29.7.09
27.7.09
Como el balcón blanco de tu oreja.*
¿Sabés qué?
Tengo tantas palabras guardadas para vos. Palabras que merecen ser dichas en persona.
Y unas ganas locas de volver a sentirme en casa.
*Que no recuerdo si está sólo en la izquierda o en las dos, y vos no tenés ni idea de qué estoy hablando.
25.7.09
23.7.09
Breathe in, breathe out.
Entonces me doy cuenta de que tenía razón, que todas las dudas son infundadas, y que quizás en esto no haya respuestas y sí muchas preguntas. Pero en esto estás vos, que me llamás a la 1 de la mañana para preguntarme si estoy bien, y para que enumere mis desgracias.
Y nos reímos, y hablamos de tonterías, y te cuento cosas sobre libros, y me interrumpís para hablar de algo que te acaba de pasar y durante una hora entera, cuando estoy en mi cama con la luz apagada escuchándote, vuelvo a ser yo, y puedo respirar.
22.7.09
Diálogos imaginarios.
Estoy en la librería de 9.30 a 14, y de 18 a 21. El resto del tiempo estoy en mi casa. Me conecto casi todo el día, aunque no prometo contestar enseguida porque o estoy estudiando o estoy trabajando. Sabés mi número y probablemente dónde vivo. Así que si de verdad querés que quedemos para lo que sea, podés encontrarme. Pero yo no voy a decirte nada. Porque me harté de llamarte y mandarte mensajes y decir "tenemos que quedar" cada vez que nos cruzamos por la calle. Me cansé de ser tu perrito faldero.
Definitivamente tengo seis asignaturas para septiembre. Y después el panorama no mejora. De nuevo hacen los horarios con los pies y nos tocan tres, cuatro o cinco horas seguidas de la misma asignatura. Cinco horas seguidas de Realización. Moriremos.
Pero las optativas están graciosas y bonitas y probablemente haga tres de ellas.
Tengo profesores repetidos, profesores nuevos, profesores viejos.
Y asignaturas bonitas en papel. Y algunas de fotografía y publicidad, y menos de historia.
Pero moriremos.
Estoy resfriada en verano. Pero al menos no me siento tan tonta porque sé que, una vez más, Paula me acompaña en eso.
¿Podré estar siempre así? Sin tener una vida, esperando a tener una. Sin nadie en mi cama, sin... Paso, que me deprimo.
Y los sueños, sueños son...
18.7.09
'Mi pobre angelito'
16.7.09
'Dos partes'
Y entonces estaba ahí, en esa cama, dormitando como ahora, y a pesar de tener frío sentía calor, y había humo a mi alrededor, y una luz suave y un cuerpo cálido a mi lado.
14.7.09
Pared blanca, luz cenital.
No recuerdo cómo fue. Ese día lo recordaba, y al siguiente, y a la semana siguiente. Pero ya no. No lo escribí, ni se lo conté a nadie, ni escribí sobre ello. Y no recuerdo el momento exacto en el que empezó todo, en el que nos acercamos más de la cuenta, en el que nos pareció una buena idea, en el que dejamos de reprimirnos y nos dejamos llevar.
Y el alcohol y de repente la lluvia y que no nos importase, hasta darnos cuenta que estábamos empapados y que teníamos que hacer algo al respecto o no, seguir ahí besándonos hasta que dejase de llover, amaneciese, nos congelásemos o todo junto.
Ahora ya no puedo pasar por ahí sin recordar la lluvia.
Fact XIX.
12.7.09
Entonces recuerdo que realmente pensé que era el definitivo, que imaginé Navidades en familia, nombres de los hijos, la biblioteca/estudio de nuestra casa.
Rutinas diarias, gestos, palabras.
Seguir jugando a las casitas para siempre.
Lo perdí todo. Y ahora sé que nunca tendré todo eso que imaginaba. Ni con él ni con nadie.
Él fue mi primer esposo, y nadie podrá superarlo en eso.
Ya no busco otro esposo. No busco otra familia política. No veo futuros más allá de unos meses o un año. Disfruto del camino, de la compañía, de las pieles ajenas, de las sonrisas y los recuerdos que voy acumulando, para tener algo que contarte cada noche.
10.7.09
Porque me encantan los casi aniversarios-mesarios falsos.
Entré hasta la cocina, me senté, me serví algo del frigorífico y no pienso moverme de ahí hasta que me eches.
Feliz nosotros, cariño.
9.7.09
6.7.09
1.7.09
30.6.09
Ana ya no vive aquí.
Ya no tengo sobre mi cabeza el cuello precioso de esa mujer, ni las tetas de Lee Miller, ni el metro de Londres (¿cuándo dejé de llamarlo Tube? ¿Cuándo dejó de ser parte de mí?), ni los Bog Babies, ni Roma, ni la mujer-primavera de Botticelli, ni a Sofia Coppola, ni mi propio pase para la Fábrica de Chocolate de Willy Wonka, ni un poco de Moloko Plus (y su ultraviolencia), ni los Campos de Fresas, ni la Bauhaus, ni Audrey, ni Skunkfunk, ni dibujitos japoneses mancunians, ni pido silencio en varios idiomas, ni me miran caras amigas desde una pared.
