29.7.09

En la oscuridad, con los ojos cerrados y acostada de lado, veo colores al inspirar.
Inspiro, pequeños puntos de color en mis párpados, como fuegos artificiales que chisporrotean.
Y sé que todo es por vos.

27.7.09

Según dicen, escriben y cantan, el amor está hecho de pequeños detalles.
Como el balcón blanco de tu oreja.*

¿Sabés qué?
Tengo tantas palabras guardadas para vos. Palabras que merecen ser dichas en persona.
Y unas ganas locas de volver a sentirme en casa.






*Que no recuerdo si está sólo en la izquierda o en las dos, y vos no tenés ni idea de qué estoy hablando.

25.7.09

Más cáncer, más muerte.
Pero ahora en vez de lamentarnos, nos preocupamos de cosas prácticas.
Como con quién se va a quedar su hija cuando muera.

23.7.09

Breathe in, breathe out.

Lo que me maravilla de vos es que está bien que llore al teléfono.

Entonces me doy cuenta de que tenía razón, que todas las dudas son infundadas, y que quizás en esto no haya respuestas y sí muchas preguntas. Pero en esto estás vos, que me llamás a la 1 de la mañana para preguntarme si estoy bien, y para que enumere mis desgracias.

Y nos reímos, y hablamos de tonterías, y te cuento cosas sobre libros, y me interrumpís para hablar de algo que te acaba de pasar y durante una hora entera, cuando estoy en mi cama con la luz apagada escuchándote, vuelvo a ser yo, y puedo respirar.

22.7.09

Diálogos imaginarios.

¿Sabés qué me parece patético? Que todos nos conocemos, y si tu novio te pone los cuernos lo sabemos, y si vos hacés la vista gorda también. Así que además de cornuda, estúpida. Pero peor es cuando los dos se ponen los cuernos mutuamente. No podemos confiar en nadie ya.


Estoy en la librería de 9.30 a 14, y de 18 a 21. El resto del tiempo estoy en mi casa. Me conecto casi todo el día, aunque no prometo contestar enseguida porque o estoy estudiando o estoy trabajando. Sabés mi número y probablemente dónde vivo. Así que si de verdad querés que quedemos para lo que sea, podés encontrarme. Pero yo no voy a decirte nada. Porque me harté de llamarte y mandarte mensajes y decir "tenemos que quedar" cada vez que nos cruzamos por la calle. Me cansé de ser tu perrito faldero.


Definitivamente tengo seis asignaturas para septiembre. Y después el panorama no mejora. De nuevo hacen los horarios con los pies y nos tocan tres, cuatro o cinco horas seguidas de la misma asignatura. Cinco horas seguidas de Realización. Moriremos.
Pero las optativas están graciosas y bonitas y probablemente haga tres de ellas.
Tengo profesores repetidos, profesores nuevos, profesores viejos.
Y asignaturas bonitas en papel. Y algunas de fotografía y publicidad, y menos de historia.
Pero moriremos.


Estoy resfriada en verano. Pero al menos no me siento tan tonta porque sé que, una vez más, Paula me acompaña en eso.


¿Podré estar siempre así? Sin tener una vida, esperando a tener una. Sin nadie en mi cama, sin... Paso, que me deprimo.

Y los sueños, sueños son...

El calor me hace tener sueños raros. 
Llevo a Grace en brazos, borracha y dormida, pero con el cuerpo de Verónica, y su padre me persigue por todo el camino diciendo que si duerme con las piernas flexionadas es que ya no es virgen. Estoy en Directorio y Asamblea, y hay una gran fiesta y termino yéndome a casa con un participante de un concurso de Cuatro, que es enorme y besa mal, pero no puedo evitar seguir besándolo. Dos reuniones con personas distintas, con grupos distintos, pero que me hacen sentir igual de incómoda, e igual de incómoda que cuando estoy con ellos en la vida real. Como si no perteneciese a ese lugar, pero no hay ningún sitio al que pertenezca. Lo veo a él a la distancia, o lo espero en la parte trasera de un coche, dejando un hueco para su mano al lado de la mía. Me meto por recovecos y termino en una habitación pequeña, de piedra, como perteneciente a la Manzana de las Luces, bebiendo quién sabe qué, evitando que todos rodeen a Grace, que de repente cae contra la pared. Estoy en Sevilla, cruzando la Barqueta, con ella encima. Y después hay un río, un río con una via de tren al lado, y vamos en barco por él con mi familia, y pasamos bajo un puente, o cueva o algo.
Al despertarme, la cosa no mejora.
Al despertarme intento correr sin poder moverme, intento moverme sin poder respirar. Las personas que eran importantes desaparecieron, las que me hacían feliz están desapareciendo. Estoy metida en un agujero, en una rueda que gira y gira y no puedo parar por más que quiera. La rutina me asfixia, y empiezo a preguntarme si vale la pena, si realmente este viaje servirá de algo, si tengo que ir, si no puedo dejarlo ir, alejarme de él, intentar ser feliz de otra manera. Pero sé que si no lo hago me arrepentiré, que no puedo dejar pasar esta oportunidad de ser feliz aunque sea durante tres semanas. Entonces todo vuelve, las dudas, el miedo, el hastío, y mi cabeza sigue girando y tengo que alejarme, alejarme de todo esto, alejarme de la realidad, alejarme de las personas que me hacen bien y de las que me hacen mal y de las que me hacen las dos cosas.
Intentar pensar por mí misma, sin estímulos externos. Privación sensorial. Zombie. Alejar la cabeza y automatizarme. 
Porque no puedo seguir mezclando sueños con realidad, no puedo sentir el peso de ella pero no la piel de él, no puedo inventar futuros que no sucederán, no puedo poner mis esperanzas en algo que me romperá el corazón, no puedo seguir creyéndome lo que me dicen (dice) que me crea.
Si algo aprendí en esta vida, es que en el momento en que creés a ciegas en lo que te dicen, sufrís.
Y no quiero seguir haciéndolo. Así que tengo mis reservas y a veces las muestro y a veces no, a veces de verdad que quiero creer, pero después me doy cuenta que nunca lo creeré hasta que no pueda entrar en la cabeza y el corazón de los demás, hasta que no me muestren con acciones todo lo que dicen que.

18.7.09

'Mi pobre angelito'

Estoy sola en casa.
Estar sola en casa significa tener que cocinar cuando llego de trabajar, significa sacar a pasear al perro, significa lavar ropa, significa limpiar la casa, significa sacar la basura, significa no hablar con nadie más que con el perro, significa no saber dónde estan las cosas, significa cerrar la puerta con llave por las noches.
Pero también significa que puedo elegir lo que veo en la televisión, que puedo poner las películas en versión original subtitulada, que no tengo que esperar para usar el ordenador, que nadie va a mover mis cosas, que puedo dejar la puerta del armario de la cocina abierta, significa no sentirme culpable porque la cama esté hecha, significa ducharme con la puerta abierta, significa no tener que vestirme para salir de mi habitación, significa hablar alto por teléfono a las 2 de la mañana, significa tener mis propios tiempos y no tiempos ajenos, significa dejar la tapa para el microondas delante del microondas, significa poder dormir en cualquier cama de la casa, significa beber piñas coladas delante de la tele y emborracharme a lo tonto, significa vivir sola pero en una casa con comida e internet.
Significa tener mi espacio, mi tiempo, mi vida.

16.7.09

'Dos partes'

Estaba escuchando esa canción medio dormida. La había escuchado cientos de veces.
Y entonces estaba ahí, en esa cama, dormitando como ahora, y a pesar de tener frío sentía calor, y había humo a mi alrededor, y una luz suave y un cuerpo cálido a mi lado.

14.7.09

Pared blanca, luz cenital.

Encontré esa esquina, o media esquina, o esquina roma, o esquina invertida donde nos besamos.
No recuerdo cómo fue. Ese día lo recordaba, y al siguiente, y a la semana siguiente. Pero ya no. No lo escribí, ni se lo conté a nadie, ni escribí sobre ello. Y no recuerdo el momento exacto en el que empezó todo, en el que nos acercamos más de la cuenta, en el que nos pareció una buena idea, en el que dejamos de reprimirnos y nos dejamos llevar.
Y el alcohol y de repente la lluvia y que no nos importase, hasta darnos cuenta que estábamos empapados y que teníamos que hacer algo al respecto o no, seguir ahí besándonos hasta que dejase de llover, amaneciese, nos congelásemos o todo junto.
Ahora ya no puedo pasar por ahí sin recordar la lluvia.

