15.6.09

A quien corresponda:
Dame buena genética y los recuerdos de mi vida pasada y nada ni nadie podrá detenerme.

12.6.09

Era raro pensar que, sólo un año antes, nos dormíamos así. Mi cabeza en tu pecho, acunada por tus latidos, tu brazo alrededor mío, acariciándome la cabeza.
Salvo que ahora estábamos en vertical, y a kilómetros de distancia.
De lo que éramos, de lo que somos y del otro.

9.6.09

Mr. Big:
Gracias por no haberte acostado conmigo la primera vez que te lo pedí.
(Pero podrías haberlo hecho en otra ocasión).

7.6.09

Él, que todo lo hizo.

Últimamente necesito decirlo.
Necesito dejar constancia de ciertos hechos maravillosos.
Necesito expresar lo que siento, pero no me alcanzan las palabras.
Y en ese momento, cuando las palabras no alcanzan y debería empezar a inventar unas nuevas, a lo Oliverio Girondo, es cuando me doy cuenta de la magnitud. Y recuerdo otro momento en el que las palabras no me alcanzaron. Escribí una larga lista de cosas que empezaban con "Como..." en una libreta, y de alguna manera, la sensación general está ahí.
Pero son personas distintas, y lo que para uno era privado, para el otro es público.

Es llegar a casa. Es querer gritar. Es cabrearme con él por ser tan testarudo y de repente me manda un beso y casi me olvido de lo cabezota que está siendo. Es sonreír ante cada "te quiero". Es un pequeño salto en el corazón (miss a beat) cada vez que me llama "cielo" o "mi vida". Es la urgencia de contarle todas las cosas que me pasan, o pensar mientras me están pasando "Esto tengo que contárselo". Es organizar mi vida en torno a él (aunque él no quiere eso y me va a matar cuando se entere). Es despertarme a la más mínima vibración del móvil. Es latir más despacio apenas lo escucho. Es sentirme segura porque él está ahí (aunque yo esté en un piso vacío y crujiente a cientos de kilómetros). Es hacerlo la razón para ponerme y cumplir ciertas metas. Es querer mejorar cada día. Es darme cuenta de que no puedo cambiar quién soy, así que más vale aceptarlo, dejar de ocultarlo, y confiar en que alguien me soportará a pesar de todo. Es decir lo que pienso cuando lo pienso.
Es sentir que voy a explotar de tanto amor acumulado. Es sentirlo. Es sorprenderme cuando no sale corriendo, aunque le cuente cualquier cosa, o haya llorado con él más que con ninguno (no confundir con "por él", que en esa categoría hay varios que intentan llevarse el título). Es querer compartir mi vida con él, ahora. Es pensar en el momento, disfrutar el momento. Es relajarme. Es no pensar en el futuro.
Porque si todo esto no lleva a ninguna parte, si todo esto es para nada, si lo empiezo a querer menos y él después no sabe cómo hacer que lo vuelva a querer como ahora o simplemente no le importa, me quedará todo esto.
El sentirme querida. El quererlo. El estar enamorada de un chico que me saca de mis casillas, que me pica porque le gusta verme cabreada, que discute y discute porque le gusta discutir, pero que me manda besos "por vicio" o suspira al teléfono y me dice cosas bonitas cada vez que tiene la oportunidad (y otras feítas, pero nadie es perfecto. Por suerte.)

Estoy agradecida por habérmelo encontrado. Agradecida porque me unió un poco. Porque miró todas mis piezas y me dijo que no había nada malo en ninguna. Porque con su apoyo me estoy volviendo una, una sola. Nada de facetas, o aristas, o caras. Una única. Porque me abro y no me da miedo, porque hizo que no me diese miedo mostrarme, exponerme.
Él, que todo lo hizo.

6.6.09

Yo no sé qué es peor: que la paloma que vive en mi aire acondicionado folle más que yo, o que me dé igual.


(Editado el 08/06/09: Creo que son golondrinas, no palomas.)

3.6.09

Cada vez que te escucho, siento tu piel en la punta de mis dedos.

2.6.09

Lucharé con mis demonios lejos tuyo.
Porque vos solo no podés apuntalar un puente kilométrico.
Y porque mi manera de ponerme cómoda y quererte menos es olvidarme de que existís.

1.6.09

Me di cuenta entonces de que quiero esa vida, preparando cafés, apoyándolo, yendo a la cocina por él, mirando pantallas por encima de su hombro, mimándolo cuando se siente abrumado, en definitiva, subordinándome al gran hombre que será. Aunque él no vaya a dejarme.
Ni ese sea un deseo común en mí.

Sobre recorrer toda tu vida amorosa en un solo día.

A la mañana. Móvil sobre la panza. ¿Cuántas veces lo tuve ahí, esperando un mensaje con ansiedad? ¿Con cuántos?
Hago una lista. Una lista considerable. Un tiempo considerable. Un par de años. En mi cama de la calle Mirasierra, mirando la pared y esperando. El móvil encima mío, o en la cama, o en mi mano.
Y todo lo importante que salió de ahí. Los mensajes preciosos, los mensajes horribles, los mensajes esperados, los que me hacían sonreír.
Y todo empezaba ahí. Con una vibración sobre mi panza.


A la tarde. Leyendo en una posición incómoda/cómoda, en el sillón. Y entonces era 15 de abril del 2007. Su cumpleaños. Yo leyendo Si una noche de invierno un viajero, él con su portátil haciendo quién sabe qué. Sus regalos sobre la mesa. En la misma habitación, pero en mundos distintos. Mundos interconectados, eso sí. El saber que había preferido pasar su cumpleaños conmigo, en vez de con su familia. En ese momento era el colmo de la adultez. Éramos adultos y responsables, compartíamos una vida, trabajábamos uno al lado del otro, parecía el prólogo para una vida en común. Pero ayer, mientras se lo decía a Chicomar, me di cuenta de que era verdad: no iba a ser feliz con alguien que me hacía sentir inferior. No de verdad. Y yo quiero ser feliz.


A la noche. Callejeros Viajeros en Roma. Señalar la pantalla y decir "yo estuve ahí!" cada 30 segundos. El silencio del otro lado. Y recordar ese recodo de esa callejita. Creo que íbamos dirección Piazza Navona. O veníamos de la Fontana di Trevi. Da igual. Pero estabámos yendo por una calle peatonal muy pequeña, que hacía como un recodo. Y en ese recodo, en la esquina, había un restaurante. Grandes cristaleras, mesas pequeñas, un corazón luminoso en una ventanaescaparate. Velas en las mesas. Y una pareja agarrada de las manos. Y entonces pensé "Roma es una ciudad para enamorados". Y aunque yo no lo sabía, estaba a dos semanas de estar enamorada. O ya lo estaba. Pero Roma es una ciudad para estar con tu enamorado, y pasear de la mano, y hacerse fotos con besos, y cenar en pequeños restaurantes con velas en las mesas.
Y mi enamorado estaba a 3000 kilómetros, y no estaba enamorado de mí.
Pero Roma sigue siendo una ciudad de enamorados.