Sólo tengo flores de papel, un cerdito-llavero y una rasta.
Ni entradas de conciertos maravillosos, ni imanes del Tate, ni luces rojas, ni collares, ni pequeños tesoros.
Mi vida, de nuevo, está en cajas.
Me mudo.
Dejó atrás tres años, siete personas, dos rupturas, tres relaciones, algunas noches locas, visitas de amigos, cenas, llantos, risas, libros, fotos, calor, frío, lluvia, apuntes, responsabilidades, conversaciones, cuentas y teléfonos.
No me siento liberada. No me siento feliz. Ya no tengo miedo.
Ahora estoy en ninguna parte. Ni acá, ni allá ni acuyá.
De todas partes tiran de mí y me tambaleo todo el tiempo.
Tengo todo un verano para acostumbrarme. Todo un verano para revisar cajas y decidir qué sigue formando parte de mí, qué vuelve conmigo a Sevilla, qué se queda en un rincón. Todo un verano para replantear prioridades, para pensar en los cambios que tengo que hacer si quiero ser un poco más feliz el año que viene, para ver cuánto tiempo que queda en Sevilla y cuál va a ser mi destino (que no Destino).
Todo un verano para centrarme, juntar las piezas, dejar de ser de chicle.
Y todo empieza y termina con un viaje.
29.6.09
26.6.09
A pesar de las idas y vueltas, de las dudas o supuestas dudas, de la pérdida de ciertas esperanzas, de mis voces de cabreo y mi poca tolerancia últimamente (no sabés cómo me duele mosquearme, pero estoy tan tan cansada que me vuelvo susceptible y lo pago con los que tengo más cerca, que paradójicamente, sos vos).
A pesar de que me frustra hablar sobre nada, las pocas horas de sueño, no poder dormirme dos veces cada noche, sentir que me paso la vida esperando, esta necesidad de cariño que tengo y que no podés abrazarme cuando lo necesito.
Pero ronroneas al teléfono, y de repente me parás en mitad de la frase para decirme que te gusta darte cuenta por la voz de que estoy sonriéndo mientras hablo, y me consolás cuando todo es una mierda, y te emocionás con las cosas más triviales y empezás a gritar y te ponés en modo fanboy y sos tan pero tan adorable...
Y me perdonás que no sepa contar chistes, y discutimos sobre tonterías y me cabreo y te encanta que me cabree. Te metés con los vampiros de Anne Rice y con Buffy y yo sigo pensando que DC y Marvel son iguales y que los cómics son dibujitos.
Hablás muy bajito al despedirte, en parte porque te estás durmiendo, en parte porque las despedidas en voz baja son menos despedidas. Y me llamás cosas bonitas y tiernas, que sonarían cursis en otro momento o en otra persona.
Estás tan pero tan seguro de todo esto, que creés que sos capaz de dejarme ir y después volver y recordarme que por alguna razón me enamoré de vos.
Me decís qué teclas tocar cuando hago combinaciones raras en el teclado y de golpe veo todo pequeñito o no tengo acentos, me das tu carita de XD apenas te conectás, dejás que divague durante horas aunque los ojitos se te cierren, tenés un tono especial para cada frase, te jode volverme a contar las cosas pero yo a veces te dejo porque me gusta que me cuentes cosas y no me gusta que te joda repetirte.
No recuerdo la vida de tus amigos porque tenga buena memoria, sino porque te escucho y me interesás. Intento imaginarte en tu silla de jefe con tu muñeco de IronMan pero no siempre lo consigo.
Te da penita cuando me voy a casa antes de tiempo, aunque no hablemos. Usás alternativamente los nombres y los nicks de las personas, y a veces es difícil saber de quién estás hablando. Ponés pasión en todo lo que hacés. Pero vos no me dejarías por eso, porque también creés que soy algo por lo que vale la pena apasionarse.
No me hacés preguntas que creés que no quiero que me hagas (aunque yo siempre contesto todas las preguntas), pero estás dispuesto a que te cuente todo lo que quiera, te guste o no.
Pero sos realista y consciente, y sos capaz de decirme que a veces parece que me jodiese que me dejase, y que "claro, él decide volver y..." y eso significa que no te da igual. No querés aprisionarme, pero tampoco te haría demasiada gracia la alternativa completa. Aunque claro, nunca dijiste que te diese igual...
Confundo a tus primas. Confundo a tus primas porque nunca me dijiste nombres, y porque tenés tantas primas y primos que es complicado saber cuál es cuál. Deberías hacerme una lista. Prometo aprendérmela.
El nombre de tu hermana me encanta. Pero claro, es raro decirte eso.
Me jode que no quieras tener hijos. Y no porque me guste imaginarme historias idílicas, sino porque no entendés por qué yo sí quiero tenerlos.