Fact XIX.

Hay algo muy malo en mí cuando tengo que elegir entre "comer/mirar la tele" y "dormir/sexo" y dudo.

12.7.09

Tanto hablar sobre su amor perdido me hace pensar en los míos.
Entonces recuerdo que realmente pensé que era el definitivo, que imaginé Navidades en familia, nombres de los hijos, la biblioteca/estudio de nuestra casa.
Rutinas diarias, gestos, palabras.
Seguir jugando a las casitas para siempre.

Lo perdí todo. Y ahora sé que nunca tendré todo eso que imaginaba. Ni con él ni con nadie.
Él fue mi primer esposo, y nadie podrá superarlo en eso.

Ya no busco otro esposo. No busco otra familia política. No veo futuros más allá de unos meses o un año. Disfruto del camino, de la compañía, de las pieles ajenas, de las sonrisas y los recuerdos que voy acumulando, para tener algo que contarte cada noche.

10.7.09

Porque me encantan los casi aniversarios-mesarios falsos.

Aún no sé cómo lo hizo. Supongo que dejé abierta una puerta, o una ventana, o una pequeña rendija, y él aprovechó para colarse.
Primero fue un comentario, y luego otro, y otro.
Le di mi mail sin tomarlo como una manera de acercamiento, sino que él preguntó y yo quería contestarle, pero en privado.
Entonces empezaron las conversaciones por la mañana, las tonterías, Area42 y sonreír cada vez que veía aparecer su ventanita.
Y un correo y su número de teléfono. Al principio era raro, porque nunca sabía cuando hablaba en serio y cuando no, ni sabía cuando algo le molestaba. Me caía bien, me divertía y me parecía interesante.
Me quedé soltera.
Construimos albatros por la noche, hicimos planes a futuro, entendí plenamente el significado de "CLONK!" y dormí muy pocas horas.
Él estuvo ahí para tranquilizarme y contarme su experiencia cuando decidí darnos a mi ex y a mí una segunda oportunidad. Gracias a él me decidí y lo hice.
Cuando todo volvió a terminar, él seguía ahí, yo tenía las cosas claras y lo asusté un poquito. Todavía lo hago de vez en cuando.
Me levantaba simplemente para hablar con él y ver cuál era la broma del día. Todo se volvió muy intenso. Horas hablando por teléfono e internet.
Y de repente lo conocí físicamente. La intensidad se quintuplicó. Hablamos, lloré, nos reímos, nos quisimos y supe lo que era poder ser completamente yo, sin armaduras ni máscaras ni personalidades múltiples.

Desde que te conocí, hace casi 10 meses ya, he integrado mis Anas. Y soy tontita y uso colorines y salto y carcajeo mientras discuto sobre el control de la información, por qué Buffy te gustaría si te esforzases en verla, filosofía o literatura.
Ya no me siento sola, aunque me gustaría dormirme abrazada a vos cada noche.
Mi horizonte está más amplio que nunca, me tomo las cosas con calma, no busco la perfección.
Descubrí que alguien que me empuje a ser yo es perfecto para mí ahora mismo. Y el ahora es lo que importa. Porque si pienso en el futuro me dan ataques de ansiedad y vos te asustás y no somos felices.
21/01/09
Es alucinante, cada vez que entras en mi vida los problemas se desvanecen. No sé si decirte que pases hasta la cocina o que tengas cuidado, no vaya a ser que le coja el gustillo xD

Entré hasta la cocina, me senté, me serví algo del frigorífico y no pienso moverme de ahí hasta que me eches.

Feliz nosotros, cariño.



9.7.09

Él es el hombre que conquistará el Mundo.
Tiene la tenacidad, la inteligencia y la energía para hacerlo.
Se rodea de un gran equipo de personas capaces pero, como todo líder, se siente solo en la cima.

El Mundo lo espera.
Más le vale que se vaya preparando. Porque no sabrá lo que le pasó.

6.7.09

Decidió por mí de qué lado estaba.
Y ahora sólo puedo estar de ese lado.
El opuesto al suyo.







(Y además, ya no me apetece estar de tu lado)

1.7.09

Déjà vu.

La gente se casa y viaja y se muda.
Y yo sigo estancada en los mismos errores.
Año tras año.

30.6.09

Ana ya no vive aquí.

Ya no duermo debajo de un árbol.
Ya no tengo sobre mi cabeza el cuello precioso de esa mujer, ni las tetas de Lee Miller, ni el metro de Londres (¿cuándo dejé de llamarlo Tube? ¿Cuándo dejó de ser parte de mí?), ni los Bog Babies, ni Roma, ni la mujer-primavera de Botticelli, ni a Sofia Coppola, ni mi propio pase para la Fábrica de Chocolate de Willy Wonka, ni un poco de Moloko Plus (y su ultraviolencia), ni los Campos de Fresas, ni la Bauhaus, ni Audrey, ni Skunkfunk, ni dibujitos japoneses mancunians, ni pido silencio en varios idiomas, ni me miran caras amigas desde una pared.
Sólo tengo flores de papel, un cerdito-llavero y una rasta.
Ni entradas de conciertos maravillosos, ni imanes del Tate, ni luces rojas, ni collares, ni pequeños tesoros.

Mi vida, de nuevo, está en cajas.
Me mudo.
Dejó atrás tres años, siete personas, dos rupturas, tres relaciones, algunas noches locas, visitas de amigos, cenas, llantos, risas, libros, fotos, calor, frío, lluvia, apuntes, responsabilidades, conversaciones, cuentas y teléfonos.

No me siento liberada. No me siento feliz. Ya no tengo miedo.
Ahora estoy en ninguna parte. Ni acá, ni allá ni acuyá.
De todas partes tiran de mí y me tambaleo todo el tiempo.
Tengo todo un verano para acostumbrarme. Todo un verano para revisar cajas y decidir qué sigue formando parte de mí, qué vuelve conmigo a Sevilla, qué se queda en un rincón. Todo un verano para replantear prioridades, para pensar en los cambios que tengo que hacer si quiero ser un poco más feliz el año que viene, para ver cuánto tiempo que queda en Sevilla y cuál va a ser mi destino (que no Destino).
Todo un verano para centrarme, juntar las piezas, dejar de ser de chicle.
Y todo empieza y termina con un viaje.

29.6.09

¿Por qué sueño con violaciones ajenas?

26.6.09

¿Sabés que te quiero, no?

A pesar de las idas y vueltas, de las dudas o supuestas dudas, de la pérdida de ciertas esperanzas, de mis voces de cabreo y mi poca tolerancia últimamente (no sabés cómo me duele mosquearme, pero estoy tan tan cansada que me vuelvo susceptible y lo pago con los que tengo más cerca, que paradójicamente, sos vos).
A pesar de que me frustra hablar sobre nada, las pocas horas de sueño, no poder dormirme dos veces cada noche, sentir que me paso la vida esperando, esta necesidad de cariño que tengo y que no podés abrazarme cuando lo necesito.