A la madrugada. Darme cuenta, en una sola palabra, "siempre" y en una frase, "si deja la carrera..." que el futuro de esto no está sólo en mí.

28.5.09

Ja.

Mi yo del futuro está enojada con tu yo del presente.

27.5.09

Sobre por qué no escribo.

He encontrado cierta estabilidad.
Por eso paso menos por acá.
No es que me haya sucedido nada terrible o maravilloso que me impida venir, no. Siempre me pasan cosas terribles o maravillosas (y a veces terribles y maravillosas) y estoy acá.

Mi vida sigue siendo un caos. Pero con un punto fijo. Y ese punto fijo es el que me tranquiliza y me escucha y al que puedo contarle todo: cosas buenas, malas, nimias.
Y ahora, en vez de vomitarlo todo acá para que él lo lea, se lo cuento.

Lo que quiero decir, señores, es que ya no los necesito.



(Lo que no significa que vaya a abandonarlos ni mucho menos)

24.5.09

Una Vespa Amarilla.

Me entusiasma que me llames como antes, que me modifiques, que cambies mi nombre por una palabra inventada, signo de mi infancia en tu boca. Pero te pido que tras los inviernos altos en los que los cuerpos se cierran como cremalleras, no me pronuncies, ni en voz baja.
...................................................................FJNL

Tengo una vespa amarilla. Viene con un cartero, y con sus cartas.
La vespa es lo que lo mueve, lo que los transporta. Muestra las distancias y el amor. Muestra a Cristina. Se la lee a través de sus versos. Vivir en dos ciudades, tan alejados como dos árboles que no pueden tocarse. Habla de las ausencias, de los viajes, de los huecos. Pero también de empezar de nuevo juntos.
El cartero es lo que es. Su pueblo, su ciudad, su familia, sus pensamientos. Lo que lo sostiene y lo crea, lo que lo hizo llegar a donde llegó. El cartero tiene sus rizos y su sonrisa franca debajo de la gorra. El cartero es el chico que conozco, aquel al que le inventaba el nombre.
Las cartas son todo un mundo. Pequeñas historias ajenas, llenas de calidez. Mi historia, tu historia, la historia de la madre y el hijo, historias de amor ajenas y que son de todos a la vez.

Tengo una vespa amarilla. Y me encanta.

22.5.09

Hablo con vos a oscuras. Veo las caras que ponés, siento cambiar tu ánimo, sonrío cuando me decís muy serio lo mucho que me querés o cuando hablamos sobre el futuro. Nos despedimos, me quedo vacía, pero puedo tocar tu piel.
Entonces algo ajeno a mí y a nosotros me fuerza a encender la luz.
Y te pierdo dos veces.

21.5.09

Fact XVIII.

Me muero por acariciarte.

20.5.09

Y...

Muchos -y- son una cascada de acciones.
Seamos cascada.

19.5.09

Caleidosférico.

Durante unos días nos quedamos suspendidos en el campo de atracción, magnetizados. Era Navidad, ninguno entendía tu regalo y nos quedábamos quietos por si desaparecía. Tenías miedo de la luz y del silencio. Y me empujaste lejos de él y lo perdimos.
Perdimos el momento.
Ganamos el momento.
Me hablabas mientras pensabas que dormía, pero estaba despierta. Ese juego era una tontería, los dos lo sabíamos, pero nos encantaba jugarlo.
Quería descubrirlo, descrifrarlo. Me acerqué demasiado, y así quedamos, suspendidos en ese no-tiempo, en ese no-lugar, en esa nada, en nuestra historia. Una vez más. Una pieza más de nosotros.
Lloré, me reí, besé. Besé y besé y te olí y te miré y durante esos días giramos en torno nuestro, sin concluir nada, sin empezar nada.
Las órbitas se agrandaron. Las órbitas se interrumpieron.
¿Seguimos girando?

18.5.09

Now apart, but together soon.

Y así estamos.
Él hablándome medio dormido, sin recordar que hace un rato que cortó el teléfono.
Yo durmiendo en el borde de la cama, dejándole un hueco detrás de mí.

Sin darnos cuenta de que el otro no está, pero sintiendolo ahí.

15.5.09

Sueños.

Rojo. Negro. Rojo. Luz. Oscuridad. Frío. Calor. Calor. Humedad. A la distancia, formas. Son sólo formas. Como si alguien les hubiese borrado los bordes y el color se desparramase al no tener fronteras. Se acercan y casi son distinguibles, hasta que no. No. Negro. Rojo. Negro. Oscuridad. Resplandor. Viento. Viento. Alguien habla. En alguna parte, alguien habla. Alguien habla y nos llama. Te llama. La voz es conocida pero no lo es a la vez. Sabés quién es. Deja de hablar. Remolino. Blanco, todo blanco. Y buscás la salida. Buscás la salida a una casa que no es tu casa pero que sí lo es. Buscás la salida porque alguien te espera fuera. La voz. La forma. Alguien. Naranja. Naranja claro. Como la piel al sol del atardecer. Olor a algodón de azúcar, como si lo acabases de comer. El césped debajo tuyo, suave como. Gris. Estación de tren. Unos brazos te envuelven. Sin ver la cara. No hace falta. Calor. Calor desde dentro, en tu piel que no es tu piel. Cosquilleo en la oreja. Oreja que no es oreja. Rojo. Negro. ¿Rosa? Sí, rosa. Rosa y un brillo. Un brillo y pelo hasta la cintura. Manos que lentamente lo cogen, suavemente, con parsimonia. Brillo en el pelo. Lo agarran, lo retuercen, violencia y amor. Un nudo. Un nudo con pelo. Un nudo de pelo. Luz. Luz y calor. Calor. Calor y luz. Y ahora sí. Lo tenés claro, muy claro. De alguna manera lo supiste. Uniste las piezas. Lo negro, lo rojo, el brillo, el pelo, el calor, los brazos, la voz, el algodón de azúcar, el calor, los cambios, el tren, las cosas que no son cosas, la vida que no es vida, la sensación de cambio, de continuidad, de brusquedad, de dolor, de desgarro, de perder y encontrar, de saltar entre realidades, de perder personas amores viajes amigos familia experiencias cosas. De ganar invisibilidades. De dar vueltas sobre uno mismo, sobre tus anhelos, sobre las cosas que vienen y van.

La vida abreviada.

14.5.09

Pobre niña rica.