Te gustan los monos que pinchan globos, y las cosas ridículas y absurdas que yo también encuentro divertidas. Aunque tengas un problema con las manoplas de horno con forma de cabeza de vaca fucsia de silicona.
Sos un capullo minimalista. Y yo una infantiloide power-pop. ¿Y qué?
Me acuerdo de vos cuando veo cosas muy rojas, blancas y negras. Y cuando escucho 42. Y cuando veo cosas que te horrorizaría tener. Aunque sí quieras patitos de goma para la bañera.
Y podría seguir así durante horas.
Porque el tiempo y la distancia no tienen que ver con la intensidad.
25.6.09
Zen.
No voy a la caza de Destinos. No presiono situaciones. No me presiono ni lo presiono.
Acepto la distancia, aunque daría lo que fuera por poder teletransportarme.
Pienso en el futuro. Y da miedo lo que veo, claro que da miedo. Pero si ese futuro no fuese tal, si en dos años estoy en Madrid como siempre quise, con la persona con la que siempre quise estar, tampoco me sorprendería.
Disfruto los pocos días que tenemos, y las conversaciones sobre la nada. Y claro, todo va con mi ánimo, así que a veces me tiembla la voz y se me llenan los ojos de lágrimas cuando me dice que me quiere.
Él lo tiene todo muy claro. Y yo confío en que él lo tenga claro, porque para mí las cosas no funcionan así. No estoy acostumbrada a que funcionen así.
Y si me pierde, dice que me recupera.
Y si lo pierdo, ya no lo sé.
No quiero estar años atada a él, pero también sé que no estoy atada. Soy libre. Libre para hacer lo que quiera. Pero nunca podré hacer nada porque él sigue siendo Chicomar. Y a pesar de no estar atada lo estoy.
Aunque él no quiera.
24.6.09
Mujeres.
Más altas, más delgadas, con las piernas más bonitas, ojos más verdes, pechos más grandes, caderas más estrechas, barriga más plana, pelo más liso o más rizado. Más listas, más simpáticas, con mejor voz, más sociables, más atractivas.
Más todo.
Pero eso poco importaba entre nosotras.
Y poco me importaba a mí.
Porque si algo aprendí de todas ellas es que el césped siempre es más verde en el jardín del vecino.
Escribir para conjurar los miedos.
Desde que tenía 6 años, vaciándome.
Primero en unas pequeñas hojitas con bordes y corazones rosas. Después, en cuadernos del MacDonalds. Más tarde libretas que sobraban por mi casa. Y llegó el momento en el que cortaba folios en tres, y después de escribir en ellos, los pegaba en un cuaderno de hojas marrones y tapas de corcho. También tuve un cuaderno a rayas verde y crema, donde hacía listas de cualidades imposibles en un hombre, o hablaba de Maia, mi duende, y de cómo me hacía sentir.
Aprendí a vaciarme desde pequeña.
Aprendí a que mientras más escribía sobre algo, menos miedo le tenía, y menos me atraía.
Escribí sobre la familia, sobre la muerte, sobre el suicidio, sobre los amigos, sobre el amor, sobre el dolor, sobre la pena, sobre mí.
19.6.09
The evil inside me.
Juego con la gente, la manipulo. Calculo cómo hacer lo que quiero a pesar de lo que sea. Miento. Les miento. A personas que me quieren, o al menos me aprecian.
Sé como provocar. Como hacerlo de tal manera que parezca que no lo hago, para que cuando llegue el momento, pueda salir de la situación sin demasiados daños.
Soy humana.
Y nunca dije que fuese buena.
¿Cómo coño perdimos eso? ¿Cómo me transformé en tu perseguidora, y lloraba todas las noches, y no nos veíamos nunca, y desaparecías durante fines de semana enteros, y no sabía si estabas vivo o muerto?
Por eso sé que el amor no es para siempre. Y que los "te quiero" no significan nada.
Porque nosotros lo tuvimos todo, y todo lo perdimos. Porque recordé cómo éramos al principio, cómo éramos al final, cómo somos ahora.
Y el amor se desvanece, se gasta, nos olvidamos de él, lo perdemos en otros cuerpos y otras camas.
Y lo único que nos queda son mensajes de texto, entradas en diarios, un par de fotos y recuerdos que se difuminan.
Epifanía.
Algo había pasado. Algo había sentido y permanecía ahí, haciendo un extraño vacío en mi pecho.
Analicé la situación. Estaba en el autobús, yendo para la facultad. Un montón de estudiantes parados, dispuestos a bajarse en la próxima parada.
Repetí esa décima de segundo. El autobús bajó por el túnel soterrado, golpeó el suelo, todo se quedó en penumbras. Las chicas llevaban gafas de sol y carpetas, y hablaban sobre miles de cosas.
Entonces entendí lo que había sentido.