Pero ronroneas al teléfono, y de repente me parás en mitad de la frase para decirme que te gusta darte cuenta por la voz de que estoy sonriéndo mientras hablo, y me consolás cuando todo es una mierda, y te emocionás con las cosas más triviales y empezás a gritar y te ponés en modo fanboy y sos tan pero tan adorable...
Y me perdonás que no sepa contar chistes, y discutimos sobre tonterías y me cabreo y te encanta que me cabree. Te metés con los vampiros de Anne Rice y con Buffy y yo sigo pensando que DC y Marvel son iguales y que los cómics son dibujitos.
Hablás muy bajito al despedirte, en parte porque te estás durmiendo, en parte porque las despedidas en voz baja son menos despedidas. Y me llamás cosas bonitas y tiernas, que sonarían cursis en otro momento o en otra persona.
Estás tan pero tan seguro de todo esto, que creés que sos capaz de dejarme ir y después volver y recordarme que por alguna razón me enamoré de vos.
Me decís qué teclas tocar cuando hago combinaciones raras en el teclado y de golpe veo todo pequeñito o no tengo acentos, me das tu carita de XD apenas te conectás, dejás que divague durante horas aunque los ojitos se te cierren, tenés un tono especial para cada frase, te jode volverme a contar las cosas pero yo a veces te dejo porque me gusta que me cuentes cosas y no me gusta que te joda repetirte.
No recuerdo la vida de tus amigos porque tenga buena memoria, sino porque te escucho y me interesás. Intento imaginarte en tu silla de jefe con tu muñeco de IronMan pero no siempre lo consigo.
Te da penita cuando me voy a casa antes de tiempo, aunque no hablemos. Usás alternativamente los nombres y los nicks de las personas, y a veces es difícil saber de quién estás hablando. Ponés pasión en todo lo que hacés. Pero vos no me dejarías por eso, porque también creés que soy algo por lo que vale la pena apasionarse.
No me hacés preguntas que creés que no quiero que me hagas (aunque yo siempre contesto todas las preguntas), pero estás dispuesto a que te cuente todo lo que quiera, te guste o no.
Pero sos realista y consciente, y sos capaz de decirme que a veces parece que me jodiese que me dejase, y que "claro, él decide volver y..." y eso significa que no te da igual. No querés aprisionarme, pero tampoco te haría demasiada gracia la alternativa completa. Aunque claro, nunca dijiste que te diese igual...
Confundo a tus primas. Confundo a tus primas porque nunca me dijiste nombres, y porque tenés tantas primas y primos que es complicado saber cuál es cuál. Deberías hacerme una lista. Prometo aprendérmela.
El nombre de tu hermana me encanta. Pero claro, es raro decirte eso.
Me jode que no quieras tener hijos. Y no porque me guste imaginarme historias idílicas, sino porque no entendés por qué yo sí quiero tenerlos.
Te gustan los monos que pinchan globos, y las cosas ridículas y absurdas que yo también encuentro divertidas. Aunque tengas un problema con las manoplas de horno con forma de cabeza de vaca fucsia de silicona.
Sos un capullo minimalista. Y yo una infantiloide power-pop. ¿Y qué?
Me acuerdo de vos cuando veo cosas muy rojas, blancas y negras. Y cuando escucho 42. Y cuando veo cosas que te horrorizaría tener. Aunque sí quieras patitos de goma para la bañera.
Y podría seguir así durante horas.

Porque el tiempo y la distancia no tienen que ver con la intensidad.

25.6.09

Creo que no es bueno pensar en vos. Ni soñar con vos.
No, creo que no.

Zen.

Me sorprende lo zen que soy con este tema.
No voy a la caza de Destinos. No presiono situaciones. No me presiono ni lo presiono.
Acepto la distancia, aunque daría lo que fuera por poder teletransportarme.
Pienso en el futuro. Y da miedo lo que veo, claro que da miedo. Pero si ese futuro no fuese tal, si en dos años estoy en Madrid como siempre quise, con la persona con la que siempre quise estar, tampoco me sorprendería.
Disfruto los pocos días que tenemos, y las conversaciones sobre la nada. Y claro, todo va con mi ánimo, así que a veces me tiembla la voz y se me llenan los ojos de lágrimas cuando me dice que me quiere.
Él lo tiene todo muy claro. Y yo confío en que él lo tenga claro, porque para mí las cosas no funcionan así. No estoy acostumbrada a que funcionen así.
Y si me pierde, dice que me recupera.
Y si lo pierdo, ya no lo sé.

No quiero estar años atada a él, pero también sé que no estoy atada. Soy libre. Libre para hacer lo que quiera. Pero nunca podré hacer nada porque él sigue siendo Chicomar. Y a pesar de no estar atada lo estoy.
Aunque él no quiera.

24.6.09

Su olor era olor a sexo.

Mujeres.

Nunca tuve que compararme con las modelos de las revistas porque siempre estuve rodeada de mujeres increíbles y "más algo" que yo.
Más altas, más delgadas, con las piernas más bonitas, ojos más verdes, pechos más grandes, caderas más estrechas, barriga más plana, pelo más liso o más rizado. Más listas, más simpáticas, con mejor voz, más sociables, más atractivas.
Más todo.
Pero eso poco importaba entre nosotras.
Y poco me importaba a mí.
Porque si algo aprendí de todas ellas es que el césped siempre es más verde en el jardín del vecino.

Escribir para conjurar los miedos.

Me pasé años escribiendo para ahuyentar a los demonios. Y años escribiendo sobre lo mismo.
Desde que tenía 6 años, vaciándome.
Primero en unas pequeñas hojitas con bordes y corazones rosas. Después, en cuadernos del MacDonalds. Más tarde libretas que sobraban por mi casa. Y llegó el momento en el que cortaba folios en tres, y después de escribir en ellos, los pegaba en un cuaderno de hojas marrones y tapas de corcho. También tuve un cuaderno a rayas verde y crema, donde hacía listas de cualidades imposibles en un hombre, o hablaba de Maia, mi duende, y de cómo me hacía sentir.
Aprendí a vaciarme desde pequeña.
Aprendí a que mientras más escribía sobre algo, menos miedo le tenía, y menos me atraía.
Escribí sobre la familia, sobre la muerte, sobre el suicidio, sobre los amigos, sobre el amor, sobre el dolor, sobre la pena, sobre mí.

19.6.09

The evil inside me.

A veces me sorprendo de lo horrible que puedo llegar a ser.
Juego con la gente, la manipulo. Calculo cómo hacer lo que quiero a pesar de lo que sea. Miento. Les miento. A personas que me quieren, o al menos me aprecian.
Sé como provocar. Como hacerlo de tal manera que parezca que no lo hago, para que cuando llegue el momento, pueda salir de la situación sin demasiados daños.
Soy humana.
Y nunca dije que fuese buena.
¿Te acordás cuando me mandabas mensajes para recordarme que me querías "por si se te había olvidado"? ¿O cuando me cocinabas pollo con ensalada de salmón y me llenabas la habitación de velas? ¿O cuando lo hacíamos 6 veces en una noche y lo único que podíamos decir era "pues que viva Japón"? ¿O cuando estabas totalmente enamorado de mí?
¿Cómo coño perdimos eso? ¿Cómo me transformé en tu perseguidora, y lloraba todas las noches, y no nos veíamos nunca, y desaparecías durante fines de semana enteros, y no sabía si estabas vivo o muerto?

Por eso sé que el amor no es para siempre. Y que los "te quiero" no significan nada.

Porque nosotros lo tuvimos todo, y todo lo perdimos. Porque recordé cómo éramos al principio, cómo éramos al final, cómo somos ahora.
Y el amor se desvanece, se gasta, nos olvidamos de él, lo perdemos en otros cuerpos y otras camas.
Y lo único que nos queda son mensajes de texto, entradas en diarios, un par de fotos y recuerdos que se difuminan.

Epifanía.

Durante una décima de segundo, me sentí como Proust con la magdalena.
Algo había pasado. Algo había sentido y permanecía ahí, haciendo un extraño vacío en mi pecho.
Analicé la situación. Estaba en el autobús, yendo para la facultad. Un montón de estudiantes parados, dispuestos a bajarse en la próxima parada.
Repetí esa décima de segundo. El autobús bajó por el túnel soterrado, golpeó el suelo, todo se quedó en penumbras. Las chicas llevaban gafas de sol y carpetas, y hablaban sobre miles de cosas.
Entonces entendí lo que había sentido.
Todo el futuro en dos metros cuadrados. Todos sus futuros, y mi futuro. Como si de repente la grandeza de todo eso me hubiese golpeado, y ahora pudiese ver los hilos de sus vidas.
Él empezó a contar desde la primera vez que nos acostamos.
Yo, desde que hablamos sobre el tema.
Esa diferencia de dos días debió darme alguna pista.

17.6.09

Drool.

He desarrollado una preocupante y torturadora debilidad por los morenos de pestañas arqueadas.
La primavera está haciendo estragos en mi sistema nervioso, y en lo que sea que se encarga de evitar que babee ante la visión de un especimen masculino de mi agrado.
Morenos, fuera de mi vista.
No puedo concentrarme con ustedes cerca.

16.6.09

A ellos, que lo fueron todo.

Estuve recordando ciertos detalles.

Como esa vez que, la única vez que dormí en su casa familiar, Mr. Big me llamó a las 2 de la mañana y tuve que cortarlo y mandarle un mensaje diciendo que estaba durmiendo al lado suyo. Todavía tengo el mensaje por ahí. Y después por alguna razón me levanté y recorrí el piso de arriba de la casa, sin gafas ni lentillas, ciega como un topo. Volví a su habitación, todavía con las velas encendidas, y me acosté a su lado. La cama era tan grande que casi no nos tocábamos. Sentí que lo había traicionado, que había hecho algo malo.

Como que hace mucho que no tengo agujetas por follar. No estoy hablando de unas ligeras molestias, sino de "oh, no, por favor, no me hagas subir las escaleras". Casi casi... cuatro años. Joder. Cuatro años ya desde eso. Y ahora todo es tan distinto...


