¿Saben por qué escribo todo esto?
No porque todavía lo quiera, o porque me guste vivir en el pasado, o porque no puedo superarlo.
Sino porque creo que si libero todo esto, si muestro lo que yo veía, si cuento lo que yo sentía, si dejo ir todas las anécdotas, todas las sonrisas, todos los momentos, si regalo al mundo todo ese cariño, ese amor, esos tequieros expresados sin palabras, si me lo saco todo de encima, si comparto mi carga con los demás, si puedo exponer todo esto, plasmarlo en alguna parte para tenerlo siempre (pero fuera de mí, lejos de mí), seré libre.
Libre, limpia y pura, no prisionera de mis recuerdos. Lista para crear unos nuevos.
6.6.08
5.6.08
El momento.
Quizás sólo seamos unos naúfragos,
que se aferran el uno al otro para sobrevivir.
Y todo esto no es real, no lo es la posibilidad de tener algo, no lo es lo que sentimos, no lo es.
Nos ahogaremos mutuamente, tarde o temprano.
que se aferran el uno al otro para sobrevivir.
Y todo esto no es real, no lo es la posibilidad de tener algo, no lo es lo que sentimos, no lo es.
Nos ahogaremos mutuamente, tarde o temprano.
Tortuga.
Me dejaste
tres caracoles
un burbujero
varios cientos de fotos
una marca en el cuello que tardó una semana en desaparecer
y esa energía-niebla invadiendo cada rincón de mi habitación.
tres caracoles
un burbujero
varios cientos de fotos
una marca en el cuello que tardó una semana en desaparecer
y esa energía-niebla invadiendo cada rincón de mi habitación.
4.6.08
Burn, baby, burn
Si tuviese que quemar todo lo que alguna vez tocaste, empezaría por mi misma. Acercaría la llamita al pelo que acariciaste, a la espalda que besaste, a la cintura que abrazaste, a las ingles que mordiste, a las rodillas que apretaste, a los pies que rozaste.
Seguiría por las camas donde dormiste (dos mías y tres tuyas), nuestros libros, nuestra ropa, nuestras casas, nuestros ascensores y escaleras, nuestros edificios, nuestras calles y barrios, las paradas de autobus, los autobuses, los parques y monumentos que alguna vez visitaste, nuestras facultades, las tiendas del centro, los supermercados, los bares y terrazas, los paseos, las discotecas, las calles que pisaste, las estaciones de autobuses con los autobuses dentro, nuestros amigos, conocidos, mascotas, compañeros de clase, familia y transeúntes con los que te cruzaste.
Pero si de verdad me propusiera quemar todo lo que alguna vez tocaste, prendería fuego a la ciudad, de este a oeste, de norte a sur, río incluído.
Porque todo está impregnado de vos.
Seguiría por las camas donde dormiste (dos mías y tres tuyas), nuestros libros, nuestra ropa, nuestras casas, nuestros ascensores y escaleras, nuestros edificios, nuestras calles y barrios, las paradas de autobus, los autobuses, los parques y monumentos que alguna vez visitaste, nuestras facultades, las tiendas del centro, los supermercados, los bares y terrazas, los paseos, las discotecas, las calles que pisaste, las estaciones de autobuses con los autobuses dentro, nuestros amigos, conocidos, mascotas, compañeros de clase, familia y transeúntes con los que te cruzaste.
Pero si de verdad me propusiera quemar todo lo que alguna vez tocaste, prendería fuego a la ciudad, de este a oeste, de norte a sur, río incluído.
Porque todo está impregnado de vos.
2.6.08
Sentadas en el sofá.
-¿Sabés qué?
-¿Qué?
-Creo que me gusta demasiado.
-Un rollo de una noche- me recordó
-Pues parece que yo no sirvo para rollos de una noche.
[porque no puedo tenerlo, porque parece el típico tío-cabrón, porque es una asignatura pendiente, porque sería el único con el que podría tener algo sin sentimientos, porque es complicado, porque podría lastimar a alguien, porque podría lastimarme, porque hace mucho que no juego a la ruleta rusa. por todo eso me gusta]
-¿Qué?