Puede que no tenga derecho a quejarme, o puede que sí.
Pero en algún momento pasó algo. No sé exactamente cuándo. ¿Cuando llegué a España, quizás?
Culpemos al acento, eso es. Al acento, a la fama de mis paisanas y al misterio.
Pues entonces, gracias/por culpa de la fama ajena, el misterio y el acento, soy incapaz de tener amigos.
Yo los tengo. Y los quiero. Como siempre hice con Gastón, o con Guido. Con Guido... nos queríamos con locura. ¿Nos queremos con locura?. Quizás ahora sólo nos queremos y punto. Un punto muy gordo y oceánico. Pero eso ahora da igual.
Como iba diciendo, tengo amigos, y los quiero, y los trato como iguales. Y ellos también, al menos en apariencia.
Pero de alguna manera todo termina complicándose y hay sentimientos que no debería haber y en algún momento el alcohol o el bajón o las estrellas que se alinean o la puta madre que los parió hace que yo cruce el límite. Y ellos están ahí, dispuestos a recibirlo.
Y entonces ya no hay nada. Queda un agujero negro en nuestra historia, una Nada, un sitio que es imposible mirar porque si lo intentás los ojos se desvían.
Y a veces podemos saltar esa Nada y seguir. Asumiendo o negando lo que pasó, da igual. Hablando del tema o no, reforzados o como siempre, después de vivir historias intensas, historias que pudieron ser intensas si las circunstancias hubiesen sido otras, besos furtivos al amparo de la noche o eternos desencuentros que hacen que nos queramos más.
Y a veces nos quedamos estancados y empezamos un bucle, en el que ellos quieren y yo no, o yo quiero y ellos no, o ellos niegan lo que quieren o yo niego lo que quiero o quién sabe, pero lo arruinamos. Y empezamos a tener secretos para el resto, secretos para nosotros, secretos entre nosotros. Y ya no hablamos, o lo hacemos a la defensiva o bordeamos temas o evitamos comentarios.
Así que no sé. Puedo quejarme. Puedo quejarme de eso que no entiendo que hace que no pueda tener amigos, y puedo también quejarme de eso que sí entiendo que hace que no pueda evitar intentarlo cada vez. Un chico tras otro, un abrazo demasiado cerca del límite.

13.5.09

¿Qué harían los piropeadores compulsivos sin las universitarias veraniegas?

Extrañando la extrañanza.

Hace tiempo que no escucho chicharras veraniegas.
Ni me paro a ver crecer los jacarandás.
Ni robo mburucuyás.
Ni miro llanuras verdes infinitas.

12.5.09

A veces me gustaría empezar de nuevo.
Nuevo cuerpo, nueva familia, nuevo país, nuevas aficiones, nuevos colegios, nuevos amigos, nuevos viajes, nuevas parejas, nueva vida.
Porque si me paro a mirar hay tantas cosas mal en todo eso, que lo único que se puede hacer es tirar todo y volver a empezar.

8.5.09

Me enfrento a un fin de semana atípico.
Voy a estar sola y quiero estar sola.
Mi plan es leer y tomar sol. Poner en orden mi habitación, poner en orden mi vida.
Ir a ver una exposición de fotografía, comprarme una camiseta blanca.
Ver un par de pelis, acariciar a la gata, comer croissants de chocolate.
Doblar ropa. Pilas y pilas de ropa.
Comer milanesas con papas fritas, a la antigua usanza y así, en argentino.
Dormir en ropa interior y destapada, pasearme por la casa sin rumbo.
Hacer del sofá mi hogar provisional, no dejar que nada me moleste.
Lo que lo hace atípico es que lo único que espero de este fin de semana es esto.
Nada de planes descabellados en los que salgo a las 2 de la mañana a bailar al FunClub. Nada de esperar sentada mensajes o llamadas que me saquen de mi monotonía. Nada de llamar a mi mamá cuando esté aburrida y quiera charlar con un ser humano. Nada de deprimirme y llorar porque estoy sola.
Estoy sola y no estoy sola.
Y fines de semana así, y en este piso, y con esta gata me quedan pocos, por no decir ninguno.
Así que no voy a intentar nada extraordinario. Voy a recrear la mayoría de mis fines de semana de soledad, pero no viéndolo como algo negativo, sino como esos momentos en los que no tengo que fingir, en los que no tengo que parecer normal, en los que no tengo que seguir con mi papel, en los que me puedo permitir ser un poco Azul.

7.5.09

Cha-cha-changing!

Supongo que lo que más miedo me da de todo esto es lo desconocido. No saber con quién vivir, dónde. Acostumbrarme a una nueva habitación, a una nueva cocina, a un nuevo televisor, a una nueva ducha, a nuevas personas, personas distintas.
Un nuevo barrio incluso.
Por eso tardé tanto en tomar la decisión. Por eso intenté hacerlo el año pasado y fracasé.
Pero supongo que ya se acabó.
Oficialmente estoy buscando piso.
Es que cuando me das permiso para entrar, también me lo das para lastimar.

5.5.09

A veces me pregunto cómo hubiese sido acostarme con él.
Probablemente bueno, muy bueno.
Pero no me hubiese hecho bien. Y a él tampoco. Y a nuestra relación menos.

4.5.09

Autobuses.

Paso demasiado tiempo en autobuses. Y en estaciones de autobús. Y lo odio. Odio ver las despedidas ajenas, porque no puedo evitar darme cuenta de mis despedidas, y de como cada vez me rodeo de más gente de la que tengo que despedirme. La vida no es una lucha, la vida es una despedida constante. Lloro en los autobuses. Últimamente más aún. Lloro ruidosamente, calladamente, sin darme cuenta. Las lágrimas empiezan a caer y no hay nada que pueda hacer. Paran y vuelven, van y vienen. Lloro porque te dejo atrás, porque me dejo atrás, porque leo que la vida es muy breve y me doy cuenta de que no quiero pasármela pensando en qué pasaría si todo esto es para nada, si no que quiero limitarme a quererte y a que me quieras y que confíes en mí aunque yo no lo haga. Y vuelvo a llorar cuando recuerdo que no estoy volviendo a vos, que esta noche no me abrazarás antes de dormirme, ni me dejarás llorar en tus brazos como siempre hiciste sin que me importara que me veas hacerlo. Ahora me espera una ciudad vacía y espero que silenciosa, con unos grados de más y un sentimiento de "casa" cada vez menor.
Era rubia y vacua. Ojos enormes, vestido amplio de color indefinido. Coleta desecha. Broche art noveau a un lado de la cabeza. Borracha. Despeinada. Con un aura tan especial que no podía dejar de mirarla. Quizás era el alcohol. En ella, en mí. La miraba y me miraba. Y en sus ojos estaba el mundo.

Marian Keyes.

-Puedo enumerarte las razones, pero no conseguirán transmitirte todo lo que deseo: hueles bien, eres valiente, te gusta Dogly, eres divertida, eres inteligente, eres muy, muy bonita. Me gusta como funciona tu coco, que podamos estar hablando de enviar por mensajería a Boston un regalo de cumpleaños de mi madre y de repente digas: "Es imposible que alguien parezca sexy lamiendo un sello"... -Abrió las manos con impotencia-. Pero es mucho, mucho más que eso. Pero que mucho, mucho, mucho, mucho más que eso.

¿Hay alguien ahí fuera?

2.5.09

O quizás no.

Pez que se muerde la cola.

