9.9.09

Retazos. (editado)

Quiero vaciarme para volver a empezar.
Y entonces lo digo.

Encontré la tijerita de las uñas mal puesta, y recordé la última vez que la usamos. Yo quejándome porque no ponías las manos bien, hablando de quién sabe qué banalidades mientras tanto, sentado vos, recostada yo, en una de nuestras muchas cotidianedades.

Mientras completaba el diario, recordé el último domingo ahí. Entré en nuestra última habitación y me reclamaste, medio dormido desde la cama, que había estado fuera demasiado tiempo, y que me acercase porque querías abrazarme. Sólo había estado fuera 10 minutos, pero me pareciste tan pequeño y precioso que no te lo dije. Me acosté al lado tuyo, me protegiste con los brazos, metí la cabeza en el primer hueco que encontré y así nos quedamos, calentitos y adormilados. Felices y en calma.

Siempre te veo venir. Cuando pienso en vos te pienso mirándome fijamente, en la cama o caminando hacia mí. La sensación de verte caminar, de saber que te vas a acercar y me vas a decir "hola" muy muy bajito, justo un segundo antes de besarme es increíble. Sé que venís hacia mí, que venís por mí y que el mundo a nuestro alrededor se va a parar como en las películas. Después caminaremos abrazados y todo volverá a la normalidad.

Ese día en el que te giraste mientras mirábamos la tele por la noche y me dijiste que estabas acostumbrado a mí. A tenerme ahí. Y que la caída iba a ser dura. Y sí que lo fue, pero en un sentido en el que en ese momento no pensábamos.

Tu capacidad de aprender. Tus ganas de aprender. Tu curiosidad. Y por una vez es demasiado íntimo como para decir más que esto. Al menos por ahora. Pero todo el resto ya lo sabés.


Precioso, bonito, vos sos mi post nº 500.

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