-Creo que me gusta demasiado.
-Un rollo de una noche- me recordó
-Pues parece que yo no sirvo para rollos de una noche.
[porque no puedo tenerlo, porque parece el típico tío-cabrón, porque es una asignatura pendiente, porque sería el único con el que podría tener algo sin sentimientos, porque es complicado, porque podría lastimar a alguien, porque podría lastimarme, porque hace mucho que no juego a la ruleta rusa. por todo eso me gusta]
29.5.08
26.5.08
Paloma Z.D.C.
Quiero esa vida.
Quiero esa niña de rizos morenos y vestido blanco, que camine pisando fuerte con los talones. Quiero esa nena de rulos negros y vestidito blanco, que camine pisando fuerte con los talones.
Quiero el dormirme a su lado y despertarme a su lado.
Quiero verlo en la cocina, cocinando para los tres (o los cuatro).
Quiero esa casa, llena de libros y madera, música y amigos, cine y ventanas, arte y risas.
Quiero volver a casa y verlo delante del ordenador, con sus gafas y su cara de concentración. Quiero que vuelva a casa y me encuentre delante del ordenador, con mis gafas y cara de desesperación.
Quiero besos matutinos, desayunos compartidos, conversaciones eternas.
Quiero enfrentarme al día a día con él, que me tranquilice cuando me paso, que me incite cuando no doy lo suficiente, que aplique su sentido común a las situaciones que nos surjan, que recordemos juntos nuestra juventud.
Quiero visitas navideñas a los abuelos, a los tíos, a los primos. Quiero ser parte de esa familia. Quiero oler a candela subiendo por su calle.
Quiero cocinarle y que me cocine y que me rete por comer mucho tomate.
Quiero que me complazca cada antojo cuando esté embarazada, que le hable a la super-panza, que elijamos nombres juntos, que sienta las patadas del bebé, que llore cuando lo tenga en brazos por primera vez, que juegue con él, que le sonría con ternura en los ojos.
Quiero esa vida. Quiero todo eso y más.
Pero adelantamos acontecimientos. Y nuestro momento, que era dentro de 10 años, nunca va a llegar.
Quiero esa niña de rizos morenos y vestido blanco, que camine pisando fuerte con los talones. Quiero esa nena de rulos negros y vestidito blanco, que camine pisando fuerte con los talones.
Quiero el dormirme a su lado y despertarme a su lado.
Quiero verlo en la cocina, cocinando para los tres (o los cuatro).
Quiero esa casa, llena de libros y madera, música y amigos, cine y ventanas, arte y risas.
Quiero volver a casa y verlo delante del ordenador, con sus gafas y su cara de concentración. Quiero que vuelva a casa y me encuentre delante del ordenador, con mis gafas y cara de desesperación.
Quiero besos matutinos, desayunos compartidos, conversaciones eternas.
Quiero enfrentarme al día a día con él, que me tranquilice cuando me paso, que me incite cuando no doy lo suficiente, que aplique su sentido común a las situaciones que nos surjan, que recordemos juntos nuestra juventud.
Quiero visitas navideñas a los abuelos, a los tíos, a los primos. Quiero ser parte de esa familia. Quiero oler a candela subiendo por su calle.
Quiero cocinarle y que me cocine y que me rete por comer mucho tomate.
Quiero que me complazca cada antojo cuando esté embarazada, que le hable a la super-panza, que elijamos nombres juntos, que sienta las patadas del bebé, que llore cuando lo tenga en brazos por primera vez, que juegue con él, que le sonría con ternura en los ojos.
Quiero esa vida. Quiero todo eso y más.
Pero adelantamos acontecimientos. Y nuestro momento, que era dentro de 10 años, nunca va a llegar.
20.5.08
ANUNCIO
Sé que hay gente que me lee. Además de Lars o Fellatrix, quiero decir.
Y creo que estaría bien que dijesen algo, lo que sea, para salir del anonimato.
QUIERO que salgan del anonimato.
Y creo que estaría bien que dijesen algo, lo que sea, para salir del anonimato.
QUIERO que salgan del anonimato.