A veces creo que nada de esto tiene sentido.
Que debería dejarme de giliposheses y volver a mi vida normal. A buscar caricias en una noche, a confabular para empezar algo, a dejar que el alcohol se apodere de mí.
Pero acabo de darme cuenta de que desde que escribí esa palabra en cursiva, todas las conclusiones a las que llegue no tienen validez.
Estoy demasiado metida dentro de esto, dentro de él, como para poder ser medianamente objetiva. Como para poder decir o no, como para que algo de lo que diga sirva de algo.
Quizás sigo corriendo. Alejándome de todo lo que podría ser real y serio y más real, siempre buscando cosas imposibles, lejanas, raras.
Quizás tengo demasiado miedo como para atreverme a tener una relación madura, adulta.
Pero también quizás ya esté teniendo algo real, maduro y adulto. Porque no dejo de pensar en dejarlo todo e irme al norte. Porque estos dos años que me quedan no son más que un estorbo para cuando empiece mi vida real. Porque no dejo de pensar en futuro y en ese futuro siempre está él.

30.4.09

Ay ay ay ay ay.

El bloqueo del escritor.
El miedo a la página en blanco.
El odio hacia una tarea en concreto.
Nada de eso y todo eso.
Sólo sé que ni siquiera soy capaz de poner un simple "Buenos días, queridos oyentes".
Y se supone que debo hacer magia.
Magia.

29.4.09

Posesión(es)

Las personas son posesivas con cosas que no les pertenecen. Los asientos de autobuses u otras personas.
Me gustan las personas que no te ponen mala cara si te sentás donde ellos siempre se sientan en clase, o si te encuentran acostado fumando en la acera de enfrente de su casa.
Prohibamos los pronombres posesivos.

22.4.09

Somnos.

Dormíamos entrelazados. Piernas anudadas unas con las otras, brazos recorriéndolo todo, espaldas atravesables, hombros amigos. Nuestras respiraciones mezcladas, una sola, única. Su frente en la mía, mi frente en la suya. De repente un beso, los ojos cansados, párpados cerrados.
Dormíamos entrelazados y eso lo era todo. Formábamos nuestra cáscara, nuestra coraza, nuestro mundo. Y ya podía pasar lo que sea que nosotros seguíamos así, entrelazados.

A pesar de eso, antes de dormir no nos recuerdo entrelazados. Me recuerdo de lado, él pegado a mi espalda, sus brazos protegiéndome, mis brazos protegiendo a los suyos, la parte posterior de mis rodillas sentada en las suyas. Y yo sintiendo cada célula de su cuerpo contra el mío.

Así, todas las noches duermo con su abrazo.

20.4.09

Kate Holmquist.

"You are the original. But so hard to know. You offer different versions of yourself to different people. With me, you're always behaving like a flirtatious mother. Then I see you going off to meet Foster with all the innocence of a little girl and...in his bed, well-I'd say you're somebody else then too."

                                                        The Glass Room

Fact XVII.

Podría escribir un libro entero sobre vos, conque sólo me dieses un mes.

Fact XVI.

No quiero estar embarazada sin vos.
Una persona totalmente vestida en la playa. Una persona que camina en mi dirección. Sonríe. Colores oscuros, marrón, bordó, azul oscuro. Y también turquesa, y blanco, y rosa y antiguorubio. Puntiagudo y redondo. Suave y duro. Grande y pequeño. El mar a nuestra izquierda, mis casas soñadas a la derecha, el cielo lampiño sobre nuestras cabezas, la arena con hojas de eucalipto a nuestros pies. Mis pies descalzos y él se sigue acercando. Sonríe. Y dentro mío las ganas de tocarlo, el sentirlo echado de menos y la certeza de que podría vivir de esa sonrisa siempre.

Hablando con el padrenovio.

Quise contarte cuánto había cambiado. Cómo en estos tres meses crecí de golpe.
Me acosté con un chico que no me llamó. No es la primera vez que me pasa, pero sí la primera que no me lo esperaba. Vos tampoco te lo esperarías si te dijese quién es. Tenía la polla más bonita que había visto nunca, y ahora también tiene un libro que le presté.
Decidí olvidarme de S. No de él en sí, sino de cómo lo veía en ese momento. Ya sabés cómo, vos también lo sufriste. Decidí hacerlo y lo hice, así de fácil. Igual que me olvidé de C. en su momento.
Me subí en un bus con destino incierto, habiéndolo decidido 10 horas antes. Y me bajé en un mundo de posibilidades.
Y no nos olvidemos del principio de todo: di por primera vez una segunda oportunidad, y terminamos dándonos la ruptura que nos merecíamos. Y esta vez sí lloré por mí. Por las oportunidades perdidas, por todo lo que dejé pasar, por no poder abrirme hasta que era demasiado tarde.

Fact XV.

Debería usar labial rojo oscuro más seguido.

Diálogo que nunca ocurrió.

-Esa foto es de Coruña
-Entonces...
-Sí. Digamos que me gustan las relaciones complicadas.

16.4.09

Apagón.

Hoy leí esto en el blog de Uralita, y recordé algo a lo que le estuve dando vueltas hace un tiempo.
Así era: durante un tiempo hubo cortes de luz cada pocos meses.
Y entonces todos seguíamos una rutina.
Encendíamos la luz de otra habitación, por si era algo de la habitación en la que estábamos.
Agarrábamos una linterna (todos sabíamos cómo encontrar una linterna en la oscuridad)
Revisábamos si eran los fusibles.
Cruzábamos el pasillo y nos fijábamos si eran los fusibles de la casa en general.
Mirábamos hacia fuera para ver si había luz.

Una vez determinada la magnitud del corte, volvíamos a casa.
Uno de los dos (mi hermano o yo) nos subíamos a la silla y sacábamos el candelabro dorado de encima del mueble grande del comedor.
Íbamos a la cocina, buscábamos fósforos, encendíamos las 4 velas del candelabro. Lo poníamos en el centro de la mesa del comedor.
Y seguíamos con nuestra vida.
Leíamos, cocinábamos, comíamos, nos duchábamos.
Con velas por toda la casa, velas itinerantes, velas viajeras.
Y con esa sensación de irrealidad tan perfecta y preciosa. Esa sensación de estar en otra época, ese silencio que describe Urala, esa unión entre todos.
Éramos más familia.
Ojalá acá se cortara la luz más a menudo.

Y vuelve la burra al trigo.

-¿Se empalma cada vez que se lían?
-Mmmm... no me fijo. Pero si no lo hiciese, me sentiría ofendida.








-Es que yo, cuando estoy sola en casa, no hago el amor. Yo follo.
-...
-Es que puedo gritar.






A través de los años, todo se reduce a lo mismo.

