Voy juntando pedacitos, trozos de él y míos, y los uno como el Hiro del futuro une los trozos temporales para descubrir cómo salvar el mundo.
Algo dentro de su cabeza le dijo que me haría ilusión tener una varita mágica con forma de estrella, así que me regaló una.
Lleva el móvil en el bolsillo trasero para no quedarse estéril.
Deja que le cambie mi nombre en su móvil cada vez que quiero.
Echa de menos que me queje de todo cuando pasamos tiempo sin vernos.
Me pide perdón por ser un capullo cuando ni siquiera se acerca a ser un capullo.
No piensa ningún futuro conmigo, y acepta todas mis otras vidas.
Lo miraba en la oscuridad. "Yo no esperaba esto. Esto no debía pasar". Pero pasó y ya veremos qué hacemos con ello. Si es que tenemos que hacer algo.
19.4.10
17.4.10
Se había acabado.
Juro que se había acabado.
Pero entonces me llama dos veces en la misma semana, y me dice que una canción llamada "Veneno" le hace acordar a mí y me encuentro dentro del baño de una desconocida, susurrándole al teléfono que yo también lo echo de menos y entonces lo sé.
Nada se termina.
Juro que se había acabado.
Pero entonces me llama dos veces en la misma semana, y me dice que una canción llamada "Veneno" le hace acordar a mí y me encuentro dentro del baño de una desconocida, susurrándole al teléfono que yo también lo echo de menos y entonces lo sé.
Nada se termina.
31.3.10
Guido.
Hace un tiempo me preguntaba quién sería el amor de mi vida.
Y creo que ya lo sé.
Me di cuenta de que todos los chicos que me gustaron de verdad, a primera vista y locamente, son diferentes versiones de mi mejor amigo, y amor de la infancia.
Lo conocí con 7 años. La primera imagen que tengo de él es de uno de los primeros días de clase en mi colegio nuevo. Se bajaba del coche del padre, llevaba un guardapolvo inmaculado y el sol le daba en el pelo rubio.
Me gustó desde el principio, y estuve enamorada de él hasta los 10 u 11 años. Se convirtió en mi gran amigo, el que siempre estaba, mi compañero permanente de trabajos prácticos.
Fuimos al Leloir juntos, él siguiendo mis pasos.
Nos sentábamos juntos y dividimos el banco en dos para que cada uno pudiese escribir lo que quisiese pero en su parte. Le pasaba las respuestas en el exámen de Inglés, él a mí en el de Matemáticas. Nos pasábamos las clases hablando, sobre todo las de Inglés. Me hacía las cuentas porque sabía que no me salían. Compartíamos un par de guantes y nos dábamos la mano libre para mantener las manos calientes en invierno. Siempre me preguntaba si no me había "comido" a nadie y lo odiaba por eso. Cantábamos canciones por lo bajito y me abrazaba cuando se lo pedía, sin preguntar por qué.
Hablábamos durante horas por teléfono, e incluso hacíamos la tarea via telefónica. Cada vez que iba a su casa a comer la madre me servía algo que no me gustaba, pero me daba igual porque me encantaba ir a su casa. Nos encerrábamos en su habitación a trabajar y estoy segura de que la madre creía que estábamos juntos o algo.
Me regaló un corset precioso para mi cumpleaños de 15. Venía a dormir a casa y daba igual todo. Mis amigas estaban enamoradas de él, y a mí me molestaba porque era mío y de nadie más.
Lo quería como a nadie más, como a nadie antes. Sabía mis problemas amorosos y aunque daba unos consejos horribles, los escuchaba igual.
La última época intenté, en uno de mis movimientos recurrentes, alejarme de él haciéndole daño para no partirme en pedazos cuando tuviese que venirme. Aún así estuvo ahí, me aguantó como nadie y un par de días antes de subirme al avión vino a verme a casa de mi abuela, comiendo helado de dulce de leche. Cuando tuvimos que despedirnos... Lo abracé, lo besé y no miré atrás.
Nunca miré atrás cuando me despedí de mis amigos. Intentaba que no me viesen colapsarme, que les fuese más fácil dejarme ir, pero me rompía el corazón cada vez que los abrazaba por última vez. Sigue haciéndolo al recordarlo.
Vino a verme hace dos años. Y no lo aproveché bien. Me castigo por eso siempre que puedo.
Dormíamos juntos, hablábamos hasta quedarnos dormidos, salía con mis amigos, hacíamos turismo. Pero de alguna manera sentía que invadía mi espacio al juntarse mis dos mundos. Fui una egoísta y desperdicié una oportunidad increíble de tener a una persona a la que adoro cerca.
A pesar de eso cada momento fue único.
Dios, como lo quiero.
Nunca encontraré a nadie como él.
Y creo que ya lo sé.
Me di cuenta de que todos los chicos que me gustaron de verdad, a primera vista y locamente, son diferentes versiones de mi mejor amigo, y amor de la infancia.
Lo conocí con 7 años. La primera imagen que tengo de él es de uno de los primeros días de clase en mi colegio nuevo. Se bajaba del coche del padre, llevaba un guardapolvo inmaculado y el sol le daba en el pelo rubio.
Me gustó desde el principio, y estuve enamorada de él hasta los 10 u 11 años. Se convirtió en mi gran amigo, el que siempre estaba, mi compañero permanente de trabajos prácticos.
Fuimos al Leloir juntos, él siguiendo mis pasos.
Nos sentábamos juntos y dividimos el banco en dos para que cada uno pudiese escribir lo que quisiese pero en su parte. Le pasaba las respuestas en el exámen de Inglés, él a mí en el de Matemáticas. Nos pasábamos las clases hablando, sobre todo las de Inglés. Me hacía las cuentas porque sabía que no me salían. Compartíamos un par de guantes y nos dábamos la mano libre para mantener las manos calientes en invierno. Siempre me preguntaba si no me había "comido" a nadie y lo odiaba por eso. Cantábamos canciones por lo bajito y me abrazaba cuando se lo pedía, sin preguntar por qué.
