15.6.09
12.6.09
10.6.09
9.6.09
7.6.09
Él, que todo lo hizo.
Necesito dejar constancia de ciertos hechos maravillosos.
Necesito expresar lo que siento, pero no me alcanzan las palabras.
Y en ese momento, cuando las palabras no alcanzan y debería empezar a inventar unas nuevas, a lo Oliverio Girondo, es cuando me doy cuenta de la magnitud. Y recuerdo otro momento en el que las palabras no me alcanzaron. Escribí una larga lista de cosas que empezaban con "Como..." en una libreta, y de alguna manera, la sensación general está ahí.
Pero son personas distintas, y lo que para uno era privado, para el otro es público.
Es llegar a casa. Es querer gritar. Es cabrearme con él por ser tan testarudo y de repente me manda un beso y casi me olvido de lo cabezota que está siendo. Es sonreír ante cada "te quiero". Es un pequeño salto en el corazón (miss a beat) cada vez que me llama "cielo" o "mi vida". Es la urgencia de contarle todas las cosas que me pasan, o pensar mientras me están pasando "Esto tengo que contárselo". Es organizar mi vida en torno a él (aunque él no quiere eso y me va a matar cuando se entere). Es despertarme a la más mínima vibración del móvil. Es latir más despacio apenas lo escucho. Es sentirme segura porque él está ahí (aunque yo esté en un piso vacío y crujiente a cientos de kilómetros). Es hacerlo la razón para ponerme y cumplir ciertas metas. Es querer mejorar cada día. Es darme cuenta de que no puedo cambiar quién soy, así que más vale aceptarlo, dejar de ocultarlo, y confiar en que alguien me soportará a pesar de todo. Es decir lo que pienso cuando lo pienso.
Es sentir que voy a explotar de tanto amor acumulado. Es sentirlo. Es sorprenderme cuando no sale corriendo, aunque le cuente cualquier cosa, o haya llorado con él más que con ninguno (no confundir con "por él", que en esa categoría hay varios que intentan llevarse el título). Es querer compartir mi vida con él, ahora. Es pensar en el momento, disfrutar el momento. Es relajarme. Es no pensar en el futuro.
Porque si todo esto no lleva a ninguna parte, si todo esto es para nada, si lo empiezo a querer menos y él después no sabe cómo hacer que lo vuelva a querer como ahora o simplemente no le importa, me quedará todo esto.
El sentirme querida. El quererlo. El estar enamorada de un chico que me saca de mis casillas, que me pica porque le gusta verme cabreada, que discute y discute porque le gusta discutir, pero que me manda besos "por vicio" o suspira al teléfono y me dice cosas bonitas cada vez que tiene la oportunidad (y otras feítas, pero nadie es perfecto. Por suerte.)
Estoy agradecida por habérmelo encontrado. Agradecida porque me unió un poco. Porque miró todas mis piezas y me dijo que no había nada malo en ninguna. Porque con su apoyo me estoy volviendo una, una sola. Nada de facetas, o aristas, o caras. Una única. Porque me abro y no me da miedo, porque hizo que no me diese miedo mostrarme, exponerme.
Él, que todo lo hizo.
6.6.09
2.6.09
1.6.09
Sobre recorrer toda tu vida amorosa en un solo día.
Hago una lista. Una lista considerable. Un tiempo considerable. Un par de años. En mi cama de la calle Mirasierra, mirando la pared y esperando. El móvil encima mío, o en la cama, o en mi mano.
Y todo lo importante que salió de ahí. Los mensajes preciosos, los mensajes horribles, los mensajes esperados, los que me hacían sonreír.
Y todo empezaba ahí. Con una vibración sobre mi panza.
A la tarde. Leyendo en una posición incómoda/cómoda, en el sillón. Y entonces era 15 de abril del 2007. Su cumpleaños. Yo leyendo Si una noche de invierno un viajero, él con su portátil haciendo quién sabe qué. Sus regalos sobre la mesa. En la misma habitación, pero en mundos distintos. Mundos interconectados, eso sí. El saber que había preferido pasar su cumpleaños conmigo, en vez de con su familia. En ese momento era el colmo de la adultez. Éramos adultos y responsables, compartíamos una vida, trabajábamos uno al lado del otro, parecía el prólogo para una vida en común. Pero ayer, mientras se lo decía a Chicomar, me di cuenta de que era verdad: no iba a ser feliz con alguien que me hacía sentir inferior. No de verdad. Y yo quiero ser feliz.