Haruki Murakami (III)

   - Mi novio, es decir, mi ex novio, no podía soportar un montón de cosas. Odiaba que yo llevara faldas demasiado cortas, que fumara, que me emborrachara, que dijera groserías, que criticara a sus amigos... Si hay algo de mí que no te gusta, dímelo con franqueza. Y si puedo corregirlo, lo haré.
 -No hay nada que no me guste. -Negué con la cabeza tras reflexionar unos instantes-. Nada.
 -¿De verdad?
 -Me gusta la ropa que llevas, me gusta lo que haces, lo que dices, cómo andas, cómo te emborrachas. Todo.
 -¿Te gusta como soy?
 -No sé cómo cambiarías, así que ya me va bien como eres.
 -¿Cuánto te gusto?
 -Como para convertir en mantequilla todos los tigres de las junglas del mundo entero.
 -¡Ah! -Midori pareció satisfecha-. ¿Me abrazas otra vez?
Nos abrazamos sobre la cama de su dormitorio. Entre las sábanas, oyendo cómo caía la lluvia, unimos nuestros labios y hablamos de todo lo imaginable, desde la formación del universo hasta cómo nos gustaban los huevos duros.

                                                           Tokio blues
                                                               Norwegian Wood

Emanación.

Abrí la caja en la que te guardo.
Había encontrado otro trozo tuyo en mi habitación.
Pero cuando la abrí, supe que no debía haberlo hecho. El olor a almizcle lo llenó todo. Y entonces recordé. Recordé la noche en la que me lo diste, cómo estábamos en la cama, cómo seguíamos una rutina, nuestra rutina.
Y supe que de ahora en más todo serían recuerdos.

14.4.09

<3

Te quiero, te quiero un montón y me gustas tal y como eres
incluso aunque eso implique que me calces una patada en la boca de cuándo en cuándo
y NO TE COMAS LA OLLA por mí
me tienes aquí, aquí es donde quiero estar
y si quisiera irme, ya me hubiera ido, pero no es el caso

(Esto, entre otras lindezas)

Haruki Murakami (I)

   -Tus problemas no tienen por qué durar toda la vida. -Posé mi mano en su espalda-. Algún día acabarán. Y cuando todo haya terminado, bastará con que reconsideremos el asunto. Bastará con que pensemos qué debemos hacer a partir de entonces. Y ese día tal vez seas tú quien me ayude a mí. No tenemos por qué vivir haciendo balance. Si tú ahora me necesitas a mí, me utilizas sin más. ¿Por qué eres tan terca? Relájate. Estás tensa y por eso te lo tomas así. Si te relajas, te sentirás más ligera.

Haruki Murakami (intermission)

   -¿Por qué dices eso? -La voz de Naoko sonó muy seca.
Al oírla, comprendí que acababa de pronunciar las palabras equivocadas.

Haruki Murakami (II)

   -¿Por qué? -repitió Naoko con la vista clavada en el suelo-. Si te relajas, te sientes más ligero, eso también lo sé yo. No hace ninguna falta que me lo recuerdes. Pero si ahora me relajo me haré pedazos. Desde hace tiempo he sido incapaz de vivir de otra manera, y todavía lo soy. Si bajara la guardia, aunque fuera una sola vez, sería incapaz de recomponerme a mí misma. Me haría pedazos y éstos volarían con un soplo de viento. ¿Cómo puede ser que no lo entiendas? ¿Cómo puedes decir que cuidarás de mí si no comprendes eso?

                                                      Tokio blues
                                                         Norwegian Wood

Cuesta abajo y sin frenos.

Pude ser casi cualquier cosa, y elegí estudiar esto.
Pero ahora voy a la facultad porque no tengo nada mejor que hacer, y ni siquiera entro en clase. Es como si viese venir un coche hacia mí en cámara lenta y no pudiese apartarme.
Y desde acá puedo ver la trayectoria, el golpe. Puedo ver los efectos, las consecuencias.
Pero aún así sigo en el mismo sitio, sin poder moverme, sin poder salir de ahí, directa al choque.
Esperando.

Perderse de a dos es menos perderse.

Fue ahí, recostados en el césped de San Pedro, cuando sentí que realmente me dejabas entrar dentro tuyo. Y también cuando me sentí impotente. Quizás la manera de no sentirnos perdidos sea estar perdidos
juntos.
Te veo a contraluz, tocándome las puntas de los dedos, diciéndome que te gustan mis historias, y llamándome por mi nombre, con lo raro que eso me resulta. Y recuerdo haberme dado cuenta de lo raro que sonaba que te importase que volviese a Sevilla por él, porque implicaba un tiempo en el que yo no había pensado, igual que no había pensado que te molestase verme feliz con otros. Y quizás sí éramos dos personas deambulando que coincidimos en un punto, sólo para regalarnos unos besos y caricias y palabras.

The perfect moment, the exact time.

Supe que te quería cuando volvía del mar. A través del alcohol, pude ver tu sonrisa. O quizás fue justo antes, cuando decidiste ir al Milk porque a mí me apetecía, aunque vos querías irte a casa. O justo después, cuando tomaste el control y me llevaste de la mano, y me preguntaste si estaba segura sin ánimo de condescendencia.

13.4.09

Bump.

Cuando las embarazadas me persiguen, es mala señal. Significa que mi útero se siente más vacío de la cuenta.
Pero cuando una embarazada en particular me persigue... no sé qué pensar.

Fact XIV.

Por suerte, el placer no se mide en orgasmos.
No puedo, no debo recordar su erección contra la parte baja de mi espalda.

11.4.09

Duermevela.

Lo hice porque te quiero.
No suena bien, ¿no?

Mi psicólogo soy yo misma, y me beso contra un espejo. Sabe bien.

Si cierro los ojos es como si fuese él.

Suave, suave, suave, manos parecidas.

Realmente no fue así.

Recordarte a través de otros.

10.4.09

Regret.

Lo supe hace tres días.
Pero aún así fui, como un cerdo al matadero. Dejándome llevar, anulando mi voluntad, sin tomar ninguna decisión. Porque si la hubiese tomado, no sería esa.
Y lo que más me jode es saber que no sería esa.

8.4.09

Cross my heart (and hope to die).

Algo cambió en mí. No sé muy bien cuándo. Quizás todo empezó hace 3 años, cuando tuve que respetar las intimidades ajenas. O hace uno, cuando me sentía observada y juzgada por amigos de. O quizás hace un par de meses, o un par de semanas.
Pero lo importante es que cambió.
Y que ahora me gusta mantener parte de mi vida privada.
Se me hace raro. Siempre lo conté todo, para bien o para mal.
Pero ahora no quiero. Me niego a banalizar ciertas cosas, a convertirlas de dominio público y así vulgarizarlas.
No tienen nada de vulgar, ni de banal. Son cosas preciosas, delicadas, con alas.
Entonces me callo. Entonces no digo lo que antes diría. No cuento conversaciones, detalles, sensaciones.
Es todo mío. Y así seguirá siendo.

Más que amigos.

Me jode un montón pensar algo que no es.
Pero una ya tiene unos años y, por muy tonta que sea, ve algunas señales.
Y lleva ya mucho tiempo liándose con quién no debería.

7.4.09

Chico Fabuloso.