Hablábamos durante horas por teléfono, e incluso hacíamos la tarea via telefónica. Cada vez que iba a su casa a comer la madre me servía algo que no me gustaba, pero me daba igual porque me encantaba ir a su casa. Nos encerrábamos en su habitación a trabajar y estoy segura de que la madre creía que estábamos juntos o algo.
Me regaló un corset precioso para mi cumpleaños de 15. Venía a dormir a casa y daba igual todo. Mis amigas estaban enamoradas de él, y a mí me molestaba porque era mío y de nadie más.
Lo quería como a nadie más, como a nadie antes. Sabía mis problemas amorosos y aunque daba unos consejos horribles, los escuchaba igual.
La última época intenté, en uno de mis movimientos recurrentes, alejarme de él haciéndole daño para no partirme en pedazos cuando tuviese que venirme. Aún así estuvo ahí, me aguantó como nadie y un par de días antes de subirme al avión vino a verme a casa de mi abuela, comiendo helado de dulce de leche. Cuando tuvimos que despedirnos... Lo abracé, lo besé y no miré atrás.
Nunca miré atrás cuando me despedí de mis amigos. Intentaba que no me viesen colapsarme, que les fuese más fácil dejarme ir, pero me rompía el corazón cada vez que los abrazaba por última vez. Sigue haciéndolo al recordarlo.
Vino a verme hace dos años. Y no lo aproveché bien. Me castigo por eso siempre que puedo.
Dormíamos juntos, hablábamos hasta quedarnos dormidos, salía con mis amigos, hacíamos turismo. Pero de alguna manera sentía que invadía mi espacio al juntarse mis dos mundos. Fui una egoísta y desperdicié una oportunidad increíble de tener a una persona a la que adoro cerca.
A pesar de eso cada momento fue único.
Dios, como lo quiero.
Nunca encontraré a nadie como él.
27.3.10
Sé que estás ahí, pero no puedo verte ni tocarte.
Sé que respiramos el mismo aire, pero no te encuentro.
Te siento del otro lado, pero te seguís escondiendo.
Tu vida no se toca con la mía, tus fotos son las fotos de un extraño y seguís empeñado en no entenderme, en no creerme lo que te digo, como si todavía te sorprendieses de dónde estamos.
Entonces hacemos planes independientes, planes lejos del otro, cada vez más lejos. Hacemos como que no nos importa, como que no hay un sentimiento de abandono cada vez que hablamos de cosas que nos alejarán.
Y ahora necesito alejarme de eso, porque si sigo pensando en todo esto...
Sé que respiramos el mismo aire, pero no te encuentro.
Te siento del otro lado, pero te seguís escondiendo.
Tu vida no se toca con la mía, tus fotos son las fotos de un extraño y seguís empeñado en no entenderme, en no creerme lo que te digo, como si todavía te sorprendieses de dónde estamos.
Entonces hacemos planes independientes, planes lejos del otro, cada vez más lejos. Hacemos como que no nos importa, como que no hay un sentimiento de abandono cada vez que hablamos de cosas que nos alejarán.
Y ahora necesito alejarme de eso, porque si sigo pensando en todo esto...
23.3.10
Mensaje de amor.
Reniego de tu nombre entero. Me parece de señor, de pipa y butacón, de bigote espeso y peinado con gomina, de bigotera como Poirot.
En cambio sos mi niñochico con mil voces, dedos largos y sonrisa perenne, un ser con el nombre reducido, con nombre inventado, con una sensación más que un nombre.
Y entonces te quiero. No, no, "entonces" no. Y por eso te quiero.
Intentaba dormir, con la luz encendida y mirando al techo -a veces pasa que tengo que tener una sensación particular antes de intentar dormir de verdad- cuando recordé frases y momentos, y supe que.. ¿qué supe? Quizás que ahora mismo vos dormías como yo, desnudo, a 1.745 kilómetros. O que algo cálido y suave se me instala en el pecho cuando pienso en vos.
Me enamorás con cada frase. Y eso que sabemos que no hay manera, que no hay lugar, que no hay tiempo, que no hay posibilidades para nosotros. O quizás precisamente porque sabemos eso.
Quizás porque nunca hubo especulación, nunca hablamos sobre el tema, nunca nos dijimos lo que nos pasaba con el otro hasta que nos llovió encima y nos sentimos vivos.
Porque me sentí viva.
En cambio sos mi niñochico con mil voces, dedos largos y sonrisa perenne, un ser con el nombre reducido, con nombre inventado, con una sensación más que un nombre.
Y entonces te quiero. No, no, "entonces" no. Y por eso te quiero.
Intentaba dormir, con la luz encendida y mirando al techo -a veces pasa que tengo que tener una sensación particular antes de intentar dormir de verdad- cuando recordé frases y momentos, y supe que.. ¿qué supe? Quizás que ahora mismo vos dormías como yo, desnudo, a 1.745 kilómetros. O que algo cálido y suave se me instala en el pecho cuando pienso en vos.
Me enamorás con cada frase. Y eso que sabemos que no hay manera, que no hay lugar, que no hay tiempo, que no hay posibilidades para nosotros. O quizás precisamente porque sabemos eso.
Quizás porque nunca hubo especulación, nunca hablamos sobre el tema, nunca nos dijimos lo que nos pasaba con el otro hasta que nos llovió encima y nos sentimos vivos.
Porque me sentí viva.
22.3.10
Pequeñeces primaverales.
La primavera está llegando.
Huelo a azahar desde mi sexto piso, a través de la ventana abierta.
El aire es tibio.
Duermo desnuda bajo el edredón.
Tengo una cicatriz ligeramente curvada en el dorso de la mano, debajo del meñique de la mano izquierda.
Como chocolate, pero ya me apetece más yogur con cereales.
Huelo a azahar desde mi sexto piso, a través de la ventana abierta.
El aire es tibio.
Duermo desnuda bajo el edredón.
Tengo una cicatriz ligeramente curvada en el dorso de la mano, debajo del meñique de la mano izquierda.
Como chocolate, pero ya me apetece más yogur con cereales.
21.3.10
Kamikaze emocional.
Intenté refrenarme, dejar de publicar intimidades, dejar de dar munición, dejar de preocupar al personal, dejar de mostrar.
