
Pero de golpe estoy sola, angustiada, fría. Y no puedo hacer nada.
Nada más que intentar disimular, parloteando como una cotorra.

1 comentario:

  1. Porque no hay nada peor que sentir la soledad cuando estás rodeado de gente.

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