Todo el futuro en dos metros cuadrados. Todos sus futuros, y mi futuro. Como si de repente la grandeza de todo eso me hubiese golpeado, y ahora pudiese ver los hilos de sus vidas.
17.6.09
Drool.
La primavera está haciendo estragos en mi sistema nervioso, y en lo que sea que se encarga de evitar que babee ante la visión de un especimen masculino de mi agrado.
Morenos, fuera de mi vista.
No puedo concentrarme con ustedes cerca.
16.6.09
A ellos, que lo fueron todo.
Como esa vez que, la única vez que dormí en su casa familiar, Mr. Big me llamó a las 2 de la mañana y tuve que cortarlo y mandarle un mensaje diciendo que estaba durmiendo al lado suyo. Todavía tengo el mensaje por ahí. Y después por alguna razón me levanté y recorrí el piso de arriba de la casa, sin gafas ni lentillas, ciega como un topo. Volví a su habitación, todavía con las velas encendidas, y me acosté a su lado. La cama era tan grande que casi no nos tocábamos. Sentí que lo había traicionado, que había hecho algo malo.
Como que hace mucho que no tengo agujetas por follar. No estoy hablando de unas ligeras molestias, sino de "oh, no, por favor, no me hagas subir las escaleras". Casi casi... cuatro años. Joder. Cuatro años ya desde eso. Y ahora todo es tan distinto...
Las cosas cambian. Mi vida, sus vidas. Todo cambia. Y los pierdo o los encuentro o los vuelvo a perder. Fueron parte mía y ya no están y hay un pequeño hueco suyo en mí. Hay un hueco de lo que se llevaron, y un pegote de lo que dejaron. Pero ya no sé cómo hablarles ni cómo acercarme, ni cómo verlos. Porque tal y como llegaron se fueron. Y los débiles lazos que nos unen son cada vez más tenues.
No me parece bien. No me parece bien haberlos perdido del todo. No poder tenerlos cerca. Que ya no sean parte de mi familia. No sentir que puedo llamarlos si tengo un problema, que van a estar ahí.
Porque aunque ellos formen parte de mi vida, yo ya no formo parte de la suya.
15.6.09
12.6.09
10.6.09
9.6.09
7.6.09
Él, que todo lo hizo.
Necesito dejar constancia de ciertos hechos maravillosos.
Necesito expresar lo que siento, pero no me alcanzan las palabras.
Y en ese momento, cuando las palabras no alcanzan y debería empezar a inventar unas nuevas, a lo Oliverio Girondo, es cuando me doy cuenta de la magnitud. Y recuerdo otro momento en el que las palabras no me alcanzaron. Escribí una larga lista de cosas que empezaban con "Como..." en una libreta, y de alguna manera, la sensación general está ahí.
Pero son personas distintas, y lo que para uno era privado, para el otro es público.
Es llegar a casa. Es querer gritar. Es cabrearme con él por ser tan testarudo y de repente me manda un beso y casi me olvido de lo cabezota que está siendo. Es sonreír ante cada "te quiero". Es un pequeño salto en el corazón (miss a beat) cada vez que me llama "cielo" o "mi vida". Es la urgencia de contarle todas las cosas que me pasan, o pensar mientras me están pasando "Esto tengo que contárselo". Es organizar mi vida en torno a él (aunque él no quiere eso y me va a matar cuando se entere). Es despertarme a la más mínima vibración del móvil. Es latir más despacio apenas lo escucho. Es sentirme segura porque él está ahí (aunque yo esté en un piso vacío y crujiente a cientos de kilómetros). Es hacerlo la razón para ponerme y cumplir ciertas metas. Es querer mejorar cada día. Es darme cuenta de que no puedo cambiar quién soy, así que más vale aceptarlo, dejar de ocultarlo, y confiar en que alguien me soportará a pesar de todo. Es decir lo que pienso cuando lo pienso.
Es sentir que voy a explotar de tanto amor acumulado. Es sentirlo. Es sorprenderme cuando no sale corriendo, aunque le cuente cualquier cosa, o haya llorado con él más que con ninguno (no confundir con "por él", que en esa categoría hay varios que intentan llevarse el título). Es querer compartir mi vida con él, ahora. Es pensar en el momento, disfrutar el momento. Es relajarme. Es no pensar en el futuro.
Porque si todo esto no lleva a ninguna parte, si todo esto es para nada, si lo empiezo a querer menos y él después no sabe cómo hacer que lo vuelva a querer como ahora o simplemente no le importa, me quedará todo esto.
El sentirme querida. El quererlo. El estar enamorada de un chico que me saca de mis casillas, que me pica porque le gusta verme cabreada, que discute y discute porque le gusta discutir, pero que me manda besos "por vicio" o suspira al teléfono y me dice cosas bonitas cada vez que tiene la oportunidad (y otras feítas, pero nadie es perfecto. Por suerte.)