Pero no puedo.
Hace unas semanas me preguntaron a quién había que creerle, a la que escribe acá o a la que habla fuera. Es como preguntarse a qué parte del perro hay que hacer caso: a los ladridos o a la cola moviéndose.
A las dos. La respuesta es a las dos.
Y en estas semanas pasaron cosas, claro que pasaron cosas.
Tuve conversaciones importantes.
Trabajé en proyectos que me gustan.
Dormí muchas noches fuera de casa.
Tuve un aniversario. Un año desde la primera vez que vi los ojos transparentes de Chicomar mirándome desde el andén de la estación de autobuses, yo con camiseta y uñas rojas, él con su camiseta de los Thundercats.
Es increíble lo rápido que pasa el tiempo. Pero, sobretodo, lo mucho que cambié desde ese día.
Releí los mensajes que nos mandamos el día antes de que fuese y en el viaje de vuelta, y volví a oler el olor a azahar y a sentir el calor de la vuelta, a las 9 de la mañana. Y también lo vacía que me sentí al entrar en mi habitación, al mirarme los moretones y rasguños en el espejo, al oler el salitre que todavía llevaba en la piel, y al ducharme y eliminar todo rastro de él de mi cuerpo.
Como lloré esos días. Como lloré en los meses siguientes. Como me imaginaba su cuerpo cada noche detrás del mío.
Y acá estamos, un año después. Tan distintos. Tan distinto.
Mis planes para el año que viene se arruinaron. Es muy probable que me quede donde estoy. Y eso no es tan malo. De no ser porque ya me había hecho ilusiones y había imaginado mi vida allá. Cerca de él y de ellos. Cerca de mis raíces más próximas. En un sitio donde estoy realmente cómoda, por primera vez en bastante tiempo.
Ahora tengo que pensar un nuevo futuro, y eso se complica. Un nuevo sitio donde vivir, nuevos compañeros de piso... y decidir qué hago con lo que ya tengo.
No duermo sola. Y en menos de dos meses me lancé a una especie de relación demasiado cercana, demasiado pegada, demasiado asfixiante... con la que estoy extrañamente cómoda.
Nos vemos todos los días y eso no es un problema. No era un problema. No al menos mientras pensaba que tenía fecha de caducidad, hasta que supe que iba a estar acá el año que viene.
Porque ahora ya no sé. No quiero cometer más errores, no con él. No quiero que se transforme en otro EDM. No quiero hacerle daño, ni quiero perder la vida que tuve hasta ahora.
Estoy bien. Bien con él. Pero no con la situación. Eso de que todos nos consideren un pack, de poner incómodos a amigos comunes, de no cumplir ninguna responsabilidad porque esa cama nos absorbe, de no relacionarme con mis compañeras de piso y que me odien más de lo normal.
Y su cara al besarme. Y su manía de tener detallitos como regalarme una varita mágica, o escribirme en un documento de Word por qué me regala cada canción que me regala, o preocuparse de más cuando estoy un poco triste, o acariciarme hasta que me vuelva a dormir aunque él ya no tenga sueño, y dormirse conmigo cuando le digo que si él no duerme yo tampoco.
Todas esas cosas que me hacen sospechar que realmente no sabe dónde se metió, que me hacen creer que tiene esperanza de terminar felices y comer perdices, y eso no va a pasar, porque nunca pasa, y menos conmigo. Pero me desconcierta lo poco que le preocupan ciertas tendencias mías, ciertos mensajes y comentarios y acciones. Lo poco que le parece importar mis sentimientos hacia otras personas y cosas que me alejan o alejarán de él.
Todo pasa ahora. Todo pasa en este momento, porque la vida pasa siempre.
Pero necesito hacer un parón, poder pensar con claridad, decidir qué hacer con mi vida y con mi corazón. Fuera de esta ciudad, de estos amigos, de estas responsabilidades, de este dejarse llevar que me tortura desde hace años.
Necesito volver a mí.
Pero no puedo.
Hace unas semanas me preguntaron a quién había que creerle, a la que escribe acá o a la que habla fuera. Es como preguntarse a qué parte del perro hay que hacer caso: a los ladridos o a la cola moviéndose.
A las dos. La respuesta es a las dos.
Y en estas semanas pasaron cosas, claro que pasaron cosas.
Tuve conversaciones importantes.
Trabajé en proyectos que me gustan.
Dormí muchas noches fuera de casa.
Tuve un aniversario. Un año desde la primera vez que vi los ojos transparentes de Chicomar mirándome desde el andén de la estación de autobuses, yo con camiseta y uñas rojas, él con su camiseta de los Thundercats.
Es increíble lo rápido que pasa el tiempo. Pero, sobretodo, lo mucho que cambié desde ese día.
Releí los mensajes que nos mandamos el día antes de que fuese y en el viaje de vuelta, y volví a oler el olor a azahar y a sentir el calor de la vuelta, a las 9 de la mañana. Y también lo vacía que me sentí al entrar en mi habitación, al mirarme los moretones y rasguños en el espejo, al oler el salitre que todavía llevaba en la piel, y al ducharme y eliminar todo rastro de él de mi cuerpo.
Como lloré esos días. Como lloré en los meses siguientes. Como me imaginaba su cuerpo cada noche detrás del mío.
Y acá estamos, un año después. Tan distintos. Tan distinto.
Mis planes para el año que viene se arruinaron. Es muy probable que me quede donde estoy. Y eso no es tan malo. De no ser porque ya me había hecho ilusiones y había imaginado mi vida allá. Cerca de él y de ellos. Cerca de mis raíces más próximas. En un sitio donde estoy realmente cómoda, por primera vez en bastante tiempo.
Ahora tengo que pensar un nuevo futuro, y eso se complica. Un nuevo sitio donde vivir, nuevos compañeros de piso... y decidir qué hago con lo que ya tengo.
No duermo sola. Y en menos de dos meses me lancé a una especie de relación demasiado cercana, demasiado pegada, demasiado asfixiante... con la que estoy extrañamente cómoda.