Las cosas cambian. Mi vida, sus vidas. Todo cambia. Y los pierdo o los encuentro o los vuelvo a perder. Fueron parte mía y ya no están y hay un pequeño hueco suyo en mí. Hay un hueco de lo que se llevaron, y un pegote de lo que dejaron. Pero ya no sé cómo hablarles ni cómo acercarme, ni cómo verlos. Porque tal y como llegaron se fueron. Y los débiles lazos que nos unen son cada vez más tenues.
No me parece bien. No me parece bien haberlos perdido del todo. No poder tenerlos cerca. Que ya no sean parte de mi familia. No sentir que puedo llamarlos si tengo un problema, que van a estar ahí.
Porque aunque ellos formen parte de mi vida, yo ya no formo parte de la suya.

15.6.09

A quien corresponda:
Dame buena genética y los recuerdos de mi vida pasada y nada ni nadie podrá detenerme.

12.6.09

Era raro pensar que, sólo un año antes, nos dormíamos así. Mi cabeza en tu pecho, acunada por tus latidos, tu brazo alrededor mío, acariciándome la cabeza.
Salvo que ahora estábamos en vertical, y a kilómetros de distancia.
De lo que éramos, de lo que somos y del otro.

9.6.09

Mr. Big:
Gracias por no haberte acostado conmigo la primera vez que te lo pedí.
(Pero podrías haberlo hecho en otra ocasión).

7.6.09

Él, que todo lo hizo.

Últimamente necesito decirlo.
Necesito dejar constancia de ciertos hechos maravillosos.
Necesito expresar lo que siento, pero no me alcanzan las palabras.
Y en ese momento, cuando las palabras no alcanzan y debería empezar a inventar unas nuevas, a lo Oliverio Girondo, es cuando me doy cuenta de la magnitud. Y recuerdo otro momento en el que las palabras no me alcanzaron. Escribí una larga lista de cosas que empezaban con "Como..." en una libreta, y de alguna manera, la sensación general está ahí.
Pero son personas distintas, y lo que para uno era privado, para el otro es público.

Es llegar a casa. Es querer gritar. Es cabrearme con él por ser tan testarudo y de repente me manda un beso y casi me olvido de lo cabezota que está siendo. Es sonreír ante cada "te quiero". Es un pequeño salto en el corazón (miss a beat) cada vez que me llama "cielo" o "mi vida". Es la urgencia de contarle todas las cosas que me pasan, o pensar mientras me están pasando "Esto tengo que contárselo". Es organizar mi vida en torno a él (aunque él no quiere eso y me va a matar cuando se entere). Es despertarme a la más mínima vibración del móvil. Es latir más despacio apenas lo escucho. Es sentirme segura porque él está ahí (aunque yo esté en un piso vacío y crujiente a cientos de kilómetros). Es hacerlo la razón para ponerme y cumplir ciertas metas. Es querer mejorar cada día. Es darme cuenta de que no puedo cambiar quién soy, así que más vale aceptarlo, dejar de ocultarlo, y confiar en que alguien me soportará a pesar de todo. Es decir lo que pienso cuando lo pienso.
Es sentir que voy a explotar de tanto amor acumulado. Es sentirlo. Es sorprenderme cuando no sale corriendo, aunque le cuente cualquier cosa, o haya llorado con él más que con ninguno (no confundir con "por él", que en esa categoría hay varios que intentan llevarse el título). Es querer compartir mi vida con él, ahora. Es pensar en el momento, disfrutar el momento. Es relajarme. Es no pensar en el futuro.
Porque si todo esto no lleva a ninguna parte, si todo esto es para nada, si lo empiezo a querer menos y él después no sabe cómo hacer que lo vuelva a querer como ahora o simplemente no le importa, me quedará todo esto.
El sentirme querida. El quererlo. El estar enamorada de un chico que me saca de mis casillas, que me pica porque le gusta verme cabreada, que discute y discute porque le gusta discutir, pero que me manda besos "por vicio" o suspira al teléfono y me dice cosas bonitas cada vez que tiene la oportunidad (y otras feítas, pero nadie es perfecto. Por suerte.)

Estoy agradecida por habérmelo encontrado. Agradecida porque me unió un poco. Porque miró todas mis piezas y me dijo que no había nada malo en ninguna. Porque con su apoyo me estoy volviendo una, una sola. Nada de facetas, o aristas, o caras. Una única. Porque me abro y no me da miedo, porque hizo que no me diese miedo mostrarme, exponerme.
Él, que todo lo hizo.

6.6.09

Yo no sé qué es peor: que la paloma que vive en mi aire acondicionado folle más que yo, o que me dé igual.


(Editado el 08/06/09: Creo que son golondrinas, no palomas.)

3.6.09

Cada vez que te escucho, siento tu piel en la punta de mis dedos.

2.6.09

Lucharé con mis demonios lejos tuyo.
Porque vos solo no podés apuntalar un puente kilométrico.
Y porque mi manera de ponerme cómoda y quererte menos es olvidarme de que existís.

1.6.09

Me di cuenta entonces de que quiero esa vida, preparando cafés, apoyándolo, yendo a la cocina por él, mirando pantallas por encima de su hombro, mimándolo cuando se siente abrumado, en definitiva, subordinándome al gran hombre que será. Aunque él no vaya a dejarme.
Ni ese sea un deseo común en mí.

Sobre recorrer toda tu vida amorosa en un solo día.

A la mañana. Móvil sobre la panza. ¿Cuántas veces lo tuve ahí, esperando un mensaje con ansiedad? ¿Con cuántos?
Hago una lista. Una lista considerable. Un tiempo considerable. Un par de años. En mi cama de la calle Mirasierra, mirando la pared y esperando. El móvil encima mío, o en la cama, o en mi mano.
Y todo lo importante que salió de ahí. Los mensajes preciosos, los mensajes horribles, los mensajes esperados, los que me hacían sonreír.
Y todo empezaba ahí. Con una vibración sobre mi panza.


A la tarde. Leyendo en una posición incómoda/cómoda, en el sillón. Y entonces era 15 de abril del 2007. Su cumpleaños. Yo leyendo Si una noche de invierno un viajero, él con su portátil haciendo quién sabe qué. Sus regalos sobre la mesa. En la misma habitación, pero en mundos distintos. Mundos interconectados, eso sí. El saber que había preferido pasar su cumpleaños conmigo, en vez de con su familia. En ese momento era el colmo de la adultez. Éramos adultos y responsables, compartíamos una vida, trabajábamos uno al lado del otro, parecía el prólogo para una vida en común. Pero ayer, mientras se lo decía a Chicomar, me di cuenta de que era verdad: no iba a ser feliz con alguien que me hacía sentir inferior. No de verdad. Y yo quiero ser feliz.


A la noche. Callejeros Viajeros en Roma. Señalar la pantalla y decir "yo estuve ahí!" cada 30 segundos. El silencio del otro lado. Y recordar ese recodo de esa callejita. Creo que íbamos dirección Piazza Navona. O veníamos de la Fontana di Trevi. Da igual. Pero estabámos yendo por una calle peatonal muy pequeña, que hacía como un recodo. Y en ese recodo, en la esquina, había un restaurante. Grandes cristaleras, mesas pequeñas, un corazón luminoso en una ventanaescaparate. Velas en las mesas. Y una pareja agarrada de las manos. Y entonces pensé "Roma es una ciudad para enamorados". Y aunque yo no lo sabía, estaba a dos semanas de estar enamorada. O ya lo estaba. Pero Roma es una ciudad para estar con tu enamorado, y pasear de la mano, y hacerse fotos con besos, y cenar en pequeños restaurantes con velas en las mesas.
Y mi enamorado estaba a 3000 kilómetros, y no estaba enamorado de mí.
Pero Roma sigue siendo una ciudad de enamorados.


A la madrugada. Darme cuenta, en una sola palabra, "siempre" y en una frase, "si deja la carrera..." que el futuro de esto no está sólo en mí.

28.5.09

Ja.

Mi yo del futuro está enojada con tu yo del presente.

27.5.09

Sobre por qué no escribo.

He encontrado cierta estabilidad.
Por eso paso menos por acá.
No es que me haya sucedido nada terrible o maravilloso que me impida venir, no. Siempre me pasan cosas terribles o maravillosas (y a veces terribles y maravillosas) y estoy acá.