A la noche. Callejeros Viajeros en Roma. Señalar la pantalla y decir "yo estuve ahí!" cada 30 segundos. El silencio del otro lado. Y recordar ese recodo de esa callejita. Creo que íbamos dirección Piazza Navona. O veníamos de la Fontana di Trevi. Da igual. Pero estabámos yendo por una calle peatonal muy pequeña, que hacía como un recodo. Y en ese recodo, en la esquina, había un restaurante. Grandes cristaleras, mesas pequeñas, un corazón luminoso en una ventanaescaparate. Velas en las mesas. Y una pareja agarrada de las manos. Y entonces pensé "Roma es una ciudad para enamorados". Y aunque yo no lo sabía, estaba a dos semanas de estar enamorada. O ya lo estaba. Pero Roma es una ciudad para estar con tu enamorado, y pasear de la mano, y hacerse fotos con besos, y cenar en pequeños restaurantes con velas en las mesas.
Y mi enamorado estaba a 3000 kilómetros, y no estaba enamorado de mí.
Pero Roma sigue siendo una ciudad de enamorados.
A la madrugada. Darme cuenta, en una sola palabra, "siempre" y en una frase, "si deja la carrera..." que el futuro de esto no está sólo en mí.
28.5.09
27.5.09
Sobre por qué no escribo.
Por eso paso menos por acá.
No es que me haya sucedido nada terrible o maravilloso que me impida venir, no. Siempre me pasan cosas terribles o maravillosas (y a veces terribles y maravillosas) y estoy acá.
Mi vida sigue siendo un caos. Pero con un punto fijo. Y ese punto fijo es el que me tranquiliza y me escucha y al que puedo contarle todo: cosas buenas, malas, nimias.
Y ahora, en vez de vomitarlo todo acá para que él lo lea, se lo cuento.
Lo que quiero decir, señores, es que ya no los necesito.
(Lo que no significa que vaya a abandonarlos ni mucho menos)
24.5.09
Una Vespa Amarilla.
...................................................................FJNL
Tengo una vespa amarilla. Viene con un cartero, y con sus cartas.
La vespa es lo que lo mueve, lo que los transporta. Muestra las distancias y el amor. Muestra a Cristina. Se la lee a través de sus versos. Vivir en dos ciudades, tan alejados como dos árboles que no pueden tocarse. Habla de las ausencias, de los viajes, de los huecos. Pero también de empezar de nuevo juntos.
El cartero es lo que es. Su pueblo, su ciudad, su familia, sus pensamientos. Lo que lo sostiene y lo crea, lo que lo hizo llegar a donde llegó. El cartero tiene sus rizos y su sonrisa franca debajo de la gorra. El cartero es el chico que conozco, aquel al que le inventaba el nombre.
Las cartas son todo un mundo. Pequeñas historias ajenas, llenas de calidez. Mi historia, tu historia, la historia de la madre y el hijo, historias de amor ajenas y que son de todos a la vez.
Tengo una vespa amarilla. Y me encanta.
22.5.09
Entonces algo ajeno a mí y a nosotros me fuerza a encender la luz.
Y te pierdo dos veces.
21.5.09
20.5.09
19.5.09
Caleidosférico.
Perdimos el momento.
Ganamos el momento.
Me hablabas mientras pensabas que dormía, pero estaba despierta. Ese juego era una tontería, los dos lo sabíamos, pero nos encantaba jugarlo.
Quería descubrirlo, descrifrarlo. Me acerqué demasiado, y así quedamos, suspendidos en ese no-tiempo, en ese no-lugar, en esa nada, en nuestra historia. Una vez más. Una pieza más de nosotros.
Lloré, me reí, besé. Besé y besé y te olí y te miré y durante esos días giramos en torno nuestro, sin concluir nada, sin empezar nada.