Nos vemos todos los días y eso no es un problema. No era un problema. No al menos mientras pensaba que tenía fecha de caducidad, hasta que supe que iba a estar acá el año que viene.
Porque ahora ya no sé. No quiero cometer más errores, no con él. No quiero que se transforme en otro EDM. No quiero hacerle daño, ni quiero perder la vida que tuve hasta ahora.
Estoy bien. Bien con él. Pero no con la situación. Eso de que todos nos consideren un pack, de poner incómodos a amigos comunes, de no cumplir ninguna responsabilidad porque esa cama nos absorbe, de no relacionarme con mis compañeras de piso y que me odien más de lo normal.
Y su cara al besarme. Y su manía de tener detallitos como regalarme una varita mágica, o escribirme en un documento de Word por qué me regala cada canción que me regala, o preocuparse de más cuando estoy un poco triste, o acariciarme hasta que me vuelva a dormir aunque él ya no tenga sueño, y dormirse conmigo cuando le digo que si él no duerme yo tampoco.
Todas esas cosas que me hacen sospechar que realmente no sabe dónde se metió, que me hacen creer que tiene esperanza de terminar felices y comer perdices, y eso no va a pasar, porque nunca pasa, y menos conmigo. Pero me desconcierta lo poco que le preocupan ciertas tendencias mías, ciertos mensajes y comentarios y acciones. Lo poco que le parece importar mis sentimientos hacia otras personas y cosas que me alejan o alejarán de él.
Todo pasa ahora. Todo pasa en este momento, porque la vida pasa siempre.
Pero necesito hacer un parón, poder pensar con claridad, decidir qué hacer con mi vida y con mi corazón. Fuera de esta ciudad, de estos amigos, de estas responsabilidades, de este dejarse llevar que me tortura desde hace años.
Necesito volver a mí.
10.3.10
La era virtual.
A veces olvido que hay personas de cuyas vidas ya no formo parte. Personas para las que ya no significo nada.
Por suerte, Facebook está ahí para recordármelo.
Lamentablemente, yo lo sigo intentando.
Por suerte, Facebook está ahí para recordármelo.
Lamentablemente, yo lo sigo intentando.
8.3.10
El cristal por dentro.
Como de esto:
La punta de tus dedos es la nariz de un gato, las alas de una bolboreta.
Se pasa a esto:
La punta de tus dedos es la nariz de un gato mientras recorrés mi cuerpo, las alas de una bolboreta cuando rozás mi cintura al caminar.
La punta de tus dedos es la nariz de un gato, las alas de una bolboreta.
Se pasa a esto:
La punta de tus dedos es la nariz de un gato mientras recorrés mi cuerpo, las alas de una bolboreta cuando rozás mi cintura al caminar.
Cosas que nunca publiqué V.
Mi naturaleza me lleva a no estar sola, pero sólo estando sola puedo definir quién soy, porque cuando estoy con alguien me defino por él. ¿Debería estar sola? ¿Debería mantenerme alejada de las personas para descubrir quién soy y ser esa?
Hace una semana hablaba de lo orgullosa que estaba de mí misma por no depender de nadie, por estar madurando. Y ahora dejo que una opinión de alguien nuevo en mi vida influya mi manera de ser.
Hace una semana hablaba de lo orgullosa que estaba de mí misma por no depender de nadie, por estar madurando. Y ahora dejo que una opinión de alguien nuevo en mi vida influya mi manera de ser.
Cosas que nunca publiqué IV.
Me curaste y me envolviste en una capa protectora.
Invisible, eso sí, pero que llevaba siempre encima.
Invisible, eso sí, pero que llevaba siempre encima.
Cosas que nunca publiqué III.
"Es raro. Ahora lo que más recuerdo son las cosas aburridas"
Russell, Up.
Russell, Up.
Cosas que nunca publiqué II.
Me encantó la combinación mallas de camuflaje con camiseta de leopardo. Le unís el pelo amarillo y tenés una chati de manual.
(Autobús Sevilla-Coruña, 18 de marzo del 2009)
(Autobús Sevilla-Coruña, 18 de marzo del 2009)
Cosas que nunca publiqué I.
La cara de estúpida que se me quedó cuando Amaro Ferreiro pasó por al lado mío y la manera en la que me miró. Como bailo cuando me pruebo vestidos. Las últimas veces. La sensación de calidez de un abrazo en concreto. El sabor de un alimento al pensar en él.
Cosas que no debo decir.
Hay cosas que no digo.
Como que ya no recuerdo tu cara al follar (y me gustaría).
Como que no hay nada peor que semen en el teclado del móvil.
Como que este equilibrio raro de no pensar en el futuro me marea.
Como que de una respuesta dependen tres vidas.
Como que te echo de menos.
Como que estoy en una relación con fecha de caducidad.
Como que me gustaría liarme con vos. Sí, sé que no sos un chico. ¿Y?
Como que ya no recuerdo tu cara al follar (y me gustaría).
Como que no hay nada peor que semen en el teclado del móvil.
Como que este equilibrio raro de no pensar en el futuro me marea.
Como que de una respuesta dependen tres vidas.
Como que te echo de menos.
Como que estoy en una relación con fecha de caducidad.
Como que me gustaría liarme con vos. Sí, sé que no sos un chico. ¿Y?
3.3.10
Una persona que te dice, totalmente de la nada "fue preciosa la manera en que me besaste aquella noche, Ana" y "me importaría un carajo que no distingas un clarinete de una trompa o no distingir a Bergman de Lars von Trier si pudiera tenerte en mi cama todas las noches" te enamora totalmente.
Y más si en el medio alaba tu manera de escribir y recuerda el título de algo que escribiste hace meses y que tuviste que googlear para saber a qué se refería.
Y más si en el medio alaba tu manera de escribir y recuerda el título de algo que escribiste hace meses y que tuviste que googlear para saber a qué se refería.
21.2.10
Fortuito.
Es raro encontrárselo así, de improviso, a las cuatro de la tarde, como parte de mi vida cotidiana.
Sin prepararme mentalmente, sin estar ni medio guapa, con mi papá al que sé que le molesta como nos abrazamos, él con su cara de dormido y con este mismo sentimiento de no saber qué hacer.