Mi vida sigue siendo un caos. Pero con un punto fijo. Y ese punto fijo es el que me tranquiliza y me escucha y al que puedo contarle todo: cosas buenas, malas, nimias.
Y ahora, en vez de vomitarlo todo acá para que él lo lea, se lo cuento.

Lo que quiero decir, señores, es que ya no los necesito.



(Lo que no significa que vaya a abandonarlos ni mucho menos)

24.5.09

Una Vespa Amarilla.

Me entusiasma que me llames como antes, que me modifiques, que cambies mi nombre por una palabra inventada, signo de mi infancia en tu boca. Pero te pido que tras los inviernos altos en los que los cuerpos se cierran como cremalleras, no me pronuncies, ni en voz baja.
...................................................................FJNL

Tengo una vespa amarilla. Viene con un cartero, y con sus cartas.
La vespa es lo que lo mueve, lo que los transporta. Muestra las distancias y el amor. Muestra a Cristina. Se la lee a través de sus versos. Vivir en dos ciudades, tan alejados como dos árboles que no pueden tocarse. Habla de las ausencias, de los viajes, de los huecos. Pero también de empezar de nuevo juntos.
El cartero es lo que es. Su pueblo, su ciudad, su familia, sus pensamientos. Lo que lo sostiene y lo crea, lo que lo hizo llegar a donde llegó. El cartero tiene sus rizos y su sonrisa franca debajo de la gorra. El cartero es el chico que conozco, aquel al que le inventaba el nombre.
Las cartas son todo un mundo. Pequeñas historias ajenas, llenas de calidez. Mi historia, tu historia, la historia de la madre y el hijo, historias de amor ajenas y que son de todos a la vez.

Tengo una vespa amarilla. Y me encanta.

22.5.09

Hablo con vos a oscuras. Veo las caras que ponés, siento cambiar tu ánimo, sonrío cuando me decís muy serio lo mucho que me querés o cuando hablamos sobre el futuro. Nos despedimos, me quedo vacía, pero puedo tocar tu piel.
Entonces algo ajeno a mí y a nosotros me fuerza a encender la luz.
Y te pierdo dos veces.

21.5.09

Fact XVIII.

Me muero por acariciarte.

20.5.09

Y...

Muchos -y- son una cascada de acciones.
Seamos cascada.

19.5.09

Caleidosférico.

Durante unos días nos quedamos suspendidos en el campo de atracción, magnetizados. Era Navidad, ninguno entendía tu regalo y nos quedábamos quietos por si desaparecía. Tenías miedo de la luz y del silencio. Y me empujaste lejos de él y lo perdimos.
Perdimos el momento.
Ganamos el momento.
Me hablabas mientras pensabas que dormía, pero estaba despierta. Ese juego era una tontería, los dos lo sabíamos, pero nos encantaba jugarlo.
Quería descubrirlo, descrifrarlo. Me acerqué demasiado, y así quedamos, suspendidos en ese no-tiempo, en ese no-lugar, en esa nada, en nuestra historia. Una vez más. Una pieza más de nosotros.
Lloré, me reí, besé. Besé y besé y te olí y te miré y durante esos días giramos en torno nuestro, sin concluir nada, sin empezar nada.
Las órbitas se agrandaron. Las órbitas se interrumpieron.
¿Seguimos girando?

18.5.09

Now apart, but together soon.

Y así estamos.
Él hablándome medio dormido, sin recordar que hace un rato que cortó el teléfono.
Yo durmiendo en el borde de la cama, dejándole un hueco detrás de mí.

Sin darnos cuenta de que el otro no está, pero sintiendolo ahí.

15.5.09

Sueños.

Rojo. Negro. Rojo. Luz. Oscuridad. Frío. Calor. Calor. Humedad. A la distancia, formas. Son sólo formas. Como si alguien les hubiese borrado los bordes y el color se desparramase al no tener fronteras. Se acercan y casi son distinguibles, hasta que no. No. Negro. Rojo. Negro. Oscuridad. Resplandor. Viento. Viento. Alguien habla. En alguna parte, alguien habla. Alguien habla y nos llama. Te llama. La voz es conocida pero no lo es a la vez. Sabés quién es. Deja de hablar. Remolino. Blanco, todo blanco. Y buscás la salida. Buscás la salida a una casa que no es tu casa pero que sí lo es. Buscás la salida porque alguien te espera fuera. La voz. La forma. Alguien. Naranja. Naranja claro. Como la piel al sol del atardecer. Olor a algodón de azúcar, como si lo acabases de comer. El césped debajo tuyo, suave como. Gris. Estación de tren. Unos brazos te envuelven. Sin ver la cara. No hace falta. Calor. Calor desde dentro, en tu piel que no es tu piel. Cosquilleo en la oreja. Oreja que no es oreja. Rojo. Negro. ¿Rosa? Sí, rosa. Rosa y un brillo. Un brillo y pelo hasta la cintura. Manos que lentamente lo cogen, suavemente, con parsimonia. Brillo en el pelo. Lo agarran, lo retuercen, violencia y amor. Un nudo. Un nudo con pelo. Un nudo de pelo. Luz. Luz y calor. Calor. Calor y luz. Y ahora sí. Lo tenés claro, muy claro. De alguna manera lo supiste. Uniste las piezas. Lo negro, lo rojo, el brillo, el pelo, el calor, los brazos, la voz, el algodón de azúcar, el calor, los cambios, el tren, las cosas que no son cosas, la vida que no es vida, la sensación de cambio, de continuidad, de brusquedad, de dolor, de desgarro, de perder y encontrar, de saltar entre realidades, de perder personas amores viajes amigos familia experiencias cosas. De ganar invisibilidades. De dar vueltas sobre uno mismo, sobre tus anhelos, sobre las cosas que vienen y van.

La vida abreviada.

14.5.09

Pobre niña rica.

Puede que no tenga derecho a quejarme, o puede que sí.
Pero en algún momento pasó algo. No sé exactamente cuándo. ¿Cuando llegué a España, quizás?
Culpemos al acento, eso es. Al acento, a la fama de mis paisanas y al misterio.
Pues entonces, gracias/por culpa de la fama ajena, el misterio y el acento, soy incapaz de tener amigos.
Yo los tengo. Y los quiero. Como siempre hice con Gastón, o con Guido. Con Guido... nos queríamos con locura. ¿Nos queremos con locura?. Quizás ahora sólo nos queremos y punto. Un punto muy gordo y oceánico. Pero eso ahora da igual.
Como iba diciendo, tengo amigos, y los quiero, y los trato como iguales. Y ellos también, al menos en apariencia.
Pero de alguna manera todo termina complicándose y hay sentimientos que no debería haber y en algún momento el alcohol o el bajón o las estrellas que se alinean o la puta madre que los parió hace que yo cruce el límite. Y ellos están ahí, dispuestos a recibirlo.
Y entonces ya no hay nada. Queda un agujero negro en nuestra historia, una Nada, un sitio que es imposible mirar porque si lo intentás los ojos se desvían.
Y a veces podemos saltar esa Nada y seguir. Asumiendo o negando lo que pasó, da igual. Hablando del tema o no, reforzados o como siempre, después de vivir historias intensas, historias que pudieron ser intensas si las circunstancias hubiesen sido otras, besos furtivos al amparo de la noche o eternos desencuentros que hacen que nos queramos más.
Y a veces nos quedamos estancados y empezamos un bucle, en el que ellos quieren y yo no, o yo quiero y ellos no, o ellos niegan lo que quieren o yo niego lo que quiero o quién sabe, pero lo arruinamos. Y empezamos a tener secretos para el resto, secretos para nosotros, secretos entre nosotros. Y ya no hablamos, o lo hacemos a la defensiva o bordeamos temas o evitamos comentarios.
Así que no sé. Puedo quejarme. Puedo quejarme de eso que no entiendo que hace que no pueda tener amigos, y puedo también quejarme de eso que sí entiendo que hace que no pueda evitar intentarlo cada vez. Un chico tras otro, un abrazo demasiado cerca del límite.

13.5.09

¿Qué harían los piropeadores compulsivos sin las universitarias veraniegas?

Extrañando la extrañanza.

Hace tiempo que no escucho chicharras veraniegas.
Ni me paro a ver crecer los jacarandás.
Ni robo mburucuyás.
Ni miro llanuras verdes infinitas.

12.5.09

A veces me gustaría empezar de nuevo.
Nuevo cuerpo, nueva familia, nuevo país, nuevas aficiones, nuevos colegios, nuevos amigos, nuevos viajes, nuevas parejas, nueva vida.
Porque si me paro a mirar hay tantas cosas mal en todo eso, que lo único que se puede hacer es tirar todo y volver a empezar.