Las órbitas se agrandaron. Las órbitas se interrumpieron.
¿Seguimos girando?
18.5.09
Now apart, but together soon.
Él hablándome medio dormido, sin recordar que hace un rato que cortó el teléfono.
Yo durmiendo en el borde de la cama, dejándole un hueco detrás de mí.
Sin darnos cuenta de que el otro no está, pero sintiendolo ahí.
15.5.09
Sueños.
Rojo. Negro. Rojo. Luz. Oscuridad. Frío. Calor. Calor. Humedad. A la distancia, formas. Son sólo formas. Como si alguien les hubiese borrado los bordes y el color se desparramase al no tener fronteras. Se acercan y casi son distinguibles, hasta que no. No. Negro. Rojo. Negro. Oscuridad. Resplandor. Viento. Viento. Alguien habla. En alguna parte, alguien habla. Alguien habla y nos llama. Te llama. La voz es conocida pero no lo es a la vez. Sabés quién es. Deja de hablar. Remolino. Blanco, todo blanco. Y buscás la salida. Buscás la salida a una casa que no es tu casa pero que sí lo es. Buscás la salida porque alguien te espera fuera. La voz. La forma. Alguien. Naranja. Naranja claro. Como la piel al sol del atardecer. Olor a algodón de azúcar, como si lo acabases de comer. El césped debajo tuyo, suave como. Gris. Estación de tren. Unos brazos te envuelven. Sin ver la cara. No hace falta. Calor. Calor desde dentro, en tu piel que no es tu piel. Cosquilleo en la oreja. Oreja que no es oreja. Rojo. Negro. ¿Rosa? Sí, rosa. Rosa y un brillo. Un brillo y pelo hasta la cintura. Manos que lentamente lo cogen, suavemente, con parsimonia. Brillo en el pelo. Lo agarran, lo retuercen, violencia y amor. Un nudo. Un nudo con pelo. Un nudo de pelo. Luz. Luz y calor. Calor. Calor y luz. Y ahora sí. Lo tenés claro, muy claro. De alguna manera lo supiste. Uniste las piezas. Lo negro, lo rojo, el brillo, el pelo, el calor, los brazos, la voz, el algodón de azúcar, el calor, los cambios, el tren, las cosas que no son cosas, la vida que no es vida, la sensación de cambio, de continuidad, de brusquedad, de dolor, de desgarro, de perder y encontrar, de saltar entre realidades, de perder personas amores viajes amigos familia experiencias cosas. De ganar invisibilidades. De dar vueltas sobre uno mismo, sobre tus anhelos, sobre las cosas que vienen y van.
La vida abreviada.
14.5.09
Pobre niña rica.
Pero en algún momento pasó algo. No sé exactamente cuándo. ¿Cuando llegué a España, quizás?
Culpemos al acento, eso es. Al acento, a la fama de mis paisanas y al misterio.
Pues entonces, gracias/por culpa de la fama ajena, el misterio y el acento, soy incapaz de tener amigos.
Yo los tengo. Y los quiero. Como siempre hice con Gastón, o con Guido. Con Guido... nos queríamos con locura. ¿Nos queremos con locura?. Quizás ahora sólo nos queremos y punto. Un punto muy gordo y oceánico. Pero eso ahora da igual.
Como iba diciendo, tengo amigos, y los quiero, y los trato como iguales. Y ellos también, al menos en apariencia.
Pero de alguna manera todo termina complicándose y hay sentimientos que no debería haber y en algún momento el alcohol o el bajón o las estrellas que se alinean o la puta madre que los parió hace que yo cruce el límite. Y ellos están ahí, dispuestos a recibirlo.
Y entonces ya no hay nada. Queda un agujero negro en nuestra historia, una Nada, un sitio que es imposible mirar porque si lo intentás los ojos se desvían.
Y a veces podemos saltar esa Nada y seguir. Asumiendo o negando lo que pasó, da igual. Hablando del tema o no, reforzados o como siempre, después de vivir historias intensas, historias que pudieron ser intensas si las circunstancias hubiesen sido otras, besos furtivos al amparo de la noche o eternos desencuentros que hacen que nos queramos más.
