18.1.10

Noches como ésta.

Todo fue improvisado.
Tomamos el camino largo, hablando de Sawyer, Faraday y Juliet, pero antes de lo pensado estábamos ahí, en el suelo, en el no-suelo, sobre esos pufs tan apalancantes.
Y alguien trajo cervezas para todos, y contaron algunos chistes malos, y cada vez estábamos más recostados sobre el puf.
Las luces cambiaban de color y sabía que estábamos hablando demasiado alto, pero daba igual y seguía analizando con M. mi relación (o no-relación) sentimental, y sí, yo tengo razón.
Las paredes eran negras y rojas y tenían burbujas y los limones nos miraban desde el fondo de las botellas vacías.
Entonces hubo un alboroto, y de repente dos personas se lanzaron a por el único sitio libre en el puf, y todo fue tan rápido que de alguna manera éramos cuatro personas en el sitio de tres, una botella se cayó y estábamos tan hundidos en el puf y en nosotros mismos que no nos dimos cuenta del escándalo.
Una chica con un tatuaje colorido en el pecho vino, y su voz era mucho más suave de lo esperado, y era simpática y graciosa y casi no le importaba que hayamos roto una botella.
Y de ahí en más todo fue cuesta arriba o cuesta abajo.
Hablando sobre habilidades especiales y bueyes perdidos más o menos, mirando los ojos brillantes de los demás (que no sé si están brillantes por mis ojos o por los suyos) y de repente estaba recostada en el puf, al lado del cuerpo de alguien al que nunca había tenido tan jodidamente cerca, y pensé en mandarle un mensaje a P. para decirle que quizás sí que tenía razón, quizás que sí y quién sabe, pero no lo hice porque sé que todo es culpa de la cerveza, de la cerveza y de este calor que hace acá dentro.
La chica de la voz suave bajó la persiana sin ruido y fue momento de irnos.
Esta vez por el camino corto, hablando demasiado alto de nuevo, pasando por pisos de Erasmus y hablando de ponerle a nuestro hijo 'Vul' si nos apellidásemos 'Cano' y entonces fotomatón.
Seis personas en un fotomatón y no entrábamos y nos clavábamos cosas que no eran nuestras y en la mayoría de los casos no eran de nadie.
Y tocamos los botones que no eran y ahora está en mi poder una foto de muchas cabezas apretujadas, la mayoría partes de cabezas, y salimos todos horribles pero felices. Lo que no sé es si nosotros estamos felices o son nuestros otros los que lo están.
Fotos modo Beatles, fotos sobre buzones, convesaciones olvidadas, cuatro intentos para chocar la mano y hablar y despedirse y hablar más y llegar a casa.
Noches como ésta merecen la pena.

2 comentarios:

  1. Y tanto.

    Deberes para la temporada:
    -Ir más al Utopía.
    -Beber Desperados e intentar no romper botellas (o al menos, romperlas con estilo).
    -Agenciarnos un puf bonito.
    -Tumbarnos jodidamente cerca.
    -¡Aprender a chocar la mano de una puta vez!

    Con amor,
    el chico que no tiene ninguna habilidad.

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  2. Me apunto a casi todo.
    (Lo del puf deberíamos discutirlo, deberíamos agenciarnos varios para repartir por todos los pisos, o vivir en plan comuna hippie o en plan Dharma pero sin armas y sin osos polares, o quizás sí con los osos, depende de lo agresivos que sean)

    Con amor,
    la chica que aún no reveló su habilidad.

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