Ahora huelo a él y me había olvidado de lo bien que olía y de lo mucho que me gusta oler a él. Los recuerdos, las sensaciones que eso despierta, sorprendentemente ninguna sexual.
Sigue siendo él, esos ojos, esos labios y ahora sí es sexual.
Sexual y amoroso, tierno y salvaje, como todo lo que él me despierta aunque no quiera, aunque él no quiera ni yo lo quiera y aunque a la distancia ya no lo haga.
Pero me lo encuentro de casualidad y me trastoca la tarde.
Sin prepararme mentalmente, sin estar ni medio guapa, con mi papá al que sé que le molesta como nos abrazamos, él con su cara de dormido y con este mismo sentimiento de no saber qué hacer.
Ahora huelo a él y me había olvidado de lo bien que olía y de lo mucho que me gusta oler a él. Los recuerdos, las sensaciones que eso despierta, sorprendentemente ninguna sexual.
Sigue siendo él, esos ojos, esos labios y ahora sí es sexual.
Sexual y amoroso, tierno y salvaje, como todo lo que él me despierta aunque no quiera, aunque él no quiera ni yo lo quiera y aunque a la distancia ya no lo haga.
Pero me lo encuentro de casualidad y me trastoca la tarde.
20.2.10
New beginning.
Ciertas cosas se establecen como una rutina y dan miedo, pero también calma.
Sé que estoy donde debo estar en ese minuto, y después ya se verá.
No me rendí, no claudiqué, simplemente seguí mi camino.
Acompañada.
Y hay cierta calma, cierta paz, cierta felicidad que hacía mucho que no sentía. Y eso está bien. No lo analizo porque siento que traiciono a alguien, a muchos alguienes que esperaban cosas que no eran, que creían cosas que no son, que pensaban que yo era de cierta manera.
Soy como soy.
Y ahora elijo mi vida. Una vida donde no duermo en mi cama, donde me permito ser moña, donde aceptan que el mar me ponga triste porque lo relaciono con una persona a la que quiero mucho, donde no evitan los problemas ni intentan solucionarlos, donde hay cada vez más vida en el exterior y menos dentro de este ordenador.
Estoy bien.
Sé que estoy donde debo estar en ese minuto, y después ya se verá.
No me rendí, no claudiqué, simplemente seguí mi camino.
Acompañada.
Y hay cierta calma, cierta paz, cierta felicidad que hacía mucho que no sentía. Y eso está bien. No lo analizo porque siento que traiciono a alguien, a muchos alguienes que esperaban cosas que no eran, que creían cosas que no son, que pensaban que yo era de cierta manera.
Soy como soy.
Y ahora elijo mi vida. Una vida donde no duermo en mi cama, donde me permito ser moña, donde aceptan que el mar me ponga triste porque lo relaciono con una persona a la que quiero mucho, donde no evitan los problemas ni intentan solucionarlos, donde hay cada vez más vida en el exterior y menos dentro de este ordenador.
Estoy bien.
15.2.10
Hace falta muy poco para volver todo a su lugar.
Viajar con unos pollos alcohólicos.
Comer patatas rellenas en La Caleta, y tarta de chocolate mientras ves pasar los disfraces más bonitos y graciosos del mundo.
Aparecer en fotos, sonriente y congelada.
Ver un pregón de Carnaval y reírme a veces.
Acordarme de mis compañeras de piso pasadas.
Disfrazarme por fases.
Encontrarme con los personajes de Shrek.
Beber cuando veo a un chico disfrazado de mujer.
Caminar y caminar y delirar y hablar y que te vitoreen cuando besás a alguien.
Conversaciones con amigos.
Llegar a casa y desmaquillarte en la cocina mientras comés pan y todos tienen cara de sueño.
Meterme en la cama con mi piyama de franela.
Despertarme con un monólogo sobre nuestras opciones y no entender nada porque estoy todavía dormida.
Comer filetes con salsa roquefort, cortesía de una Madre.
Paseo por el mar, y el ánimo raro porque, bueno, es raro estar en el mar sin Chicomar.
Caminar por La Viña, donut relleno, chirigotas ilegales.
Beso a escondidas, pedir perdón mutuamente por el ánimo.
Road-trip escuchando canciones horribles y cantando Shakira.
Patatas, gominolas, pizza y los Goya.
Aprender lo que es un "esquijama". Soñar con comprarme uno.
Mi mamá "¿¡Pero cómo que estás viendo los Goya!? Decime que estás en una orgía o consumiendo drogas, pero no me digas que estás viendo los Goya. ¡Yo no te eduqué para esto! Ni se te ocurra poner nada en el Facebook, no quiero que familiares en común lo sepan, que me da vergüenza".
Entender el discurso completo de Luis Tosar.
Intentar dormirme y no dormirme, despertarme a las 13 pensando que son las 8, escuchar detrás de la puerta la banda sonora de Anatomía de Grey.
Sentirme querida.
Viajar con unos pollos alcohólicos.
Comer patatas rellenas en La Caleta, y tarta de chocolate mientras ves pasar los disfraces más bonitos y graciosos del mundo.
Aparecer en fotos, sonriente y congelada.
Ver un pregón de Carnaval y reírme a veces.
Acordarme de mis compañeras de piso pasadas.
Disfrazarme por fases.
Encontrarme con los personajes de Shrek.
Beber cuando veo a un chico disfrazado de mujer.
Caminar y caminar y delirar y hablar y que te vitoreen cuando besás a alguien.
Conversaciones con amigos.
Llegar a casa y desmaquillarte en la cocina mientras comés pan y todos tienen cara de sueño.
Meterme en la cama con mi piyama de franela.
Despertarme con un monólogo sobre nuestras opciones y no entender nada porque estoy todavía dormida.
Comer filetes con salsa roquefort, cortesía de una Madre.
Paseo por el mar, y el ánimo raro porque, bueno, es raro estar en el mar sin Chicomar.
Caminar por La Viña, donut relleno, chirigotas ilegales.
Beso a escondidas, pedir perdón mutuamente por el ánimo.
Road-trip escuchando canciones horribles y cantando Shakira.