8.5.09

Me enfrento a un fin de semana atípico.
Voy a estar sola y quiero estar sola.
Mi plan es leer y tomar sol. Poner en orden mi habitación, poner en orden mi vida.
Ir a ver una exposición de fotografía, comprarme una camiseta blanca.
Ver un par de pelis, acariciar a la gata, comer croissants de chocolate.
Doblar ropa. Pilas y pilas de ropa.
Comer milanesas con papas fritas, a la antigua usanza y así, en argentino.
Dormir en ropa interior y destapada, pasearme por la casa sin rumbo.
Hacer del sofá mi hogar provisional, no dejar que nada me moleste.
Lo que lo hace atípico es que lo único que espero de este fin de semana es esto.
Nada de planes descabellados en los que salgo a las 2 de la mañana a bailar al FunClub. Nada de esperar sentada mensajes o llamadas que me saquen de mi monotonía. Nada de llamar a mi mamá cuando esté aburrida y quiera charlar con un ser humano. Nada de deprimirme y llorar porque estoy sola.
Estoy sola y no estoy sola.
Y fines de semana así, y en este piso, y con esta gata me quedan pocos, por no decir ninguno.
Así que no voy a intentar nada extraordinario. Voy a recrear la mayoría de mis fines de semana de soledad, pero no viéndolo como algo negativo, sino como esos momentos en los que no tengo que fingir, en los que no tengo que parecer normal, en los que no tengo que seguir con mi papel, en los que me puedo permitir ser un poco Azul.

7.5.09

Cha-cha-changing!

Supongo que lo que más miedo me da de todo esto es lo desconocido. No saber con quién vivir, dónde. Acostumbrarme a una nueva habitación, a una nueva cocina, a un nuevo televisor, a una nueva ducha, a nuevas personas, personas distintas.
Un nuevo barrio incluso.
Por eso tardé tanto en tomar la decisión. Por eso intenté hacerlo el año pasado y fracasé.
Pero supongo que ya se acabó.
Oficialmente estoy buscando piso.
Es que cuando me das permiso para entrar, también me lo das para lastimar.

5.5.09

A veces me pregunto cómo hubiese sido acostarme con él.
Probablemente bueno, muy bueno.
Pero no me hubiese hecho bien. Y a él tampoco. Y a nuestra relación menos.

4.5.09

Autobuses.

Paso demasiado tiempo en autobuses. Y en estaciones de autobús. Y lo odio. Odio ver las despedidas ajenas, porque no puedo evitar darme cuenta de mis despedidas, y de como cada vez me rodeo de más gente de la que tengo que despedirme. La vida no es una lucha, la vida es una despedida constante. Lloro en los autobuses. Últimamente más aún. Lloro ruidosamente, calladamente, sin darme cuenta. Las lágrimas empiezan a caer y no hay nada que pueda hacer. Paran y vuelven, van y vienen. Lloro porque te dejo atrás, porque me dejo atrás, porque leo que la vida es muy breve y me doy cuenta de que no quiero pasármela pensando en qué pasaría si todo esto es para nada, si no que quiero limitarme a quererte y a que me quieras y que confíes en mí aunque yo no lo haga. Y vuelvo a llorar cuando recuerdo que no estoy volviendo a vos, que esta noche no me abrazarás antes de dormirme, ni me dejarás llorar en tus brazos como siempre hiciste sin que me importara que me veas hacerlo. Ahora me espera una ciudad vacía y espero que silenciosa, con unos grados de más y un sentimiento de "casa" cada vez menor.
Era rubia y vacua. Ojos enormes, vestido amplio de color indefinido. Coleta desecha. Broche art noveau a un lado de la cabeza. Borracha. Despeinada. Con un aura tan especial que no podía dejar de mirarla. Quizás era el alcohol. En ella, en mí. La miraba y me miraba. Y en sus ojos estaba el mundo.

Marian Keyes.

-Puedo enumerarte las razones, pero no conseguirán transmitirte todo lo que deseo: hueles bien, eres valiente, te gusta Dogly, eres divertida, eres inteligente, eres muy, muy bonita. Me gusta como funciona tu coco, que podamos estar hablando de enviar por mensajería a Boston un regalo de cumpleaños de mi madre y de repente digas: "Es imposible que alguien parezca sexy lamiendo un sello"... -Abrió las manos con impotencia-. Pero es mucho, mucho más que eso. Pero que mucho, mucho, mucho, mucho más que eso.

¿Hay alguien ahí fuera?

2.5.09

O quizás no.

Pez que se muerde la cola.

A veces creo que nada de esto tiene sentido.
Que debería dejarme de giliposheses y volver a mi vida normal. A buscar caricias en una noche, a confabular para empezar algo, a dejar que el alcohol se apodere de mí.
Pero acabo de darme cuenta de que desde que escribí esa palabra en cursiva, todas las conclusiones a las que llegue no tienen validez.
Estoy demasiado metida dentro de esto, dentro de él, como para poder ser medianamente objetiva. Como para poder decir o no, como para que algo de lo que diga sirva de algo.
Quizás sigo corriendo. Alejándome de todo lo que podría ser real y serio y más real, siempre buscando cosas imposibles, lejanas, raras.
Quizás tengo demasiado miedo como para atreverme a tener una relación madura, adulta.
Pero también quizás ya esté teniendo algo real, maduro y adulto. Porque no dejo de pensar en dejarlo todo e irme al norte. Porque estos dos años que me quedan no son más que un estorbo para cuando empiece mi vida real. Porque no dejo de pensar en futuro y en ese futuro siempre está él.

30.4.09

Ay ay ay ay ay.

El bloqueo del escritor.
El miedo a la página en blanco.
El odio hacia una tarea en concreto.
Nada de eso y todo eso.
Sólo sé que ni siquiera soy capaz de poner un simple "Buenos días, queridos oyentes".
Y se supone que debo hacer magia.
Magia.

29.4.09

Posesión(es)

Las personas son posesivas con cosas que no les pertenecen. Los asientos de autobuses u otras personas.
Me gustan las personas que no te ponen mala cara si te sentás donde ellos siempre se sientan en clase, o si te encuentran acostado fumando en la acera de enfrente de su casa.
Prohibamos los pronombres posesivos.

22.4.09

Somnos.

Dormíamos entrelazados. Piernas anudadas unas con las otras, brazos recorriéndolo todo, espaldas atravesables, hombros amigos. Nuestras respiraciones mezcladas, una sola, única. Su frente en la mía, mi frente en la suya. De repente un beso, los ojos cansados, párpados cerrados.
Dormíamos entrelazados y eso lo era todo. Formábamos nuestra cáscara, nuestra coraza, nuestro mundo. Y ya podía pasar lo que sea que nosotros seguíamos así, entrelazados.

A pesar de eso, antes de dormir no nos recuerdo entrelazados. Me recuerdo de lado, él pegado a mi espalda, sus brazos protegiéndome, mis brazos protegiendo a los suyos, la parte posterior de mis rodillas sentada en las suyas. Y yo sintiendo cada célula de su cuerpo contra el mío.

Así, todas las noches duermo con su abrazo.

20.4.09

Kate Holmquist.

"You are the original. But so hard to know. You offer different versions of yourself to different people. With me, you're always behaving like a flirtatious mother. Then I see you going off to meet Foster with all the innocence of a little girl and...in his bed, well-I'd say you're somebody else then too."

                                                        The Glass Room

Fact XVII.

Podría escribir un libro entero sobre vos, conque sólo me dieses un mes.

Fact XVI.

No quiero estar embarazada sin vos.
Una persona totalmente vestida en la playa. Una persona que camina en mi dirección. Sonríe. Colores oscuros, marrón, bordó, azul oscuro. Y también turquesa, y blanco, y rosa y antiguorubio. Puntiagudo y redondo. Suave y duro. Grande y pequeño. El mar a nuestra izquierda, mis casas soñadas a la derecha, el cielo lampiño sobre nuestras cabezas, la arena con hojas de eucalipto a nuestros pies. Mis pies descalzos y él se sigue acercando. Sonríe. Y dentro mío las ganas de tocarlo, el sentirlo echado de menos y la certeza de que podría vivir de esa sonrisa siempre.

Hablando con el padrenovio.