Y a veces nos quedamos estancados y empezamos un bucle, en el que ellos quieren y yo no, o yo quiero y ellos no, o ellos niegan lo que quieren o yo niego lo que quiero o quién sabe, pero lo arruinamos. Y empezamos a tener secretos para el resto, secretos para nosotros, secretos entre nosotros. Y ya no hablamos, o lo hacemos a la defensiva o bordeamos temas o evitamos comentarios.
Así que no sé. Puedo quejarme. Puedo quejarme de eso que no entiendo que hace que no pueda tener amigos, y puedo también quejarme de eso que sí entiendo que hace que no pueda evitar intentarlo cada vez. Un chico tras otro, un abrazo demasiado cerca del límite.
13.5.09
Extrañando la extrañanza.
Ni me paro a ver crecer los jacarandás.
Ni robo mburucuyás.
Ni miro llanuras verdes infinitas.
12.5.09
8.5.09
Voy a estar sola y quiero estar sola.
Mi plan es leer y tomar sol. Poner en orden mi habitación, poner en orden mi vida.
Ir a ver una exposición de fotografía, comprarme una camiseta blanca.
Ver un par de pelis, acariciar a la gata, comer croissants de chocolate.
Doblar ropa. Pilas y pilas de ropa.
Comer milanesas con papas fritas, a la antigua usanza y así, en argentino.
Dormir en ropa interior y destapada, pasearme por la casa sin rumbo.
Hacer del sofá mi hogar provisional, no dejar que nada me moleste.
Lo que lo hace atípico es que lo único que espero de este fin de semana es esto.
Nada de planes descabellados en los que salgo a las 2 de la mañana a bailar al FunClub. Nada de esperar sentada mensajes o llamadas que me saquen de mi monotonía. Nada de llamar a mi mamá cuando esté aburrida y quiera charlar con un ser humano. Nada de deprimirme y llorar porque estoy sola.
Estoy sola y no estoy sola.
Y fines de semana así, y en este piso, y con esta gata me quedan pocos, por no decir ninguno.
Así que no voy a intentar nada extraordinario. Voy a recrear la mayoría de mis fines de semana de soledad, pero no viéndolo como algo negativo, sino como esos momentos en los que no tengo que fingir, en los que no tengo que parecer normal, en los que no tengo que seguir con mi papel, en los que me puedo permitir ser un poco Azul.
7.5.09
Cha-cha-changing!
Un nuevo barrio incluso.
Por eso tardé tanto en tomar la decisión. Por eso intenté hacerlo el año pasado y fracasé.
Pero supongo que ya se acabó.
Oficialmente estoy buscando piso.
5.5.09
4.5.09
Autobuses.
Marian Keyes.
¿Hay alguien ahí fuera?
2.5.09
Pez que se muerde la cola.
30.4.09
Ay ay ay ay ay.
29.4.09
Posesión(es)
22.4.09
Somnos.
Dormíamos entrelazados y eso lo era todo. Formábamos nuestra cáscara, nuestra coraza, nuestro mundo. Y ya podía pasar lo que sea que nosotros seguíamos así, entrelazados.
A pesar de eso, antes de dormir no nos recuerdo entrelazados. Me recuerdo de lado, él pegado a mi espalda, sus brazos protegiéndome, mis brazos protegiendo a los suyos, la parte posterior de mis rodillas sentada en las suyas. Y yo sintiendo cada célula de su cuerpo contra el mío.
Así, todas las noches duermo con su abrazo.
20.4.09
Kate Holmquist.
The Glass Room
Hablando con el padrenovio.
Me acosté con un chico que no me llamó. No es la primera vez que me pasa, pero sí la primera que no me lo esperaba. Vos tampoco te lo esperarías si te dijese quién es. Tenía la polla más bonita que había visto nunca, y ahora también tiene un libro que le presté.
Decidí olvidarme de S. No de él en sí, sino de cómo lo veía en ese momento. Ya sabés cómo, vos también lo sufriste. Decidí hacerlo y lo hice, así de fácil. Igual que me olvidé de C. en su momento.