Cada vez que abro tu blog
y leo cualquier entrada, casi
me dan ganas de postear sólo para decirte que te quiero.

6.4.09

Máscaras.

Durante un segundo, tuve miedo.
Quizás esta fuese esa vez en la que llegaba demasiado lejos, en la que cruzaba la línea y terminaba escaldada.
Pero entonces algo pasó en tu cara y supe que seguía siendo un juego. Y que debajo de todo eso, debajo de todo esto, seguías cuidándome.
Mientras más ropa, más difícil es recordar al otro desnudo.
Estamos en primavera.

Flash.

Ayer, a las 20.43, recordé que te hacía gracia que me hiciese un nudo en el pelo.

5.4.09

Miss.

A veces me canso de sentir que estoy donde no debo, de extrañar siempre algo, de tener un huequito vacío.

Pero, ¿sabés qué?
Si extraño algo es porque sé lo que es tenerlo.

Así que lloro por las noches porque sé lo que es dormirme con tus besitos somnolientos. Porque sé lo que es contarte cuentos y que estés atento. Porque sé lo que es despertarme con tus ojos ahí. Porque sé lo que es escucharte contarme anécdotas que ya me contaste. Porque sé lo que es poder acariciarte. Porque sé lo que es asombrarme de lo fácil que es todo. Porque sé lo que es vernos desde fuera y que me dé envidia y asco. Porque sé lo que es aprender algo nuevo a cada momento. Porque sé lo que es mostrarte cosas que hasta ahora no habías visto. Sé lo que es sentir que me das cosas que no tengo y te doy cosas que no tenés.

Hay personas que nunca descubrirán eso. 

3.4.09

Tiny, little, sweet scars.

Tengo la cara interna de las rodillas rugosa. Como si tuviese miles de cascaritas invisibles. Desarrollé la costumbre de tocármelas compulsivamente.
Ahora que todos los moratones desaparecieron, es lo único que queda en mí que dice que todo eso fue real.

Jonathan Tropper.

No hacía más de un mes que salíamos en serio, y la cosa ya había tomado vida propia: largas e íntimas conversaciones al teléfono que se iba apagando en susurros a medida que iba oscureciendo, rosas y flores, y bonitos correos electrónicos en el trabajo, dándonos el lote durante horas en su coche antes de que ella se fuera a casa.
  Los días que salíamos, Hailey iba al trabajo en coche en lugar de tomar el Metro-North, supuestamente porque no quería coger el tren tan tarde. Pero el coche, aparcado junto a la boca de incendios que quedaba enfrente de mi edificio, se convirtió en el lugar perfecto para nuestras interminables buenas noches; mucho más cómodo que meternos mano en el hueco de mi escalera que, además de estar muy mal aislado, olía a pies y a leche agria. Yo no podía recordar la última vez que me había pasado tanto tiempo sólo besando a alguien. Siempre había tenido la impresión de que cualquier besuqueo que no pasara a los preliminares y se despelotara en diez minutos acababa en naufragio por falta de un rumbo fijo. Pero Hailey y yo podíamos tirarnos horas, hasta tener los labios hinchados y agrietados, la lengua entumecida y la mandíbula trabada. Y después, yo subía a mi apartamento para ponerme cubitos de hielo en las pelotas doloridas, con su sabor deliciosamente alojado en el fondo de mi garganta reseca, su aroma aspirado con tal pasión que me subía a la cabeza, justo detrás de los ojos, como una explosión de lavanda. La verdad es que parecía algo infantil, un hombre de mi edad sin llegar apenas a la segunda fase, pero también había en ello algo indiscutiblemente excitante. Y aunque sabíamos que el sexo era algo inevitable, que era el motor que impulsaba todo el proceso, el hecho de estar saliendo con una madre soltera me hacía sentir especialmente responsable de introducir ese factor en la relación antes de saber si quería comprometerme. Además, ella era una mujer muy guapa que había estado con el tipo de hombres que suelen acostarse con mujeres guapas y, sinceramente, yo tenía miedo de no dar la talla.
  Pero la calentura innata que todos llevamos dentro siempre se acaba imponiendo, y muy pronto acabamos desnudos y sudados en mi cama, dando rienda suelta a todo un mes de deseo contenido en una sesión salvaje y sin precedentes que no dejó piedra sobre piedra en la cantera del sexo. Cuando finalmente terminamos, nos tumbamos inmóviles y jadeantes, uno junto al otro, en lo que quedaba de mis sábanas, mientras el sudor se enfriaba y se secaba sobre nuestra piel, como dos soldados heridos abandonados en el campo de batalla.
  -Oh, Dios mío -dijo Hailey con un ligero bufido, con los ojos muy abiertos e incrédulos, en la tenue luz de mi habitación.
  -¿Cómo podías imaginarlo? -coincidí.
  -Bueno, yo tenía mis sospechas -dijo ella, girando la cabeza para lamerme el sudor del cuello.
  La busqué con las manos y ella rodó hasta mí con soltura, colocó su muslo sobre el mío y dejó reposar la cabeza sobre mi pecho.
  -Encajamos perfectamente -dijo ella, y mientras le besaba el cabello, sentí cómo las lágrimas acudían inexplicablemente a mis ojos. Yo sabía, porque había estado en el otro lado, que llorar después de hacerlo puede ser una mala señal. Así que cerré los ojos y esperé que Hailey no alzara la vista. Ella pareció darse cuenta, pero en lugar de interrogarme, apretó sus labios contra mi pecho y dejó reposar su mano abierta sobre la línea de vello que marcaba el ecuador de mi estómago. Y después de un minuto dijo:
  -¿Estás bien?
  -Sólo estoy un poco más enamorado de lo que creía -dije, sorprendiéndonos a los dos. Primero las lágrimas y ahora esto. Casi podía sentir cómo la testosterona se me evaporaba por los poros.
  Ella hizo un gesto de comprensión y me volvió a besar el pecho de una forma que me hizo temblar.
  -No dejes que eso te asuste.
  -Sólo si tú tampoco lo haces.
Me miró con una amplia sonrisa.
  -Después de lo que me hizo pasar Jim, haría falta mucho para asustarme.
  -¿Te apetece explicármelo?
Ella acomodó la cabeza en el hueco de mi codo.
  -Nuestra historia empieza con una bola de vello púbico en la papelera -recitó suavemente, como Alistair Cooke.
  -Como suelen hacerlo este tipo de historias -dije yo, y ella me dio un empujoncito juguetón, y los dos reímos. Y fue fantástico.

Mi vida sin Hailey

2.4.09

No.

Porque puede que vos seas Mr. Big y seas todo lo especial que vos quieras, pero él es Chicomar y eso ahora es mucho más.
Esta podría haber sido esa vez en la que no sabía de quién estaba embarazada.
Lucky it's not.
Mi pueblo huele a invierno en primavera. Raro.
Voy con jersey grueso pero oscurece a las 20.30. Raro.
No tengo internet en casa y eso me hace sentir aún más atrapada. Raro.