Quise contarte cuánto había cambiado. Cómo en estos tres meses crecí de golpe.
Me acosté con un chico que no me llamó. No es la primera vez que me pasa, pero sí la primera que no me lo esperaba. Vos tampoco te lo esperarías si te dijese quién es. Tenía la polla más bonita que había visto nunca, y ahora también tiene un libro que le presté.
Decidí olvidarme de S. No de él en sí, sino de cómo lo veía en ese momento. Ya sabés cómo, vos también lo sufriste. Decidí hacerlo y lo hice, así de fácil. Igual que me olvidé de C. en su momento.
Me subí en un bus con destino incierto, habiéndolo decidido 10 horas antes. Y me bajé en un mundo de posibilidades.
Y no nos olvidemos del principio de todo: di por primera vez una segunda oportunidad, y terminamos dándonos la ruptura que nos merecíamos. Y esta vez sí lloré por mí. Por las oportunidades perdidas, por todo lo que dejé pasar, por no poder abrirme hasta que era demasiado tarde.

Fact XV.

Debería usar labial rojo oscuro más seguido.

Diálogo que nunca ocurrió.

-Esa foto es de Coruña
-Entonces...
-Sí. Digamos que me gustan las relaciones complicadas.

16.4.09

Apagón.

Hoy leí esto en el blog de Uralita, y recordé algo a lo que le estuve dando vueltas hace un tiempo.
Así era: durante un tiempo hubo cortes de luz cada pocos meses.
Y entonces todos seguíamos una rutina.
Encendíamos la luz de otra habitación, por si era algo de la habitación en la que estábamos.
Agarrábamos una linterna (todos sabíamos cómo encontrar una linterna en la oscuridad)
Revisábamos si eran los fusibles.
Cruzábamos el pasillo y nos fijábamos si eran los fusibles de la casa en general.
Mirábamos hacia fuera para ver si había luz.

Una vez determinada la magnitud del corte, volvíamos a casa.
Uno de los dos (mi hermano o yo) nos subíamos a la silla y sacábamos el candelabro dorado de encima del mueble grande del comedor.
Íbamos a la cocina, buscábamos fósforos, encendíamos las 4 velas del candelabro. Lo poníamos en el centro de la mesa del comedor.
Y seguíamos con nuestra vida.
Leíamos, cocinábamos, comíamos, nos duchábamos.
Con velas por toda la casa, velas itinerantes, velas viajeras.
Y con esa sensación de irrealidad tan perfecta y preciosa. Esa sensación de estar en otra época, ese silencio que describe Urala, esa unión entre todos.
Éramos más familia.
Ojalá acá se cortara la luz más a menudo.

Y vuelve la burra al trigo.

-¿Se empalma cada vez que se lían?
-Mmmm... no me fijo. Pero si no lo hiciese, me sentiría ofendida.








-Es que yo, cuando estoy sola en casa, no hago el amor. Yo follo.
-...
-Es que puedo gritar.






A través de los años, todo se reduce a lo mismo.

Haruki Murakami (III)

   - Mi novio, es decir, mi ex novio, no podía soportar un montón de cosas. Odiaba que yo llevara faldas demasiado cortas, que fumara, que me emborrachara, que dijera groserías, que criticara a sus amigos... Si hay algo de mí que no te gusta, dímelo con franqueza. Y si puedo corregirlo, lo haré.
 -No hay nada que no me guste. -Negué con la cabeza tras reflexionar unos instantes-. Nada.
 -¿De verdad?
 -Me gusta la ropa que llevas, me gusta lo que haces, lo que dices, cómo andas, cómo te emborrachas. Todo.
 -¿Te gusta como soy?
 -No sé cómo cambiarías, así que ya me va bien como eres.
 -¿Cuánto te gusto?
 -Como para convertir en mantequilla todos los tigres de las junglas del mundo entero.
 -¡Ah! -Midori pareció satisfecha-. ¿Me abrazas otra vez?
Nos abrazamos sobre la cama de su dormitorio. Entre las sábanas, oyendo cómo caía la lluvia, unimos nuestros labios y hablamos de todo lo imaginable, desde la formación del universo hasta cómo nos gustaban los huevos duros.

                                                           Tokio blues
                                                               Norwegian Wood

Emanación.

Abrí la caja en la que te guardo.
Había encontrado otro trozo tuyo en mi habitación.
Pero cuando la abrí, supe que no debía haberlo hecho. El olor a almizcle lo llenó todo. Y entonces recordé. Recordé la noche en la que me lo diste, cómo estábamos en la cama, cómo seguíamos una rutina, nuestra rutina.
Y supe que de ahora en más todo serían recuerdos.

14.4.09

<3

Te quiero, te quiero un montón y me gustas tal y como eres
incluso aunque eso implique que me calces una patada en la boca de cuándo en cuándo
y NO TE COMAS LA OLLA por mí
me tienes aquí, aquí es donde quiero estar
y si quisiera irme, ya me hubiera ido, pero no es el caso

(Esto, entre otras lindezas)

Haruki Murakami (I)

   -Tus problemas no tienen por qué durar toda la vida. -Posé mi mano en su espalda-. Algún día acabarán. Y cuando todo haya terminado, bastará con que reconsideremos el asunto. Bastará con que pensemos qué debemos hacer a partir de entonces. Y ese día tal vez seas tú quien me ayude a mí. No tenemos por qué vivir haciendo balance. Si tú ahora me necesitas a mí, me utilizas sin más. ¿Por qué eres tan terca? Relájate. Estás tensa y por eso te lo tomas así. Si te relajas, te sentirás más ligera.

Haruki Murakami (intermission)

   -¿Por qué dices eso? -La voz de Naoko sonó muy seca.
Al oírla, comprendí que acababa de pronunciar las palabras equivocadas.

Haruki Murakami (II)

   -¿Por qué? -repitió Naoko con la vista clavada en el suelo-. Si te relajas, te sientes más ligero, eso también lo sé yo. No hace ninguna falta que me lo recuerdes. Pero si ahora me relajo me haré pedazos. Desde hace tiempo he sido incapaz de vivir de otra manera, y todavía lo soy. Si bajara la guardia, aunque fuera una sola vez, sería incapaz de recomponerme a mí misma. Me haría pedazos y éstos volarían con un soplo de viento. ¿Cómo puede ser que no lo entiendas? ¿Cómo puedes decir que cuidarás de mí si no comprendes eso?

                                                      Tokio blues
                                                         Norwegian Wood

Cuesta abajo y sin frenos.

Pude ser casi cualquier cosa, y elegí estudiar esto.
Pero ahora voy a la facultad porque no tengo nada mejor que hacer, y ni siquiera entro en clase. Es como si viese venir un coche hacia mí en cámara lenta y no pudiese apartarme.
Y desde acá puedo ver la trayectoria, el golpe. Puedo ver los efectos, las consecuencias.
Pero aún así sigo en el mismo sitio, sin poder moverme, sin poder salir de ahí, directa al choque.
Esperando.

Perderse de a dos es menos perderse.

Fue ahí, recostados en el césped de San Pedro, cuando sentí que realmente me dejabas entrar dentro tuyo. Y también cuando me sentí impotente. Quizás la manera de no sentirnos perdidos sea estar perdidos
juntos.
Te veo a contraluz, tocándome las puntas de los dedos, diciéndome que te gustan mis historias, y llamándome por mi nombre, con lo raro que eso me resulta. Y recuerdo haberme dado cuenta de lo raro que sonaba que te importase que volviese a Sevilla por él, porque implicaba un tiempo en el que yo no había pensado, igual que no había pensado que te molestase verme feliz con otros. Y quizás sí éramos dos personas deambulando que coincidimos en un punto, sólo para regalarnos unos besos y caricias y palabras.

The perfect moment, the exact time.

Supe que te quería cuando volvía del mar. A través del alcohol, pude ver tu sonrisa. O quizás fue justo antes, cuando decidiste ir al Milk porque a mí me apetecía, aunque vos querías irte a casa. O justo después, cuando tomaste el control y me llevaste de la mano, y me preguntaste si estaba segura sin ánimo de condescendencia.

13.4.09

Bump.

Cuando las embarazadas me persiguen, es mala señal. Significa que mi útero se siente más vacío de la cuenta.
Pero cuando una embarazada en particular me persigue... no sé qué pensar.

Fact XIV.

Por suerte, el placer no se mide en orgasmos.
No puedo, no debo recordar su erección contra la parte baja de mi espalda.

11.4.09

Duermevela.

Lo hice porque te quiero.
No suena bien, ¿no?

Mi psicólogo soy yo misma, y me beso contra un espejo. Sabe bien.