Me subí en un bus con destino incierto, habiéndolo decidido 10 horas antes. Y me bajé en un mundo de posibilidades.
Y no nos olvidemos del principio de todo: di por primera vez una segunda oportunidad, y terminamos dándonos la ruptura que nos merecíamos. Y esta vez sí lloré por mí. Por las oportunidades perdidas, por todo lo que dejé pasar, por no poder abrirme hasta que era demasiado tarde.
Diálogo que nunca ocurrió.
-Entonces...
-Sí. Digamos que me gustan las relaciones complicadas.
16.4.09
Apagón.
Así era: durante un tiempo hubo cortes de luz cada pocos meses.
Y entonces todos seguíamos una rutina.
Encendíamos la luz de otra habitación, por si era algo de la habitación en la que estábamos.
Agarrábamos una linterna (todos sabíamos cómo encontrar una linterna en la oscuridad)
Revisábamos si eran los fusibles.
Cruzábamos el pasillo y nos fijábamos si eran los fusibles de la casa en general.
Mirábamos hacia fuera para ver si había luz.
Una vez determinada la magnitud del corte, volvíamos a casa.
Uno de los dos (mi hermano o yo) nos subíamos a la silla y sacábamos el candelabro dorado de encima del mueble grande del comedor.
Íbamos a la cocina, buscábamos fósforos, encendíamos las 4 velas del candelabro. Lo poníamos en el centro de la mesa del comedor.
Y seguíamos con nuestra vida.
Leíamos, cocinábamos, comíamos, nos duchábamos.
Con velas por toda la casa, velas itinerantes, velas viajeras.
Y con esa sensación de irrealidad tan perfecta y preciosa. Esa sensación de estar en otra época, ese silencio que describe Urala, esa unión entre todos.
Éramos más familia.
Ojalá acá se cortara la luz más a menudo.
Y vuelve la burra al trigo.
-Mmmm... no me fijo. Pero si no lo hiciese, me sentiría ofendida.
-Es que yo, cuando estoy sola en casa, no hago el amor. Yo follo.
-...
-Es que puedo gritar.
A través de los años, todo se reduce a lo mismo.
Haruki Murakami (III)
-No hay nada que no me guste. -Negué con la cabeza tras reflexionar unos instantes-. Nada.
-¿De verdad?
-Me gusta la ropa que llevas, me gusta lo que haces, lo que dices, cómo andas, cómo te emborrachas. Todo.
-¿Te gusta como soy?
-No sé cómo cambiarías, así que ya me va bien como eres.
-¿Cuánto te gusto?
-Como para convertir en mantequilla todos los tigres de las junglas del mundo entero.
-¡Ah! -Midori pareció satisfecha-. ¿Me abrazas otra vez?
Nos abrazamos sobre la cama de su dormitorio. Entre las sábanas, oyendo cómo caía la lluvia, unimos nuestros labios y hablamos de todo lo imaginable, desde la formación del universo hasta cómo nos gustaban los huevos duros.
Tokio blues
Norwegian Wood
Emanación.
Había encontrado otro trozo tuyo en mi habitación.
Pero cuando la abrí, supe que no debía haberlo hecho. El olor a almizcle lo llenó todo. Y entonces recordé. Recordé la noche en la que me lo diste, cómo estábamos en la cama, cómo seguíamos una rutina, nuestra rutina.
Y supe que de ahora en más todo serían recuerdos.
14.4.09
<3
incluso aunque eso implique que me calces una patada en la boca de cuándo en cuándo
y NO TE COMAS LA OLLA por mí
me tienes aquí, aquí es donde quiero estar
y si quisiera irme, ya me hubiera ido, pero no es el caso
(Esto, entre otras lindezas)
Haruki Murakami (I)
Haruki Murakami (intermission)
Al oírla, comprendí que acababa de pronunciar las palabras equivocadas.
Haruki Murakami (II)
Tokio blues
Norwegian Wood
Cuesta abajo y sin frenos.
Pero ahora voy a la facultad porque no tengo nada mejor que hacer, y ni siquiera entro en clase. Es como si viese venir un coche hacia mí en cámara lenta y no pudiese apartarme.