30.3.09

"Voy a investigar"

Los dedos de sus pies son pequeños y rechonchos, de esos con los que te apetece jugar a los cinco cerditos. Sus pies son más delicados que los míos, más blandos, más suaves.
Tiene pantorrillas finas y rodillas puntiagudas, muslos poderosos, caderas pequeñas. Un ombligo como un agujero negro, costillas masticables, pecho cómodo, hombros redondos, espalda segura y reconfortante. Brazos cálidos, manos prolijas, dedos largos. Un cuello lleno de recovecos, orejas con balcón blanco, nariz única, deforme y preciosa, cicatrices que me recuerdan la suerte de tenerlo, boca suave y saborizada, ojos sobrenaturalmente trasparentes. Piel acariciable, terciopelosa.
Todo él es acariciable, suave, cálido, cómodo, masticable, seguro, reconfortante, único, grande pero pequeño pero grande.
A veces pierdo nuestro reflejo en el espejo.
Traspapelo los besos, extravío las miradas.
A veces olvido tus ojos, veo borrosas tus imágenes.
A veces sólo tengo un video para recordarte.

29.3.09

Placer - Displacer.

A ambos nos sorprendía pasar de un extremo a otro con tanta facilidad.
A él más que a mí.
Porque hace mucho que entendí, leyendo a Platon, que son los dos extremos de la misma cuerda.
Que dentro de uno está el otro.
Porque si no estuviesen esa ternura, esas caricias, el otro extremo dejaría de ser divertido.

28.3.09

Desde otra ciudad miraré el pasado y entonces...

Cuando llegué a Sevilla por primera vez, todo tenía un brillo especial, a promesa, a futuro, a nuevo. De a poco eso se fue perdiendo con el día a día.
Pero a veces el sol brilla de cierta manera y hace determinada temperatura y casi casi parece que tengo todo el futuro por delante.
"Cuando vibra el móvil y no eres tú, me decepciona un poco. (Fact XIV?)"


Una persona que recuerda por qué Fact voy (aunque yo no lo haga nunca), que me llama aunque sea para decirnos buenas noches sabiendo que terminará durmiéndose una hora y media más tarde de lo que debería, que me incita a ser yo misma rabiosamente, que fomenta mis locuras y me dice que me quiere cuando le pregunto si las neuronas sudan, que quiere saber todo lo que hay que saber sobre mí, que es a quien me gustaría contarle todo lo que hago en cada momento, que me entiende mejor de lo que esperaba, una persona así hace que aunque llueva el día no sea gris, que valga la pena dormirse más tarde esperando a que venga a casa, que sonría cuando alguien dice 42.
Una persona así es más de lo que me esperaba encontrar ahora mismo.
Una persona así.

27.3.09

Fact XIII.

A mí no me gustan los rubios o los morenos: me gustan los que sonríen con los ojos.
Recién ahora descubrí la mirada ajena en mí.

26.3.09

Casi como un acto reflejo,

...con una naturalidad pasmosa. Y sí, da mucho vértigo, mucho más que asomarse al balcón desde un noveno, estar hablando en la oscuridad en mi caso, en una cama ajena en el tuyo, en voz baja en los dos.

24.3.09

Dani dixit.

Ahora vas y te enamoras, gilipollas.

Anti-higiene.

Al entrar a la ducha, lo supe.
Todo se había terminado de verdad.
Porque una vez que estuviese debajo del agua, todos sus rastros se perderían.
Ya no tendría olor a sal en la piel.
Ya no tendría epiteliales suyas.
Ni saliva.
Ni nada.
Estaría sola en una ducha gigante, viendo cómo se pierden por el desagüe todo rastro físico de su existencia en mí.

23.3.09

Chicomar.

Chicomar es un cielo y un sol. Chicomar me llevó de la mano a ver el mar y me dijo "ahí está el mar". Chicomar cambió de cara en cinco días. Chicomar me buscó un parque con "lago" y que se llame San-algo. Chicomar sonreía con los ojos y con toda la cara. Chicomar hizo una lista de cosas por las cuales yo era guay entre beso y beso. Chicomar me explicó miles de cosas. Chicomar me hizo daño. Chicomar me compró sandwiches de miga. Chicomar no se quejó cuando ponía a parir a su (otro) idioma (e incluso me tradujo y me enseñó algunas palabras). Chicomar entendió. Chicomar me ayudó a romper barreras y dejarme ir. Chicomar tampoco se explicaba cómo podía ser todo tan fácil. Chicomar me sostenía el bolso y me miraba con ternura mientras yo me metía en el agua helada del mar, borracha y nocturna. Chicomar tiene el mismo concepto de "sexo" que yo. Chicomar recuerda cada momento de los dos a pesar de tener una memoria horrible para otras cosas. Chicomar también piensa que esta mesa es demasiado grande. Chicomar habla de krakens. Chicomar me miente y yo le creo a pies juntillas. Chicomar disfruta conmigo de mis descubrimientos sobre el lugar. Chicomar es curioso. Chicomar es directo. Chicomar me besó por primera vez en el autobús A1, entre edificios bonitos y justo antes del almanaque de setos. Chicomar me hizo reír para no verme llorar desde la ventana del autobus. Chicomar me llevó a visitar cafés. Chicomar me dijo "te quiero" primero para que yo no tenga que hacerlo. Chicomar me mostró su ciudad y no la de todos. Chicomar dice que hay que mirar hacia arriba o te perdés los ángeles (y siento que eso tiene un significado oculto que no consigo descifrar). Chicomar se rie cuando bailo para él. Chicomar no me puede dejar de mirar. Chicomar me creó un mapa mental de la ciudad porque supo que me gustaría. Chicomar me llevó a jugar a rol. Chicomar también piensa que deberíamos ver cuánto aguantamos en una habitación con una cama y comida. Chicomar es capaz de dejar de lado sus deseos para compartirme con otros. Chicomar también tiene problemas para encontrar las gafas de sol adecuadas. Chicomar va recogiendo cosas del suelo. Chicomar se sorprende de que le diga lo precioso que es. Chicomar me lleva como "objeto sorprendente" a su clase de creatividad. Chicomar me besa como se debe besar. Chicomar me dejó marcas y moratones. Chicomar es genial.
No sé cómo tuve el valor de subirme a ese autobús y sentarme en mi sitio sin bajar corriendo a refugiarme en esos brazos y si el autobús arranca y se lleva mi maleta, que lo haga, que me da igual, porque nada importaría más que estar donde siento que pertenezco.

Scars.

Toco y miro mis heridas de guerra y pienso en esos momentos, esa fuerza, esa ternura al hacerme daño, y no puedo evitar extrañarlo.

15.3.09

Descubrimientos.

Hacíamos un buen triángulo mis ojos, tus labios y su sonrisa.













(¿Cómo puedo evitar mirártelos así, si ahora sé lo suaves que son?)

14.3.09

Toc, toc.