A través del espejo.
Creía conocerlo.
Pero no lo vi.
No sabía que tocaba la guitarra. No sabía que escribía. Me olvidaba de que dibujaba algo más que edificios.
Y ahora veo que es todo eso y mucho más. Que es más exhibicionista que antes, más relajado, más feliz.
Y es por ella o por mi ausencia o porque sí. Pero no puedo saberlo.
Siempre creí que yo era la creativa...
Y creo que lo anulé. Lo siento.
Pero no lo vi.
No sabía que tocaba la guitarra. No sabía que escribía. Me olvidaba de que dibujaba algo más que edificios.
Y ahora veo que es todo eso y mucho más. Que es más exhibicionista que antes, más relajado, más feliz.
Y es por ella o por mi ausencia o porque sí. Pero no puedo saberlo.
Siempre creí que yo era la creativa...
Y creo que lo anulé. Lo siento.
15.5.08
13.5.08
Historia de un mechero.
El viernes pasado perdí mi mechero.
Un mechero normal, rosita, al que en su momento (cuando era nuevo y deslumbraba) le había dibujado circulitos negros y escrito mi nombre en griego.
Un mechero que compré para que Ex, en ese momento Actual, siempre tuviera mechero. Porque él tiende a perderlos y yo no suelo perder nada. Hasta el viernes pasado, claro.
Entonces cada vez que salíamos, o que iba a verlo, metía el mechero rosita en mi bolso. Y lo usaba él y sus amigos y mis amigos. Pero siempre volvía al bolso.
Y cuando ya no estábamos juntos, lo seguía llevando. Porque me acostumbré a hacerlo, porque la gente se acostumbró a que tuviera fuego siempre.
Y porque cada vez que lo ponía dentro del bolso me acordaba de esa noche, hace dos inviernos.
Estábamos en la sierra, protegiéndonos del frío en la Escuela Taller. Estábamos en círculo mi Ex, Excuñado, Amigodeexcuñado y yo (kikejuancarloscésarana), y Excuñado pidió fuego. Metí la mano, saqué el mecherito rosa y se lo di sin decir ni una palabra (era la época en la que todavía me imponía porque lo acababa de conocer).
Me preguntó si fumaba y entonces Ex le dijo, con toda la ternura del mundo en su voz y su mirada: "Lleva siempre mechero para que yo siempre tenga fuego". Y después me abrazó.
Ese mechero es esa noche, esa mirada de ternura, esa sonrisa en la cara de Excuñado mientras escuchaba la historia, esos recuerdos.
Y ahora mi precioso mechero cargado de recuerdos está perdido y solo, sin nadie que lo guarde cuidadosamente en el bolsillito del bolso ni lo arranque de manos que intentan secuestrarlo.
Un mechero normal, rosita, al que en su momento (cuando era nuevo y deslumbraba) le había dibujado circulitos negros y escrito mi nombre en griego.
Un mechero que compré para que Ex, en ese momento Actual, siempre tuviera mechero. Porque él tiende a perderlos y yo no suelo perder nada. Hasta el viernes pasado, claro.
Entonces cada vez que salíamos, o que iba a verlo, metía el mechero rosita en mi bolso. Y lo usaba él y sus amigos y mis amigos. Pero siempre volvía al bolso.
Y cuando ya no estábamos juntos, lo seguía llevando. Porque me acostumbré a hacerlo, porque la gente se acostumbró a que tuviera fuego siempre.
Y porque cada vez que lo ponía dentro del bolso me acordaba de esa noche, hace dos inviernos.
Estábamos en la sierra, protegiéndonos del frío en la Escuela Taller. Estábamos en círculo mi Ex, Excuñado, Amigodeexcuñado y yo (kikejuancarloscésarana), y Excuñado pidió fuego. Metí la mano, saqué el mecherito rosa y se lo di sin decir ni una palabra (era la época en la que todavía me imponía porque lo acababa de conocer).
Me preguntó si fumaba y entonces Ex le dijo, con toda la ternura del mundo en su voz y su mirada: "Lleva siempre mechero para que yo siempre tenga fuego". Y después me abrazó.