Y desde acá puedo ver la trayectoria, el golpe. Puedo ver los efectos, las consecuencias.
Pero aún así sigo en el mismo sitio, sin poder moverme, sin poder salir de ahí, directa al choque.
Esperando.
Perderse de a dos es menos perderse.
juntos.
The perfect moment, the exact time.
13.4.09
Bump.
Pero cuando una embarazada en particular me persigue... no sé qué pensar.
11.4.09
Duermevela.
No suena bien, ¿no?
Mi psicólogo soy yo misma, y me beso contra un espejo. Sabe bien.
Si cierro los ojos es como si fuese él.
Suave, suave, suave, manos parecidas.
Realmente no fue así.
Recordarte a través de otros.
10.4.09
Regret.
Pero aún así fui, como un cerdo al matadero. Dejándome llevar, anulando mi voluntad, sin tomar ninguna decisión. Porque si la hubiese tomado, no sería esa.
Y lo que más me jode es saber que no sería esa.
8.4.09
Cross my heart (and hope to die).
Pero lo importante es que cambió.
Y que ahora me gusta mantener parte de mi vida privada.
Se me hace raro. Siempre lo conté todo, para bien o para mal.
Pero ahora no quiero. Me niego a banalizar ciertas cosas, a convertirlas de dominio público y así vulgarizarlas.
No tienen nada de vulgar, ni de banal. Son cosas preciosas, delicadas, con alas.
Entonces me callo. Entonces no digo lo que antes diría. No cuento conversaciones, detalles, sensaciones.
Es todo mío. Y así seguirá siendo.
Más que amigos.
Pero una ya tiene unos años y, por muy tonta que sea, ve algunas señales.
Y lleva ya mucho tiempo liándose con quién no debería.
7.4.09
Chico Fabuloso.
y leo cualquier entrada, casi
me dan ganas de postear sólo para decirte que te quiero.
6.4.09
Máscaras.
Quizás esta fuese esa vez en la que llegaba demasiado lejos, en la que cruzaba la línea y terminaba escaldada.
Pero entonces algo pasó en tu cara y supe que seguía siendo un juego. Y que debajo de todo eso, debajo de todo esto, seguías cuidándome.
5.4.09
Miss.
3.4.09
Tiny, little, sweet scars.
Jonathan Tropper.
2.4.09
No.
30.3.09
"Voy a investigar"
Tiene pantorrillas finas y rodillas puntiagudas, muslos poderosos, caderas pequeñas. Un ombligo como un agujero negro, costillas masticables, pecho cómodo, hombros redondos, espalda segura y reconfortante. Brazos cálidos, manos prolijas, dedos largos. Un cuello lleno de recovecos, orejas con balcón blanco, nariz única, deforme y preciosa, cicatrices que me recuerdan la suerte de tenerlo, boca suave y saborizada, ojos sobrenaturalmente trasparentes. Piel acariciable, terciopelosa.
Todo él es acariciable, suave, cálido, cómodo, masticable, seguro, reconfortante, único, grande pero pequeño pero grande.
29.3.09
Placer - Displacer.
A él más que a mí.
Porque hace mucho que entendí, leyendo a Platon, que son los dos extremos de la misma cuerda.
Que dentro de uno está el otro.
Porque si no estuviesen esa ternura, esas caricias, el otro extremo dejaría de ser divertido.
28.3.09
Desde otra ciudad miraré el pasado y entonces...
Pero a veces el sol brilla de cierta manera y hace determinada temperatura y casi casi parece que tengo todo el futuro por delante.
Una persona que recuerda por qué Fact voy (aunque yo no lo haga nunca), que me llama aunque sea para decirnos buenas noches sabiendo que terminará durmiéndose una hora y media más tarde de lo que debería, que me incita a ser yo misma rabiosamente, que fomenta mis locuras y me dice que me quiere cuando le pregunto si las neuronas sudan, que quiere saber todo lo que hay que saber sobre mí, que es a quien me gustaría contarle todo lo que hago en cada momento, que me entiende mejor de lo que esperaba, una persona así hace que aunque llueva el día no sea gris, que valga la pena dormirse más tarde esperando a que venga a casa, que sonría cuando alguien dice 42.