Estoy agradecida por habérmelo encontrado. Agradecida porque me unió un poco. Porque miró todas mis piezas y me dijo que no había nada malo en ninguna. Porque con su apoyo me estoy volviendo una, una sola. Nada de facetas, o aristas, o caras. Una única. Porque me abro y no me da miedo, porque hizo que no me diese miedo mostrarme, exponerme.
Él, que todo lo hizo.
6.6.09
2.6.09
1.6.09
Sobre recorrer toda tu vida amorosa en un solo día.
Hago una lista. Una lista considerable. Un tiempo considerable. Un par de años. En mi cama de la calle Mirasierra, mirando la pared y esperando. El móvil encima mío, o en la cama, o en mi mano.
Y todo lo importante que salió de ahí. Los mensajes preciosos, los mensajes horribles, los mensajes esperados, los que me hacían sonreír.
Y todo empezaba ahí. Con una vibración sobre mi panza.
A la tarde. Leyendo en una posición incómoda/cómoda, en el sillón. Y entonces era 15 de abril del 2007. Su cumpleaños. Yo leyendo Si una noche de invierno un viajero, él con su portátil haciendo quién sabe qué. Sus regalos sobre la mesa. En la misma habitación, pero en mundos distintos. Mundos interconectados, eso sí. El saber que había preferido pasar su cumpleaños conmigo, en vez de con su familia. En ese momento era el colmo de la adultez. Éramos adultos y responsables, compartíamos una vida, trabajábamos uno al lado del otro, parecía el prólogo para una vida en común. Pero ayer, mientras se lo decía a Chicomar, me di cuenta de que era verdad: no iba a ser feliz con alguien que me hacía sentir inferior. No de verdad. Y yo quiero ser feliz.
A la noche. Callejeros Viajeros en Roma. Señalar la pantalla y decir "yo estuve ahí!" cada 30 segundos. El silencio del otro lado. Y recordar ese recodo de esa callejita. Creo que íbamos dirección Piazza Navona. O veníamos de la Fontana di Trevi. Da igual. Pero estabámos yendo por una calle peatonal muy pequeña, que hacía como un recodo. Y en ese recodo, en la esquina, había un restaurante. Grandes cristaleras, mesas pequeñas, un corazón luminoso en una ventanaescaparate. Velas en las mesas. Y una pareja agarrada de las manos. Y entonces pensé "Roma es una ciudad para enamorados". Y aunque yo no lo sabía, estaba a dos semanas de estar enamorada. O ya lo estaba. Pero Roma es una ciudad para estar con tu enamorado, y pasear de la mano, y hacerse fotos con besos, y cenar en pequeños restaurantes con velas en las mesas.
Y mi enamorado estaba a 3000 kilómetros, y no estaba enamorado de mí.
Pero Roma sigue siendo una ciudad de enamorados.
A la madrugada. Darme cuenta, en una sola palabra, "siempre" y en una frase, "si deja la carrera..." que el futuro de esto no está sólo en mí.
28.5.09
27.5.09
Sobre por qué no escribo.
Por eso paso menos por acá.
No es que me haya sucedido nada terrible o maravilloso que me impida venir, no. Siempre me pasan cosas terribles o maravillosas (y a veces terribles y maravillosas) y estoy acá.
Mi vida sigue siendo un caos. Pero con un punto fijo. Y ese punto fijo es el que me tranquiliza y me escucha y al que puedo contarle todo: cosas buenas, malas, nimias.
Y ahora, en vez de vomitarlo todo acá para que él lo lea, se lo cuento.
Lo que quiero decir, señores, es que ya no los necesito.
(Lo que no significa que vaya a abandonarlos ni mucho menos)
24.5.09
Una Vespa Amarilla.
...................................................................FJNL
Tengo una vespa amarilla. Viene con un cartero, y con sus cartas.
La vespa es lo que lo mueve, lo que los transporta. Muestra las distancias y el amor. Muestra a Cristina. Se la lee a través de sus versos. Vivir en dos ciudades, tan alejados como dos árboles que no pueden tocarse. Habla de las ausencias, de los viajes, de los huecos. Pero también de empezar de nuevo juntos.
El cartero es lo que es. Su pueblo, su ciudad, su familia, sus pensamientos. Lo que lo sostiene y lo crea, lo que lo hizo llegar a donde llegó. El cartero tiene sus rizos y su sonrisa franca debajo de la gorra. El cartero es el chico que conozco, aquel al que le inventaba el nombre.
Las cartas son todo un mundo. Pequeñas historias ajenas, llenas de calidez. Mi historia, tu historia, la historia de la madre y el hijo, historias de amor ajenas y que son de todos a la vez.
Tengo una vespa amarilla. Y me encanta.
22.5.09
Entonces algo ajeno a mí y a nosotros me fuerza a encender la luz.
Y te pierdo dos veces.
21.5.09
20.5.09
19.5.09
Caleidosférico.
Perdimos el momento.
Ganamos el momento.
Me hablabas mientras pensabas que dormía, pero estaba despierta. Ese juego era una tontería, los dos lo sabíamos, pero nos encantaba jugarlo.
