27.1.11

Make yourself.

Mi papá me dio muchas lecciones a lo largo de mi vida.
Cuando era chica, trabajaba para un molino harinero. Había trabajado ahí desde los 16 años. El trabajo le obligaba a estar separado de nosotros de lunes a viernes, todos los meses, durante cuatro o cinco años.
Para un Día del Padre, le hice un portarretratos con una foto de mi hermano y de mí, para que lo ponga sobre su escritorio y pueda vernos todos los días. Nunca se lo llevó.
Un día, llegando a casa, le pregunté por qué no quería nuestra foto estando a 700 km casi todos los días. Me dijo que si llevaba una foto nuestra y la ponía sobre su escritorio, su jefe pensaría que estaba cómodo en su puesto, que había puesto una foto de sus hijos porque sentía que ese lugar era permanente, y que si era así nunca lo trasladarían a Buenos Aires y seguiría viajando cada viernes por la noche a casa y de vuelta al trabajo cada domingo por la tarde.

Unos años más tarde, después de que lo trasladaran a Buenos Aires, decidió dejar el trabajo y empezar a trabajar en un negocio familiar. Ganaba un poco menos, tenía muchas más preocupaciones y obligaciones, pero era su propio jefe. Y puso una foto nuestra.

2003. Viene a España, solo, a encontrar trabajo, casa e instalarse. Después de mucho buscar, encontró un trabajo que le gustaba y para el que estaba capacitado. Pero no ganaba lo suficiente, así que trabajaba en la Fundación por la tarde, y de madrugada hacía pan en una panificadora y después lo repartía. Estuvo meses durmiendo de 21 a 3 y de 10 a 12, trabajando el resto.
Por la mañana volvía a casa con roscas que había hecho él mismo, con quemaduras del horno e historias sobre pueblos imposibles con caminos tortuosos.
El horario nocturno era demasiado para él, con sus casi 50 años. Además, después de un año de vivir solo en un país extraño, finalmente estábamos ahí... pero casi no nos veía.
Empezó a trabajar en una fábrica de embutido. Le aumentaron las horas en la Fundación. Se dedicó a ser asesor de empresas en riesgo de quiebra. Lo ascendieron en la Fundación. Dejó la fábrica de embutido. Más horas en la Fundación. Dejó algunas empresas. Lo volvieron a ascender.
Ahora es el director de una empresa especialista en formación. No su empresa, la de otro. Tiene muchas preocupaciones, poco tiempo libre, un humor de perros.
Ni una sola vez tuvo una foto nuestra en ninguno de esos trabajos.
Ninguno le gustó lo suficiente.
En ninguno estuvo cómodo.
En ninguno quiso quedarse.
Pero lo hizo por nosotros. Y lo sigue haciendo.

5 comentarios:

  1. Así que cuando tengas un trabajo en el que estés cómoda, pon una foto de tu padre :D

    Buena historia.

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  2. Gracias =)
    Y gracias por lo del post anterior, Frizi.
    De verdad.

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  3. Eso te lo cuento tomando un café ;)

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