Patatas, gominolas, pizza y los Goya.
Aprender lo que es un "esquijama". Soñar con comprarme uno.
Mi mamá "¿¡Pero cómo que estás viendo los Goya!? Decime que estás en una orgía o consumiendo drogas, pero no me digas que estás viendo los Goya. ¡Yo no te eduqué para esto! Ni se te ocurra poner nada en el Facebook, no quiero que familiares en común lo sepan, que me da vergüenza".
Entender el discurso completo de Luis Tosar.
Intentar dormirme y no dormirme, despertarme a las 13 pensando que son las 8, escuchar detrás de la puerta la banda sonora de Anatomía de Grey.
Sentirme querida.
12.2.10
And upon us, chaos.
Ahora es cuando me asusto y empiezo a dudar de todo.
Pero esta vez no sólo dudo de mi vida sentimensexual, sino de mis amigos, de mi capacidad para decidir lo que quiero y lo que no y mi propia inteligencia.
Hoy aprendí algo de mí misma que me gustaría no haber aprendido. Y desde ese momento, hace 12 horas, una alarma gigante en mi cabeza no para de sonar. Y esa alarma fue haciendo sonar otras, y mi cabeza es un caos, y ya no sé ni si mis amigos quieren que esté donde estoy, si realmente me apetece hacer cierto viaje programado, si no debería cortar por lo sano y dejarlo antes de empezar, si no estoy mejor sola, la Vieja de los Gatos pero sin gatos, jugando a ser Juan Palomo, sin nadie que me ayude nunca jamás, porque en una semana escasa dejé de saber cómo ayudarme a mí misma y si de verdad quiero lo que digo que quiero, o si es él el que quiere eso.
Realmente necesito dormir 20 horas y no salir de mi habitación durante días, pero la vida no me va a esperar. Y tengo esta sensación de angustia permanente y estoy paralizada, paralizada. Esta vez no es de miedo, es de agobio. La vida sigue y yo me dejo llevar y entonces me doy cuenta de lo que hice y ya no hay marcha atrás y me perdí.
Me perdí a mí misma, me perdí en mí misma.
No sé ni lo que sabía la semana pasada, y todo esto me sobrepasa y me dan ganas de mandar todo a la mierda y que le den por culo a los Carnavales, a la entrega del trabajo, a terminar la práctica de Iluminación, a ser responsable y entregar todos los documentos, a reservar plató, a comer sano, a hacer algo con mi vida, a relacionarme con seres humanos.
Porque ya no puedo más.
Ya no.
Pero esta vez no sólo dudo de mi vida sentimensexual, sino de mis amigos, de mi capacidad para decidir lo que quiero y lo que no y mi propia inteligencia.
Hoy aprendí algo de mí misma que me gustaría no haber aprendido. Y desde ese momento, hace 12 horas, una alarma gigante en mi cabeza no para de sonar. Y esa alarma fue haciendo sonar otras, y mi cabeza es un caos, y ya no sé ni si mis amigos quieren que esté donde estoy, si realmente me apetece hacer cierto viaje programado, si no debería cortar por lo sano y dejarlo antes de empezar, si no estoy mejor sola, la Vieja de los Gatos pero sin gatos, jugando a ser Juan Palomo, sin nadie que me ayude nunca jamás, porque en una semana escasa dejé de saber cómo ayudarme a mí misma y si de verdad quiero lo que digo que quiero, o si es él el que quiere eso.
Realmente necesito dormir 20 horas y no salir de mi habitación durante días, pero la vida no me va a esperar. Y tengo esta sensación de angustia permanente y estoy paralizada, paralizada. Esta vez no es de miedo, es de agobio. La vida sigue y yo me dejo llevar y entonces me doy cuenta de lo que hice y ya no hay marcha atrás y me perdí.
Me perdí a mí misma, me perdí en mí misma.
No sé ni lo que sabía la semana pasada, y todo esto me sobrepasa y me dan ganas de mandar todo a la mierda y que le den por culo a los Carnavales, a la entrega del trabajo, a terminar la práctica de Iluminación, a ser responsable y entregar todos los documentos, a reservar plató, a comer sano, a hacer algo con mi vida, a relacionarme con seres humanos.
Porque ya no puedo más.
Ya no.
11.2.10
Descanso.
Llevo 24 horas fuera del mundo.
Corté lazos con todos.
Me escondí en un cama calentita, hablé, me reí y dormité.
Pero todavía no estoy lista para volver.
Corté lazos con todos.
Me escondí en un cama calentita, hablé, me reí y dormité.
Pero todavía no estoy lista para volver.
9.2.10
Olvidar y perdonar.
Me maravilla cómo supero situaciones que pensaba que nunca iba a superar.
Ignoro a Mr. Big. No a propósito, no como parte de una venganza infantil, sino porque me sale así. Me sale decirle que si no lo llamo es porque no quiero, me sale no mirar las fotos que sube al Tuenti, me sale no sonreír como una tonta cuando me habla. Me sale decirle que su problema es que me quiere y eso le da miedo, pero que ya da igual. Me sale no hablar de futuro, de sexo, porque no va a haber nada de eso.
No extraño a EDM. Para nada. Pensé que me iba a doler más, que me iba a hacer más falta, que iba a necesitarlo. No es así.
Ya no me duele el distanciamiento con Hobbit. El tener que hacer presión para verlo, el pensar en lo que pudo ser y no fue. Porque en realidad nada pudo ser desde el principio. No me di cuenta de lo distintos que somos hasta que no lo vi a la distancia. Lo quiero, me quiere, pero nunca lo hicimos como el otro necesitaba que lo hiciésemos. Así estamos bien.
En cuanto a Osezno... Fue divertido el pequeño reencuentro que tuvimos. Cerró el ciclo. El poder se traspasó a quien debía. Todo lo malo pasó hace demasiado tiempo como para doler, y el presente... en el presente no tenemos nada en común salvo nuestro pasado.
Obviamente que hay cabos sueltos. Gente que me hace sentir cosas que no debería, gente que me hace llorar, gente a la que extraño y a la que no tengo.