Quería descubrirlo, descrifrarlo. Me acerqué demasiado, y así quedamos, suspendidos en ese no-tiempo, en ese no-lugar, en esa nada, en nuestra historia. Una vez más. Una pieza más de nosotros.
Lloré, me reí, besé. Besé y besé y te olí y te miré y durante esos días giramos en torno nuestro, sin concluir nada, sin empezar nada.
Las órbitas se agrandaron. Las órbitas se interrumpieron.
¿Seguimos girando?
18.5.09
Now apart, but together soon.
Él hablándome medio dormido, sin recordar que hace un rato que cortó el teléfono.
Yo durmiendo en el borde de la cama, dejándole un hueco detrás de mí.
Sin darnos cuenta de que el otro no está, pero sintiendolo ahí.
15.5.09
Sueños.
Rojo. Negro. Rojo. Luz. Oscuridad. Frío. Calor. Calor. Humedad. A la distancia, formas. Son sólo formas. Como si alguien les hubiese borrado los bordes y el color se desparramase al no tener fronteras. Se acercan y casi son distinguibles, hasta que no. No. Negro. Rojo. Negro. Oscuridad. Resplandor. Viento. Viento. Alguien habla. En alguna parte, alguien habla. Alguien habla y nos llama. Te llama. La voz es conocida pero no lo es a la vez. Sabés quién es. Deja de hablar. Remolino. Blanco, todo blanco. Y buscás la salida. Buscás la salida a una casa que no es tu casa pero que sí lo es. Buscás la salida porque alguien te espera fuera. La voz. La forma. Alguien. Naranja. Naranja claro. Como la piel al sol del atardecer. Olor a algodón de azúcar, como si lo acabases de comer. El césped debajo tuyo, suave como. Gris. Estación de tren. Unos brazos te envuelven. Sin ver la cara. No hace falta. Calor. Calor desde dentro, en tu piel que no es tu piel. Cosquilleo en la oreja. Oreja que no es oreja. Rojo. Negro. ¿Rosa? Sí, rosa. Rosa y un brillo. Un brillo y pelo hasta la cintura. Manos que lentamente lo cogen, suavemente, con parsimonia. Brillo en el pelo. Lo agarran, lo retuercen, violencia y amor. Un nudo. Un nudo con pelo. Un nudo de pelo. Luz. Luz y calor. Calor. Calor y luz. Y ahora sí. Lo tenés claro, muy claro. De alguna manera lo supiste. Uniste las piezas. Lo negro, lo rojo, el brillo, el pelo, el calor, los brazos, la voz, el algodón de azúcar, el calor, los cambios, el tren, las cosas que no son cosas, la vida que no es vida, la sensación de cambio, de continuidad, de brusquedad, de dolor, de desgarro, de perder y encontrar, de saltar entre realidades, de perder personas amores viajes amigos familia experiencias cosas. De ganar invisibilidades. De dar vueltas sobre uno mismo, sobre tus anhelos, sobre las cosas que vienen y van.
La vida abreviada.
14.5.09
Pobre niña rica.
Pero en algún momento pasó algo. No sé exactamente cuándo. ¿Cuando llegué a España, quizás?
Culpemos al acento, eso es. Al acento, a la fama de mis paisanas y al misterio.
Pues entonces, gracias/por culpa de la fama ajena, el misterio y el acento, soy incapaz de tener amigos.
Yo los tengo. Y los quiero. Como siempre hice con Gastón, o con Guido. Con Guido... nos queríamos con locura. ¿Nos queremos con locura?. Quizás ahora sólo nos queremos y punto. Un punto muy gordo y oceánico. Pero eso ahora da igual.
Como iba diciendo, tengo amigos, y los quiero, y los trato como iguales. Y ellos también, al menos en apariencia.
Pero de alguna manera todo termina complicándose y hay sentimientos que no debería haber y en algún momento el alcohol o el bajón o las estrellas que se alinean o la puta madre que los parió hace que yo cruce el límite. Y ellos están ahí, dispuestos a recibirlo.
Y entonces ya no hay nada. Queda un agujero negro en nuestra historia, una Nada, un sitio que es imposible mirar porque si lo intentás los ojos se desvían.
Y a veces podemos saltar esa Nada y seguir. Asumiendo o negando lo que pasó, da igual. Hablando del tema o no, reforzados o como siempre, después de vivir historias intensas, historias que pudieron ser intensas si las circunstancias hubiesen sido otras, besos furtivos al amparo de la noche o eternos desencuentros que hacen que nos queramos más.
Y a veces nos quedamos estancados y empezamos un bucle, en el que ellos quieren y yo no, o yo quiero y ellos no, o ellos niegan lo que quieren o yo niego lo que quiero o quién sabe, pero lo arruinamos. Y empezamos a tener secretos para el resto, secretos para nosotros, secretos entre nosotros. Y ya no hablamos, o lo hacemos a la defensiva o bordeamos temas o evitamos comentarios.