Una persona así es más de lo que me esperaba encontrar ahora mismo.
Una persona así.
27.3.09
26.3.09
Casi como un acto reflejo,
24.3.09
Anti-higiene.
Todo se había terminado de verdad.
Porque una vez que estuviese debajo del agua, todos sus rastros se perderían.
Ya no tendría olor a sal en la piel.
Ya no tendría epiteliales suyas.
Ni saliva.
Ni nada.
Estaría sola en una ducha gigante, viendo cómo se pierden por el desagüe todo rastro físico de su existencia en mí.
23.3.09
Chicomar.
Scars.
15.3.09
Descubrimientos.
(¿Cómo puedo evitar mirártelos así, si ahora sé lo suaves que son?)
14.3.09
Toc, toc.
Tres años tarde.
Things that matter.

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Chocolate
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Familia
Cine
Cercanía
Y esta agradable sensación de sol interior.
(Y, por supuesto, todo esto)
13.3.09
Y mañana y mañana y mañana y el mar.
Porque no.
No.
No.
NO.
Tengo que parar esto.
Antes de que me encuentre frente al mar. Con la mano fría y vacía.
12.3.09
Desde el techo.
A veces lo pienso y no entiendo cómo no estuve con él desde antes. Si me hacía sonreír y reír desde que lo veía, si dejaba de lado a sus amigos para venir a verme cuando estaba mal, si compartíamos miles de gustos, si potenciaba mi parte creadora.
Estuve con él. Con la familia problemática, con el miedo que me daba a veces el pensar en su futuro, con su incapacidad de pedir ayuda, con todos los contras inimaginables.
Lo volvería a hacer. Una y otra vez. Como en el día de la marmota.
Porque cuando nos imagino por la noche, su pierna derecha sobre mi cadera, tirándole de los pelitos de las piernas mientras hablamos del día, de la vida, del futuro, mirándonos a oscuras, susurrando o no tanto, siento que ese era el momento y el lugar.
Pertenecía ahí, con él.
11.3.09
Ravelizada.
Desde la cama.
Me gusta mirarte sin que lo sepas, admirar ese cuerpo que tanto me gusta y que fue mio durante unos minutos. Quisiera prolongar esos minutos eternamente, y que solo existamos nosotros dos y esa cama.
Que todo el Universo se reduzca a eso.
A una cama y dos cuerpos. Eternamente.
(05/08/06)
Lukas.
Porque debajo de cada oveja se esconde un lobo.
(13/08/06)
9.3.09
Sleep well tonight.
Pero con la que mejor dormí nunca fue con Mei. Porque tiene la capacidad de crear una cama preciosa de la nada, porque nos movemos igual de poco, porque tiene el pelo tan corto que, aunque me asusta, no logra ahogarme con él, porque no le importa que ponga la mano en su cadera ni se incomoda porque lo haga.
Extraño las noches de Londres, en las que dormía con ella mientras Ana jugueteaba con mi pelo desde la otra cama.
Extraño las noches de Londres.
7.3.09
6.3.09
Day after day.
5.3.09
Autobuses.
4.3.09
Futuribles.
Tenías un perro pequeño, color marrón.
No parecías feliz, pero tampoco triste.
(Me jode ver futuros ajenos pero nunca el propio)
2.3.09
Los grandes amores van siempre en mayúscula.
Cuando Elián tenía un par de años, me llamaba Nana.Todos estábamos sorprendidos de que pudiese pronunciar Pablo, pero Ana le costase.
Hoy descubrí tres cosas: que Jano me llama Nana, que me conoce y que me quiere.
Jano estuvo tres días internado con su cuarta quimio. Uno de esos días, le pregunto, para que no se olvide: ¿cómo se llama tu madrina?
-Nana, dice. Y después agrega:
-Elian e e mamá, Nano e e anina.
Traducción: "Elian es de mamá,Jano es de la madrina"
Nunca pensé que sentirse querida se sentía así.
(Súmenle un año, quiténle el pelo, cejas y pestañas por la quimio y tendrán a mi morrongo, El Pequeño Buda)