Pero también hay nuevas personas en mi vida. Y estas me hacen sonreír, me mandan mensajes bonitos cuando estoy triste y me llaman para despertarme.
Y todo encuentra su equilibrio.
Ignoro a Mr. Big. No a propósito, no como parte de una venganza infantil, sino porque me sale así. Me sale decirle que si no lo llamo es porque no quiero, me sale no mirar las fotos que sube al Tuenti, me sale no sonreír como una tonta cuando me habla. Me sale decirle que su problema es que me quiere y eso le da miedo, pero que ya da igual. Me sale no hablar de futuro, de sexo, porque no va a haber nada de eso.
No extraño a EDM. Para nada. Pensé que me iba a doler más, que me iba a hacer más falta, que iba a necesitarlo. No es así.
Ya no me duele el distanciamiento con Hobbit. El tener que hacer presión para verlo, el pensar en lo que pudo ser y no fue. Porque en realidad nada pudo ser desde el principio. No me di cuenta de lo distintos que somos hasta que no lo vi a la distancia. Lo quiero, me quiere, pero nunca lo hicimos como el otro necesitaba que lo hiciésemos. Así estamos bien.
En cuanto a Osezno... Fue divertido el pequeño reencuentro que tuvimos. Cerró el ciclo. El poder se traspasó a quien debía. Todo lo malo pasó hace demasiado tiempo como para doler, y el presente... en el presente no tenemos nada en común salvo nuestro pasado.
Obviamente que hay cabos sueltos. Gente que me hace sentir cosas que no debería, gente que me hace llorar, gente a la que extraño y a la que no tengo.
Pero también hay nuevas personas en mi vida. Y estas me hacen sonreír, me mandan mensajes bonitos cuando estoy triste y me llaman para despertarme.
Y todo encuentra su equilibrio.
29.1.10
A tale of another city.
En medio de esta vorágine (adoro esa palabra) de eventos y decisiones, me encuentro de golpe con un nuevo evento y una decisión que ya está tomada.
Algo que llevo esperando varios meses, y por fin está listo para empezar.
Algo que me da más mariposas en el estómago que nadie, además de una sensación de vértigo comparable a cuando pienso en mi vida dentro de 18 meses.
Porque se trata de eso en definitiva, de mi futuro.
Y tengo que completar ese horrible formulario lleno de tonterías, además de explicar por qué quiero hacerlo.
Pero las razones, las razones reales, son demasiado personales y sentimentales como para explicárselas a un burócrata al que no le importa nada de eso.
Con todos ustedes, en petit comité, las verdaderas razones:
◙ Cuando sentís que pertenecés a un lugar, no podés dejarlo ir tan fácilmente. Y más cuando sos una persona que no siente un lugar como propio desde el primer momento desde hace seis años.
◙ La comida. Por dios, la comida.
◙ Las Sumolletas. Técnicamente comida, pero merecen una categoría aparte.
◙ La historia. Mi historia.
◙ Las personitas que me hacen sonreír cada día, y a las que podré ver más de 2 veces al año.
◙ Chicomar.
◙ Vivir en una verdadera ciudad de estudiantes. No una ciudad con universidad, no. Una ciudad universitaria.
◙ Los paisajes. El clima.
◙ Alejarme de todos los malos recuerdos que tengo en esta ciudad.
◙ Estar a 900 km de mi familia y amigos. Hace que aprecie más a los primeros, y que logre alejarme de los que no me hacen bien de los segundos.
◙ Poder ser más yo. Sin condiciones históricas.
◙ Tener más opciones de futuro. Vivir más futuribles.
◙ ¿Crema de orujo? Sí, probablemente sea una razón tan válida como cualquiera. (Fdo: La Alcohólica que Hay en Mí)
Quizás me la den.
Quizás pase de verdad.
Y entonces empezarán los quebraderos de cabeza sobre matriculaciones, planes de estudio, becas, vuelos, buscar piso, firmar papeles a diestro y siniestro...
Pero eso es otra historia que contaré en su momento.
Algo que llevo esperando varios meses, y por fin está listo para empezar.
Algo que me da más mariposas en el estómago que nadie, además de una sensación de vértigo comparable a cuando pienso en mi vida dentro de 18 meses.
Porque se trata de eso en definitiva, de mi futuro.
Y tengo que completar ese horrible formulario lleno de tonterías, además de explicar por qué quiero hacerlo.
Pero las razones, las razones reales, son demasiado personales y sentimentales como para explicárselas a un burócrata al que no le importa nada de eso.
Con todos ustedes, en petit comité, las verdaderas razones:
◙ Cuando sentís que pertenecés a un lugar, no podés dejarlo ir tan fácilmente. Y más cuando sos una persona que no siente un lugar como propio desde el primer momento desde hace seis años.
◙ La comida. Por dios, la comida.
◙ Las Sumolletas. Técnicamente comida, pero merecen una categoría aparte.
◙ La historia. Mi historia.
◙ Las personitas que me hacen sonreír cada día, y a las que podré ver más de 2 veces al año.
◙ Chicomar.
◙ Vivir en una verdadera ciudad de estudiantes. No una ciudad con universidad, no. Una ciudad universitaria.
◙ Los paisajes. El clima.
◙ Alejarme de todos los malos recuerdos que tengo en esta ciudad.
◙ Estar a 900 km de mi familia y amigos. Hace que aprecie más a los primeros, y que logre alejarme de los que no me hacen bien de los segundos.
◙ Poder ser más yo. Sin condiciones históricas.
◙ Tener más opciones de futuro. Vivir más futuribles.
◙ ¿Crema de orujo? Sí, probablemente sea una razón tan válida como cualquiera. (Fdo: La Alcohólica que Hay en Mí)
Quizás me la den.
Quizás pase de verdad.
Y entonces empezarán los quebraderos de cabeza sobre matriculaciones, planes de estudio, becas, vuelos, buscar piso, firmar papeles a diestro y siniestro...
Pero eso es otra historia que contaré en su momento.
27.1.10
25.1.10
18.1.10
Noches como ésta.
Todo fue improvisado.