Ese mechero es esa noche, esa mirada de ternura, esa sonrisa en la cara de Excuñado mientras escuchaba la historia, esos recuerdos.
Y ahora mi precioso mechero cargado de recuerdos está perdido y solo, sin nadie que lo guarde cuidadosamente en el bolsillito del bolso ni lo arranque de manos que intentan secuestrarlo.
Lloro
Por lo que tenía y lo que perdí.
Por lo que era y ya no soy.
Por el futuro que ya no tendré.
Por no saber a dónde ir.
Por lo que era y ya no soy.
Por el futuro que ya no tendré.
Por no saber a dónde ir.
5.5.08
Durante un segundo, imagen incorrecta.
Siempre que lo hago con otro, termino pensando en él.
Una fracción de segundo, medio minuto, antes, durante o después. Siempre.
Y lo peor es que si no pienso en él, pienso en el otro él...
¿Alguna vez conseguiré sacarlos de mi piel?
Una fracción de segundo, medio minuto, antes, durante o después. Siempre.
Y lo peor es que si no pienso en él, pienso en el otro él...
¿Alguna vez conseguiré sacarlos de mi piel?
29.4.08
24.4.08
The bassist.
Es verlo desde el segundo piso, despeinado, de espaldas, y sentir cosquillas en el estómago.
Y de repente me sonrió y se iluminó el día. O quizás era el sol detrás suyo que me deslumbraba.
Ese chico tiene algo...
Y de repente me sonrió y se iluminó el día. O quizás era el sol detrás suyo que me deslumbraba.
Ese chico tiene algo...
dormidadespierta.
En mis sueños acuno bebés. [Mi bebé, tu bebé, ¿nuestro bebé?]
En mi sueños viajo.
En mis sueños me enamoro.
En mis sueños conozco gente nueva.
En mis sueños leo.
En mis sueños digo lo que pienso.
En mis sueños me mirás.
Pero en el mundo despierto, en la vida "real", sólo espero.
Espero esperar, espero vivir, espero crecer.
Espero.
En mi sueños viajo.
En mis sueños me enamoro.
En mis sueños conozco gente nueva.
En mis sueños leo.
En mis sueños digo lo que pienso.
En mis sueños me mirás.
Pero en el mundo despierto, en la vida "real", sólo espero.
Espero esperar, espero vivir, espero crecer.
Espero.
21.4.08
Como si fuese exquisito.
Me enamoró su manera de comer.
El cuidado y el respeto con el que agarraba cada trozo de chocolate, cada galleta, con el que cortaba la pizza, o las hamburguesas.
Su ritual, su elegancia, su amor por la comida.
Y de repente deseé que me comiese a mí.
El cuidado y el respeto con el que agarraba cada trozo de chocolate, cada galleta, con el que cortaba la pizza, o las hamburguesas.
Su ritual, su elegancia, su amor por la comida.
Y de repente deseé que me comiese a mí.
10.4.08
Aprender aprendiendo.
Después de 5 meses, aprendí.
Aprendí a no pensar en "yo, vos, nosotros".
Aprendí a no jugar a ser tu pequeña esposa, a no ser tu madre sevillana, a no ser tu amante, tu compañera.
Aprendí a no esperar tu llamado diario, contándome tu día.
Aprendí a no sonreír cada vez que veía tu nombre en la pantallita del móvil.
Aprendí a dormir sin tus latidos.
Aprendí a no arroparte en mitad de la noche, a no despertarte con un beso, a no contarte que soñé con vos.
Aprendí a no soñar con vos.
Aprendí a pasar los fines de semana en mi piso.
Aprendí a comprar para uno.
Aprendí a no ser la cuarta o quinta compañera de piso.
Aprendí a no ser la segunda a la que llamabas al volver a casa.
Aprendí a no preocuparme por vos cuando no sabía nada.
Aprendí a no idealizarte ni idealizar lo nuestro.
Aprendí a no discutir por tonterías, a no reírme de/con vos, a no hablar de frikadas, a no ver series juntos, a no mandarte mensajes sin respuesta, a no mirarte mientras intentás dormirte y no te dejo porque te miro y veo el párpado temblar y a las pestañas jugar a la serpiente ondulando.
