11.11.08

Escritura automática.

Todo me dice que sí. Los libros, las canciones, las personas.
Pero yo sigo diciendo que no.
Porque sí. Porque los cambios no siempre son buenos, porque me encanta donde estoy, porque no estoy segura de nada.
Las cosas llegan a límites insospechados. No poder dormir, estar tensa, no querer pensar. Pero haciéndolo.
Y cagándola al hacerlo.
Todo se resuelve a paso de hormiguita. Pero por lo menos lo hace. Y puedo dormir al ver que no estoy sola. Que todo sigue ahí, así, a pesar de haber abierto mi corazón y expuesto... todo.
Porque lo de antes fue un aperitivo en comparación con esto. Esto es la verdad pura y dura, y duele y molesta y no sé qué va a pasar. Pero sé que algo va a pasar.
Espero.



Y la cago una y otra vez. Huyo cuando me acerco a él, me cierro, hago bromas para alejarlo, para que no vea lo profundo que llega el dolor.
Y terminamos tristes, confundidos, enojados. Los dos, por mí. Y la cosa llega a más y los besos ya no lo resuelven. Y todo se vuelve a resquebrajar y tengo el mismo miedo que al principio, el miedo al fin, el miedo a él después del fin.
Porque yo puedo. Yo sé que puedo, porque ya lo hice. Pero él no así, a lo bestia. Con tanto futuro perdido. Yo no tengo futuro. Yo no tengo nada más que presente. Él imaginó un futuro, vago, confuso, indefinido. Pero que en él existe.




Y hoy sólo quiero hablar y hablar y hablar. De nada en concreto. De todo en mi vida. De todos en mi vida. Llevo alejando de acá todo lo importante, todas mis dudas, todos mis problemas reales.
Porque la gente que está cerca mío los sabe, o no.
Porque la persona con la que comparto mi vida no tiene por qué preguntarse a cada momento qué está haciendo mal para que yo esté tan jodida a veces (y no hace nada mal, vengo jodida de fábrica).
Porque por una vez no puedo contar todo, tengo secretos, una vida privada, una vida interior que nadie tiene por qué saber, porque la gente es muy cotilla y muy hijaputa y no, no, no, no tienen por qué meterse en mi vida, lo que me hace feliz y lo que me entristece.
Y ahora quiero hablar. Quiero decirles que soy feliz a ratos, que me doy cuenta de la suerte que tengo con los amigos y la familia que me tocaron, que me descubro a mí misma cada día más, que tengo muchos proyectos que nunca llevo a cabo, que tengo responsabilidades que eludo y que me jode, que extraño mucho a quien no tengo cerca pero sí cerca del corazón, que me planteo el sentido y la dirección de mi vida varias veces al día, que planeo dejarlo todo y empezar de 0 como mínimo una vez a la semana, que lloro por las noches cuando me apetece, que estoy de mal humor porque sí, porque puedo y porque quiero, que me cabreo con la gente, y me amigo, que no tengo nada de qué hablar con muchas personas, que me gusta mi vida en términos generales y que estoy enamorada.
Quiero decir todo eso y lo hago, pero me guardo los miles de matices, me guardo mi vida, me guardo mis sueños.
Digo generalidades, vaguezas, hints.

Todo me resbala.

Leo, lloro, como, paseo, escucho música, voy a clase, duermo, quisiera fumar para pasar el rato, mirar por la ventana mientras fumo y me siento plena (la gente que fuma tiene pinta de sentirse plena), hago planes, voy a exposiciones, abrazo, río, camino, subo, bajo, observo.

Y la vida sigue, y la vida pasa.

Y yo acá, en Sevilla, calle Fedra nº 5, 6ºC.
En noviembre del 2008.
En tercer año de la carrera.
Con un pie acá y otro en otra parte: en el aire, en Madrid, en Los Santos, en Argentina, en Inglaterra, en Salamanca, en Badajoz, en el futuro.
Volando de amor en amor. De persona en persona. De amigo en amigo. De sol en sol. De fiesta en fiesta. De concierto en concierto. De vida en vida.

Y todo sigue.

Sola, junta, acompañada, solitaria, excluída, alejada, libre, cautiva, atemorizada, comprendida, enredada. Enredada con él.
Tanto que lo invade todo, que no puedo desenredarme, que no quiero desenredarme. Que sigue ahí y no se va, que quiere quedarse, que quiero que se quede. Y se comunica conmigo y me comunico con él y es él, el de siempre, el nuevo, el otro, el mío. Y yo soy yo, la de siempre, la nueva, la otra, la suya y la mía y la tuya.

Todo sigue.

Y yo sigo, danzando, girando, bailando, moviéndome. Le artoc sarta esradeuq otneimacnaste.Contra el estancamiento y quedarse atrás.
Porque si me muevo no me quedo quieta, si me quedo quieta me muero, si me muero no soy, si no soy me alejo, si me alejo me pierdo, si me pierdo.



Me voy, cual bailarina veloz, buscando otros horizontes, otras metas, otras personas, otros amores.
Amor, amor, amor.
All you need is love.
Love.
Love is all you need.

Y yo de eso tengo mucho. Para dar. Que recibo. Mío y ajeno y prestado y regalado.



Ahora sí, de verdad.
Espérenme en la esquina de siempre/sin ninguna cita hecha previamente/pero con la firme intuición de verme.

Apareceré. Como un espectro, como una luz, como una llama, como una sombra, con mis múltiples disfraces, como yo, como soy, como seré, sola, acompañada, feliz, triste, completa.










[A pesar de muchas cosas, creo que este texto se merecía un sitio acá. Porque soy yo, pero otro yo. Uno más críptico y reservado. Uno más de cara al público. Uno Liepa.]

5 comentarios:

  1. (¿Liepa?)

    Respóndeme donde quieras, tengo perfiles en todas partes xD

    Realmente creo que deberías pegar un toque a la Chica del Tren a ver si os tomáis un café y os aclaráis las ideas mutuamente, vosotras que estáis cerca. Porque la respuesta es sí, y las batallas interiores (de cualquiér índole) se ganan a base de irle dando. Y sí, siempre cuesta.

    ResponderEliminar
  2. Siempre he pensado que por danzar alrededor de la llama del "él" acabamos confundiéndolo con una fogata cuando no es más que un fuego fatuo. El verdadero bonfire está enterrado en nuestras neuronas.

    ResponderEliminar
  3. Fantástico relato redacta usted preciosamente bien felicidades, tiene usted un lector fiel, fantásticas ilustraciones, muchas gracias por los post que nos a dejado.
    Reciba un afectuoso saludo.
    Natur Line

    ResponderEliminar
  4. anna vives en sevilla!?

    cuando quedamos para un cafe??!! paro el tren y te subes y nos pegamos una charla!

    ResponderEliminar
  5. Hostias negras.

    Vengo de rebote de leer a Fellatrix... y acabo de flipar.

    Tengo como los huevos en la nuez, formando una especie de tapón que espero no se vaya, porque sé que si lo hace me voy a poner a llorar.

    Y no porque tu texto sea triste, sino porque, y es la primera vez que digo algo así, yo lo habría escrito, punto por punto (menos un par, y no estoy siquiera seguro).
    El problema es que tu sabes cómo hacerlo, y yo no.
    Por eso ha sido tan sorprendente: porque no esperaba encontrarme a mi mismo mirándome desde los ojos de otra persona.

    Me quedo con este sitio. Hemos empezado con buen pie...

    ResponderEliminar