Nunca lo supiste, pero ella era la única con la que querría hacer un trío.
Tres años tarde.

Things that matter.

(Play)

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Apodos cariñosos
Chocolate
Caricias
Amistad
Familia
Cine
Cercanía
Y esta agradable sensación de sol interior.

(Y, por supuesto, todo esto)

13.3.09

Y mañana y mañana y mañana y el mar.

Y no es hora de tomar decisiones pero de a poco los carteles de neón van penetrando en mi cabecita y me sigo negando, pero después aparecen los cantos de sirena y no puedo evitar imaginar que y no, pero sí, pero no.
Porque no.
No.
No.
NO.

Tengo que parar esto.
Antes de que me encuentre frente al mar. Con la mano fría y vacía.

12.3.09

Desde el techo.

A veces lo pienso y no entiendo cómo pude estar con él. Si era prepotente y creído, si no me dejaba hablar, si parecía que nunca le importaba lo que decía, si todo era una lucha.
A veces lo pienso y no entiendo cómo no estuve con él desde antes. Si me hacía sonreír y reír desde que lo veía, si dejaba de lado a sus amigos para venir a verme cuando estaba mal, si compartíamos miles de gustos, si potenciaba mi parte creadora.

Estuve con él. Con la familia problemática, con el miedo que me daba a veces el pensar en su futuro, con su incapacidad de pedir ayuda, con todos los contras inimaginables.
Lo volvería a hacer. Una y otra vez. Como en el día de la marmota.
Porque cuando nos imagino por la noche, su pierna derecha sobre mi cadera, tirándole de los pelitos de las piernas mientras hablamos del día, de la vida, del futuro, mirándonos a oscuras, susurrando o no tanto, siento que ese era el momento y el lugar.
Pertenecía ahí, con él.

11.3.09

Ravelizada.

Y así estaba yo, con la luz apagada, mirando al techo con mis ojos de topo, pensando en fotografías y regalos y películas, mientras entraba la luz del puente por la ventana, con la música demasiado alta para ser las 2 de la mañana, cuando descubrí que en realidad sí me gusta la música clásica, y cuánto se puede sentir en la oscuridad.

Desde la cama.

Me gusta mirarte. Cuando te pones algo de ropa, cuando te paras y vas al baño, cuando cerras la puerta, cuando no la cerras. Mientras estas parado delante del lavatorio, acomodandote los calzoncillos.
Me gusta mirarte sin que lo sepas, admirar ese cuerpo que tanto me gusta y que fue mio durante unos minutos. Quisiera prolongar esos minutos eternamente, y que solo existamos nosotros dos y esa cama.
Que todo el Universo se reduzca a eso.
A una cama y dos cuerpos. Eternamente.


(05/08/06)

Lukas.

Y durante un segundo, pude entrever el diablo que lleva dentro. Solo durante el tiempo que le tomo al humo salir de su boca, pude ver el brillo de sus ojos, la mueca de su boca, y su expresion de maldad. Y aunque le venia diciendo que fumaba demasiado, quise decirle que siguiera fumando, solo para ver su verdadero yo.
Porque debajo de cada oveja se esconde un lobo.


(13/08/06)

9.3.09

Sleep well tonight.

Dormí con personas que se agarraban a mí como garrapatas. Personas que dormían pegadas a la pared y me dejaban todo el resto de la cama para mí. Personas que pegaban patadas o amanecían fuera de la cama. Personas que me metían mano dormidas (generando cosas maravillosas, por cierto). Personas que soñaban conmigo. Personas que usurpaban mi sitio y tenía que dormir con medio cuerpo fuera de la cama. Personas que me robaban el edredón. Personas que duermen con los ojos semi-abiertos. Personas con las que me acoplaba de maravilla. Personas con las que no podía dormir. Personas que me echaban todo el pelo a la cara. Personas a las que arropaba por las noches. Personas que lograban echarme de la cama a base de empujones y patadas. Personas con las que me acurrucaba en el centro por el frío. Personas con las que nos coordinábamos para girarnos. Muchas personas, diferentes personas de diferentes maneras.
Pero con la que mejor dormí nunca fue con Mei. Porque tiene la capacidad de crear una cama preciosa de la nada, porque nos movemos igual de poco, porque tiene el pelo tan corto que, aunque me asusta, no logra ahogarme con él, porque no le importa que ponga la mano en su cadera ni se incomoda porque lo haga.
Extraño las noches de Londres, en las que dormía con ella mientras Ana jugueteaba con mi pelo desde la otra cama.
Extraño las noches de Londres.

7.3.09

Tengo que alejarme de Galicia.

6.3.09

Day after day.

Me refugio en mi cueva de sábanas calentitas porque no tengo unos brazos donde hacerlo, duermo durante horas, me despierto y vuelvo a dormir varias veces, leo un libro por noche, lápiz en mano, suplico que haya sol antes de levantarme de la cama y comprobar que no lo hay, me mandan mensajes divertidos por las noches para ir juntos a clase, las sábanas huelen levemente a vos (¿o son mis recuerdos los que lo hacen?), fumo, quiero fumar con la misma placidez que Melanie mientras los pájaros se amotinan detrás de ella, la gente que fuma sigue pareciendo plena, lleno mis tardes con retos y películas para no sentir que estoy tirando mi vida a la basura. Y así voy, de a poco, sin notarlo, sintiendo ese silencio del dolor que dice un francés que dice otro que es la felicidad. Y me gusta.

5.3.09

Autobuses.

Hay personas a las que no les deberían permitir oler tan bien, ni llevar esa camisa celeste a rayas, ni tener esa barba de tres días, ni esos ojos profundos ni esa piel oliva, ni esos dedos tan largos y tan rectos y tan curvos que no puedo evitar pensar...

4.3.09

Y si te regalo una foto.

Nunca un hueco en una hoja me hizo sentir tan libre.

Adiós, hobbit, adiós.

Futuribles.

Vi tu futuro con la chica pelirroja.
Tenías un perro pequeño, color marrón.
No parecías feliz, pero tampoco triste.







(Me jode ver futuros ajenos pero nunca el propio)

3.3.09

Y así, como unos estúpidos, perdimos dos años en miraditas.

2.3.09

Los grandes amores van siempre en mayúscula.

Cuando Elián tenía un par de años, me llamaba Nana.
Todos estábamos sorprendidos de que pudiese pronunciar Pablo, pero Ana le costase.
Hoy descubrí tres cosas: que Jano me llama Nana, que me conoce y que me quiere.
Jano estuvo tres días internado con su cuarta quimio. Uno de esos días, le pregunto, para que no se olvide: ¿cómo se llama tu madrina?
-Nana, dice. Y después agrega:
-Elian e e mamá, Nano e e anina.
Traducción: "Elian es de mamá,Jano es de la madrina"


Nunca pensé que sentirse querida se sentía así.


(Súmenle un año, quiténle el pelo, cejas y pestañas por la quimio y tendrán a mi morrongo, El Pequeño Buda)