Aprendí a no unir lunares.
Aprendí a no añorar tu voz.
Aprendí a olvidarme de tu olor y de tu tacto.
Aprendí a no comparar a otros con vos.
Aprendí a no pensar más en tu cuerpo desnudo.
Aprendí que ya no tenía que defenderte de los que me querían.
Aprendí que te quería como sos, no como me gustaría que fueses.
Aprendí que tus defectos te hacen maravilloso.
Aprendí que tus virtudes son tus defectos.
Aprendí a ya no escucharte emocionado.
Aprendí a no verte en cada rayas que veo por la calle.
Aprendí a no oler más ese humo que me recuerda tanto a vos.
Aprendí a quererte de otra manera.
Aprendí a ser yo sin vos.
Aprendí a no pensar en vos al levantarme, al lavarme los dientes, en clase, en el autobús, al cocinar, al mirar la televisión, al comer, al irme a dormir, al hacerlo con otro.
Aprendí a no buscar tu aprobación.
Aprendí a caminar sin una parte de mí.
Aprendí a hacer crecer una parte nueva.
Aprendí sobre el amor y sobre el dolor.
Yo era tuya, vos eras mío.
Ahora yo soy mía y vos... de ellas.
Aprendí a no pensar en "yo, vos, nosotros".
Aprendí a no jugar a ser tu pequeña esposa, a no ser tu madre sevillana, a no ser tu amante, tu compañera.
Aprendí a no esperar tu llamado diario, contándome tu día.
Aprendí a no sonreír cada vez que veía tu nombre en la pantallita del móvil.
Aprendí a dormir sin tus latidos.
Aprendí a no arroparte en mitad de la noche, a no despertarte con un beso, a no contarte que soñé con vos.
Aprendí a no soñar con vos.
Aprendí a pasar los fines de semana en mi piso.
Aprendí a comprar para uno.
Aprendí a no ser la cuarta o quinta compañera de piso.
Aprendí a no ser la segunda a la que llamabas al volver a casa.
Aprendí a no preocuparme por vos cuando no sabía nada.
Aprendí a no idealizarte ni idealizar lo nuestro.
Aprendí a no discutir por tonterías, a no reírme de/con vos, a no hablar de frikadas, a no ver series juntos, a no mandarte mensajes sin respuesta, a no mirarte mientras intentás dormirte y no te dejo porque te miro y veo el párpado temblar y a las pestañas jugar a la serpiente ondulando.
Aprendí a no unir lunares.
Aprendí a no añorar tu voz.
Aprendí a olvidarme de tu olor y de tu tacto.
Aprendí a no comparar a otros con vos.
Aprendí a no pensar más en tu cuerpo desnudo.
Aprendí que ya no tenía que defenderte de los que me querían.
Aprendí que te quería como sos, no como me gustaría que fueses.
Aprendí que tus defectos te hacen maravilloso.
Aprendí que tus virtudes son tus defectos.
Aprendí a ya no escucharte emocionado.
Aprendí a no verte en cada rayas que veo por la calle.
Aprendí a no oler más ese humo que me recuerda tanto a vos.
Aprendí a quererte de otra manera.
Aprendí a ser yo sin vos.
Aprendí a no pensar en vos al levantarme, al lavarme los dientes, en clase, en el autobús, al cocinar, al mirar la televisión, al comer, al irme a dormir, al hacerlo con otro.
Aprendí a no buscar tu aprobación.
Aprendí a caminar sin una parte de mí.
Aprendí a hacer crecer una parte nueva.
Aprendí sobre el amor y sobre el dolor.
También con vos aprendí cómo era dejarme querer. Lo que era sentirme cuidada y protegida. El verdadero significado de una separación amistosa, y de la familia y amigos políticos
Pero todavía no aprendí a verte con otra. A verte, sentirte, oírte y leerte con otra.
Yo era tuya, vos eras mío.
Ahora yo soy mía y vos... de ellas.
(Prometo aprenderlo)
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