Así que no sé. Puedo quejarme. Puedo quejarme de eso que no entiendo que hace que no pueda tener amigos, y puedo también quejarme de eso que sí entiendo que hace que no pueda evitar intentarlo cada vez. Un chico tras otro, un abrazo demasiado cerca del límite.
13.5.09
Extrañando la extrañanza.
Ni me paro a ver crecer los jacarandás.
Ni robo mburucuyás.
Ni miro llanuras verdes infinitas.
12.5.09
8.5.09
Voy a estar sola y quiero estar sola.
Mi plan es leer y tomar sol. Poner en orden mi habitación, poner en orden mi vida.
Ir a ver una exposición de fotografía, comprarme una camiseta blanca.
Ver un par de pelis, acariciar a la gata, comer croissants de chocolate.
Doblar ropa. Pilas y pilas de ropa.
Comer milanesas con papas fritas, a la antigua usanza y así, en argentino.
Dormir en ropa interior y destapada, pasearme por la casa sin rumbo.
Hacer del sofá mi hogar provisional, no dejar que nada me moleste.
Lo que lo hace atípico es que lo único que espero de este fin de semana es esto.
Nada de planes descabellados en los que salgo a las 2 de la mañana a bailar al FunClub. Nada de esperar sentada mensajes o llamadas que me saquen de mi monotonía. Nada de llamar a mi mamá cuando esté aburrida y quiera charlar con un ser humano. Nada de deprimirme y llorar porque estoy sola.
Estoy sola y no estoy sola.
Y fines de semana así, y en este piso, y con esta gata me quedan pocos, por no decir ninguno.
Así que no voy a intentar nada extraordinario. Voy a recrear la mayoría de mis fines de semana de soledad, pero no viéndolo como algo negativo, sino como esos momentos en los que no tengo que fingir, en los que no tengo que parecer normal, en los que no tengo que seguir con mi papel, en los que me puedo permitir ser un poco Azul.
7.5.09
Cha-cha-changing!
Un nuevo barrio incluso.
Por eso tardé tanto en tomar la decisión. Por eso intenté hacerlo el año pasado y fracasé.
Pero supongo que ya se acabó.
Oficialmente estoy buscando piso.
5.5.09
4.5.09
Autobuses.
Marian Keyes.
¿Hay alguien ahí fuera?
2.5.09
Pez que se muerde la cola.
30.4.09
Ay ay ay ay ay.
29.4.09
Posesión(es)
22.4.09
Somnos.
Dormíamos entrelazados y eso lo era todo. Formábamos nuestra cáscara, nuestra coraza, nuestro mundo. Y ya podía pasar lo que sea que nosotros seguíamos así, entrelazados.
A pesar de eso, antes de dormir no nos recuerdo entrelazados. Me recuerdo de lado, él pegado a mi espalda, sus brazos protegiéndome, mis brazos protegiendo a los suyos, la parte posterior de mis rodillas sentada en las suyas. Y yo sintiendo cada célula de su cuerpo contra el mío.
Así, todas las noches duermo con su abrazo.
20.4.09
Kate Holmquist.
The Glass Room
Hablando con el padrenovio.
Me acosté con un chico que no me llamó. No es la primera vez que me pasa, pero sí la primera que no me lo esperaba. Vos tampoco te lo esperarías si te dijese quién es. Tenía la polla más bonita que había visto nunca, y ahora también tiene un libro que le presté.
Decidí olvidarme de S. No de él en sí, sino de cómo lo veía en ese momento. Ya sabés cómo, vos también lo sufriste. Decidí hacerlo y lo hice, así de fácil. Igual que me olvidé de C. en su momento.
Me subí en un bus con destino incierto, habiéndolo decidido 10 horas antes. Y me bajé en un mundo de posibilidades.
Y no nos olvidemos del principio de todo: di por primera vez una segunda oportunidad, y terminamos dándonos la ruptura que nos merecíamos. Y esta vez sí lloré por mí. Por las oportunidades perdidas, por todo lo que dejé pasar, por no poder abrirme hasta que era demasiado tarde.
Diálogo que nunca ocurrió.
-Entonces...
-Sí. Digamos que me gustan las relaciones complicadas.
16.4.09
Apagón.
Así era: durante un tiempo hubo cortes de luz cada pocos meses.
Y entonces todos seguíamos una rutina.
Encendíamos la luz de otra habitación, por si era algo de la habitación en la que estábamos.
Agarrábamos una linterna (todos sabíamos cómo encontrar una linterna en la oscuridad)
Revisábamos si eran los fusibles.
Cruzábamos el pasillo y nos fijábamos si eran los fusibles de la casa en general.
Mirábamos hacia fuera para ver si había luz.
Una vez determinada la magnitud del corte, volvíamos a casa.
Uno de los dos (mi hermano o yo) nos subíamos a la silla y sacábamos el candelabro dorado de encima del mueble grande del comedor.
Íbamos a la cocina, buscábamos fósforos, encendíamos las 4 velas del candelabro. Lo poníamos en el centro de la mesa del comedor.