Si cierro los ojos es como si fuese él.

Suave, suave, suave, manos parecidas.

Realmente no fue así.

Recordarte a través de otros.

10.4.09

Regret.

Lo supe hace tres días.
Pero aún así fui, como un cerdo al matadero. Dejándome llevar, anulando mi voluntad, sin tomar ninguna decisión. Porque si la hubiese tomado, no sería esa.
Y lo que más me jode es saber que no sería esa.

8.4.09

Cross my heart (and hope to die).

Algo cambió en mí. No sé muy bien cuándo. Quizás todo empezó hace 3 años, cuando tuve que respetar las intimidades ajenas. O hace uno, cuando me sentía observada y juzgada por amigos de. O quizás hace un par de meses, o un par de semanas.
Pero lo importante es que cambió.
Y que ahora me gusta mantener parte de mi vida privada.
Se me hace raro. Siempre lo conté todo, para bien o para mal.
Pero ahora no quiero. Me niego a banalizar ciertas cosas, a convertirlas de dominio público y así vulgarizarlas.
No tienen nada de vulgar, ni de banal. Son cosas preciosas, delicadas, con alas.
Entonces me callo. Entonces no digo lo que antes diría. No cuento conversaciones, detalles, sensaciones.
Es todo mío. Y así seguirá siendo.

Más que amigos.

Me jode un montón pensar algo que no es.
Pero una ya tiene unos años y, por muy tonta que sea, ve algunas señales.
Y lleva ya mucho tiempo liándose con quién no debería.

7.4.09

Chico Fabuloso.



Cada vez que abro tu blog
y leo cualquier entrada, casi
me dan ganas de postear sólo para decirte que te quiero.

6.4.09

Máscaras.

Durante un segundo, tuve miedo.
Quizás esta fuese esa vez en la que llegaba demasiado lejos, en la que cruzaba la línea y terminaba escaldada.
Pero entonces algo pasó en tu cara y supe que seguía siendo un juego. Y que debajo de todo eso, debajo de todo esto, seguías cuidándome.
Mientras más ropa, más difícil es recordar al otro desnudo.
Estamos en primavera.

Flash.

Ayer, a las 20.43, recordé que te hacía gracia que me hiciese un nudo en el pelo.

5.4.09

Miss.

A veces me canso de sentir que estoy donde no debo, de extrañar siempre algo, de tener un huequito vacío.

Pero, ¿sabés qué?
Si extraño algo es porque sé lo que es tenerlo.

Así que lloro por las noches porque sé lo que es dormirme con tus besitos somnolientos. Porque sé lo que es contarte cuentos y que estés atento. Porque sé lo que es despertarme con tus ojos ahí. Porque sé lo que es escucharte contarme anécdotas que ya me contaste. Porque sé lo que es poder acariciarte. Porque sé lo que es asombrarme de lo fácil que es todo. Porque sé lo que es vernos desde fuera y que me dé envidia y asco. Porque sé lo que es aprender algo nuevo a cada momento. Porque sé lo que es mostrarte cosas que hasta ahora no habías visto. Sé lo que es sentir que me das cosas que no tengo y te doy cosas que no tenés.

Hay personas que nunca descubrirán eso. 

3.4.09

Tiny, little, sweet scars.

Tengo la cara interna de las rodillas rugosa. Como si tuviese miles de cascaritas invisibles. Desarrollé la costumbre de tocármelas compulsivamente.
Ahora que todos los moratones desaparecieron, es lo único que queda en mí que dice que todo eso fue real.

Jonathan Tropper.

No hacía más de un mes que salíamos en serio, y la cosa ya había tomado vida propia: largas e íntimas conversaciones al teléfono que se iba apagando en susurros a medida que iba oscureciendo, rosas y flores, y bonitos correos electrónicos en el trabajo, dándonos el lote durante horas en su coche antes de que ella se fuera a casa.
  Los días que salíamos, Hailey iba al trabajo en coche en lugar de tomar el Metro-North, supuestamente porque no quería coger el tren tan tarde. Pero el coche, aparcado junto a la boca de incendios que quedaba enfrente de mi edificio, se convirtió en el lugar perfecto para nuestras interminables buenas noches; mucho más cómodo que meternos mano en el hueco de mi escalera que, además de estar muy mal aislado, olía a pies y a leche agria. Yo no podía recordar la última vez que me había pasado tanto tiempo sólo besando a alguien. Siempre había tenido la impresión de que cualquier besuqueo que no pasara a los preliminares y se despelotara en diez minutos acababa en naufragio por falta de un rumbo fijo. Pero Hailey y yo podíamos tirarnos horas, hasta tener los labios hinchados y agrietados, la lengua entumecida y la mandíbula trabada. Y después, yo subía a mi apartamento para ponerme cubitos de hielo en las pelotas doloridas, con su sabor deliciosamente alojado en el fondo de mi garganta reseca, su aroma aspirado con tal pasión que me subía a la cabeza, justo detrás de los ojos, como una explosión de lavanda. La verdad es que parecía algo infantil, un hombre de mi edad sin llegar apenas a la segunda fase, pero también había en ello algo indiscutiblemente excitante. Y aunque sabíamos que el sexo era algo inevitable, que era el motor que impulsaba todo el proceso, el hecho de estar saliendo con una madre soltera me hacía sentir especialmente responsable de introducir ese factor en la relación antes de saber si quería comprometerme. Además, ella era una mujer muy guapa que había estado con el tipo de hombres que suelen acostarse con mujeres guapas y, sinceramente, yo tenía miedo de no dar la talla.
  Pero la calentura innata que todos llevamos dentro siempre se acaba imponiendo, y muy pronto acabamos desnudos y sudados en mi cama, dando rienda suelta a todo un mes de deseo contenido en una sesión salvaje y sin precedentes que no dejó piedra sobre piedra en la cantera del sexo. Cuando finalmente terminamos, nos tumbamos inmóviles y jadeantes, uno junto al otro, en lo que quedaba de mis sábanas, mientras el sudor se enfriaba y se secaba sobre nuestra piel, como dos soldados heridos abandonados en el campo de batalla.
  -Oh, Dios mío -dijo Hailey con un ligero bufido, con los ojos muy abiertos e incrédulos, en la tenue luz de mi habitación.
  -¿Cómo podías imaginarlo? -coincidí.
  -Bueno, yo tenía mis sospechas -dijo ella, girando la cabeza para lamerme el sudor del cuello.
  La busqué con las manos y ella rodó hasta mí con soltura, colocó su muslo sobre el mío y dejó reposar la cabeza sobre mi pecho.
  -Encajamos perfectamente -dijo ella, y mientras le besaba el cabello, sentí cómo las lágrimas acudían inexplicablemente a mis ojos. Yo sabía, porque había estado en el otro lado, que llorar después de hacerlo puede ser una mala señal. Así que cerré los ojos y esperé que Hailey no alzara la vista. Ella pareció darse cuenta, pero en lugar de interrogarme, apretó sus labios contra mi pecho y dejó reposar su mano abierta sobre la línea de vello que marcaba el ecuador de mi estómago. Y después de un minuto dijo:
  -¿Estás bien?
  -Sólo estoy un poco más enamorado de lo que creía -dije, sorprendiéndonos a los dos. Primero las lágrimas y ahora esto. Casi podía sentir cómo la testosterona se me evaporaba por los poros.
  Ella hizo un gesto de comprensión y me volvió a besar el pecho de una forma que me hizo temblar.
  -No dejes que eso te asuste.
  -Sólo si tú tampoco lo haces.
Me miró con una amplia sonrisa.
  -Después de lo que me hizo pasar Jim, haría falta mucho para asustarme.
  -¿Te apetece explicármelo?
Ella acomodó la cabeza en el hueco de mi codo.
  -Nuestra historia empieza con una bola de vello púbico en la papelera -recitó suavemente, como Alistair Cooke.
  -Como suelen hacerlo este tipo de historias -dije yo, y ella me dio un empujoncito juguetón, y los dos reímos. Y fue fantástico.

Mi vida sin Hailey

2.4.09

No.

Porque puede que vos seas Mr. Big y seas todo lo especial que vos quieras, pero él es Chicomar y eso ahora es mucho más.
Esta podría haber sido esa vez en la que no sabía de quién estaba embarazada.
Lucky it's not.
Mi pueblo huele a invierno en primavera. Raro.
Voy con jersey grueso pero oscurece a las 20.30. Raro.
No tengo internet en casa y eso me hace sentir aún más atrapada. Raro.