Y seguíamos con nuestra vida.
Leíamos, cocinábamos, comíamos, nos duchábamos.
Con velas por toda la casa, velas itinerantes, velas viajeras.
Y con esa sensación de irrealidad tan perfecta y preciosa. Esa sensación de estar en otra época, ese silencio que describe Urala, esa unión entre todos.
Éramos más familia.
Ojalá acá se cortara la luz más a menudo.
Y vuelve la burra al trigo.
-Mmmm... no me fijo. Pero si no lo hiciese, me sentiría ofendida.
-Es que yo, cuando estoy sola en casa, no hago el amor. Yo follo.
-...
-Es que puedo gritar.
A través de los años, todo se reduce a lo mismo.
Haruki Murakami (III)
-No hay nada que no me guste. -Negué con la cabeza tras reflexionar unos instantes-. Nada.
-¿De verdad?
-Me gusta la ropa que llevas, me gusta lo que haces, lo que dices, cómo andas, cómo te emborrachas. Todo.
-¿Te gusta como soy?
-No sé cómo cambiarías, así que ya me va bien como eres.
-¿Cuánto te gusto?
-Como para convertir en mantequilla todos los tigres de las junglas del mundo entero.
-¡Ah! -Midori pareció satisfecha-. ¿Me abrazas otra vez?
Nos abrazamos sobre la cama de su dormitorio. Entre las sábanas, oyendo cómo caía la lluvia, unimos nuestros labios y hablamos de todo lo imaginable, desde la formación del universo hasta cómo nos gustaban los huevos duros.
Tokio blues
Norwegian Wood
Emanación.
Había encontrado otro trozo tuyo en mi habitación.
Pero cuando la abrí, supe que no debía haberlo hecho. El olor a almizcle lo llenó todo. Y entonces recordé. Recordé la noche en la que me lo diste, cómo estábamos en la cama, cómo seguíamos una rutina, nuestra rutina.
Y supe que de ahora en más todo serían recuerdos.
14.4.09
<3
incluso aunque eso implique que me calces una patada en la boca de cuándo en cuándo
y NO TE COMAS LA OLLA por mí
me tienes aquí, aquí es donde quiero estar
y si quisiera irme, ya me hubiera ido, pero no es el caso
(Esto, entre otras lindezas)
Haruki Murakami (I)
Haruki Murakami (intermission)
Al oírla, comprendí que acababa de pronunciar las palabras equivocadas.
Haruki Murakami (II)
Tokio blues
Norwegian Wood
Cuesta abajo y sin frenos.
Pero ahora voy a la facultad porque no tengo nada mejor que hacer, y ni siquiera entro en clase. Es como si viese venir un coche hacia mí en cámara lenta y no pudiese apartarme.
Y desde acá puedo ver la trayectoria, el golpe. Puedo ver los efectos, las consecuencias.
Pero aún así sigo en el mismo sitio, sin poder moverme, sin poder salir de ahí, directa al choque.
Esperando.
Perderse de a dos es menos perderse.
juntos.
The perfect moment, the exact time.
13.4.09
Bump.
Pero cuando una embarazada en particular me persigue... no sé qué pensar.
11.4.09
Duermevela.
No suena bien, ¿no?
Mi psicólogo soy yo misma, y me beso contra un espejo. Sabe bien.
Si cierro los ojos es como si fuese él.
Suave, suave, suave, manos parecidas.
Realmente no fue así.
Recordarte a través de otros.
10.4.09
Regret.
Pero aún así fui, como un cerdo al matadero. Dejándome llevar, anulando mi voluntad, sin tomar ninguna decisión. Porque si la hubiese tomado, no sería esa.
Y lo que más me jode es saber que no sería esa.
8.4.09
Cross my heart (and hope to die).
Pero lo importante es que cambió.
Y que ahora me gusta mantener parte de mi vida privada.
Se me hace raro. Siempre lo conté todo, para bien o para mal.
Pero ahora no quiero. Me niego a banalizar ciertas cosas, a convertirlas de dominio público y así vulgarizarlas.
No tienen nada de vulgar, ni de banal. Son cosas preciosas, delicadas, con alas.
Entonces me callo. Entonces no digo lo que antes diría. No cuento conversaciones, detalles, sensaciones.
Es todo mío. Y así seguirá siendo.
Más que amigos.
Pero una ya tiene unos años y, por muy tonta que sea, ve algunas señales.
Y lleva ya mucho tiempo liándose con quién no debería.
7.4.09
Chico Fabuloso.
y leo cualquier entrada, casi
me dan ganas de postear sólo para decirte que te quiero.
6.4.09
Máscaras.
Quizás esta fuese esa vez en la que llegaba demasiado lejos, en la que cruzaba la línea y terminaba escaldada.
Pero entonces algo pasó en tu cara y supe que seguía siendo un juego. Y que debajo de todo eso, debajo de todo esto, seguías cuidándome.