Tomamos el camino largo, hablando de Sawyer, Faraday y Juliet, pero antes de lo pensado estábamos ahí, en el suelo, en el no-suelo, sobre esos pufs tan apalancantes.
Y alguien trajo cervezas para todos, y contaron algunos chistes malos, y cada vez estábamos más recostados sobre el puf.
Las luces cambiaban de color y sabía que estábamos hablando demasiado alto, pero daba igual y seguía analizando con M. mi relación (o no-relación) sentimental, y sí, yo tengo razón.
Las paredes eran negras y rojas y tenían burbujas y los limones nos miraban desde el fondo de las botellas vacías.
Entonces hubo un alboroto, y de repente dos personas se lanzaron a por el único sitio libre en el puf, y todo fue tan rápido que de alguna manera éramos cuatro personas en el sitio de tres, una botella se cayó y estábamos tan hundidos en el puf y en nosotros mismos que no nos dimos cuenta del escándalo.
Una chica con un tatuaje colorido en el pecho vino, y su voz era mucho más suave de lo esperado, y era simpática y graciosa y casi no le importaba que hayamos roto una botella.
Y de ahí en más todo fue cuesta arriba o cuesta abajo.
Hablando sobre habilidades especiales y bueyes perdidos más o menos, mirando los ojos brillantes de los demás (que no sé si están brillantes por mis ojos o por los suyos) y de repente estaba recostada en el puf, al lado del cuerpo de alguien al que nunca había tenido tan jodidamente cerca, y pensé en mandarle un mensaje a P. para decirle que quizás sí que tenía razón, quizás que sí y quién sabe, pero no lo hice porque sé que todo es culpa de la cerveza, de la cerveza y de este calor que hace acá dentro.
La chica de la voz suave bajó la persiana sin ruido y fue momento de irnos.
Esta vez por el camino corto, hablando demasiado alto de nuevo, pasando por pisos de Erasmus y hablando de ponerle a nuestro hijo 'Vul' si nos apellidásemos 'Cano' y entonces fotomatón.
Seis personas en un fotomatón y no entrábamos y nos clavábamos cosas que no eran nuestras y en la mayoría de los casos no eran de nadie.
Y tocamos los botones que no eran y ahora está en mi poder una foto de muchas cabezas apretujadas, la mayoría partes de cabezas, y salimos todos horribles pero felices. Lo que no sé es si nosotros estamos felices o son nuestros otros los que lo están.
Fotos modo Beatles, fotos sobre buzones, convesaciones olvidadas, cuatro intentos para chocar la mano y hablar y despedirse y hablar más y llegar a casa.
Noches como ésta merecen la pena.
Tomamos el camino largo, hablando de Sawyer, Faraday y Juliet, pero antes de lo pensado estábamos ahí, en el suelo, en el no-suelo, sobre esos pufs tan apalancantes.
Y alguien trajo cervezas para todos, y contaron algunos chistes malos, y cada vez estábamos más recostados sobre el puf.
Las luces cambiaban de color y sabía que estábamos hablando demasiado alto, pero daba igual y seguía analizando con M. mi relación (o no-relación) sentimental, y sí, yo tengo razón.
Las paredes eran negras y rojas y tenían burbujas y los limones nos miraban desde el fondo de las botellas vacías.
Entonces hubo un alboroto, y de repente dos personas se lanzaron a por el único sitio libre en el puf, y todo fue tan rápido que de alguna manera éramos cuatro personas en el sitio de tres, una botella se cayó y estábamos tan hundidos en el puf y en nosotros mismos que no nos dimos cuenta del escándalo.
Una chica con un tatuaje colorido en el pecho vino, y su voz era mucho más suave de lo esperado, y era simpática y graciosa y casi no le importaba que hayamos roto una botella.
Y de ahí en más todo fue cuesta arriba o cuesta abajo.
Hablando sobre habilidades especiales y bueyes perdidos más o menos, mirando los ojos brillantes de los demás (que no sé si están brillantes por mis ojos o por los suyos) y de repente estaba recostada en el puf, al lado del cuerpo de alguien al que nunca había tenido tan jodidamente cerca, y pensé en mandarle un mensaje a P. para decirle que quizás sí que tenía razón, quizás que sí y quién sabe, pero no lo hice porque sé que todo es culpa de la cerveza, de la cerveza y de este calor que hace acá dentro.
La chica de la voz suave bajó la persiana sin ruido y fue momento de irnos.
Esta vez por el camino corto, hablando demasiado alto de nuevo, pasando por pisos de Erasmus y hablando de ponerle a nuestro hijo 'Vul' si nos apellidásemos 'Cano' y entonces fotomatón.
Seis personas en un fotomatón y no entrábamos y nos clavábamos cosas que no eran nuestras y en la mayoría de los casos no eran de nadie.
Y tocamos los botones que no eran y ahora está en mi poder una foto de muchas cabezas apretujadas, la mayoría partes de cabezas, y salimos todos horribles pero felices. Lo que no sé es si nosotros estamos felices o son nuestros otros los que lo están.
Fotos modo Beatles, fotos sobre buzones, convesaciones olvidadas, cuatro intentos para chocar la mano y hablar y despedirse y hablar más y llegar a casa.
Noches como ésta merecen la pena.
17.1.10
(Y ya que empecé a hablar, ahora lo digo todo).
Cada vez que veo tu nombre en mi bandeja de entrada, mi corazón da un saltito.
15.1.10
Hace unos días te saqué de tu caja.
Revisé cada regalo, cada tontería. Leí cada papelito, cada notita, cada postal. Miré entradas de cine, tapas de botellas de agua, caracoles, regalos dentro de su paquete original, con o conxuro da queimada impreso detrás.
Toda la habitación olía a vos, a ese vos que en realidad no es olor a vos, sino olor a Marruecos.
Tengo tu manta sobre la cama, y no me había dado cuenta.
Hoy te vi.
Lo que me preocupaba era que no me saludaras, y me sorprendió que lo hicieras.
Nada de esto importa ya.
La tercera fue la vencida.
Por fin te fuiste.
Revisé cada regalo, cada tontería. Leí cada papelito, cada notita, cada postal. Miré entradas de cine, tapas de botellas de agua, caracoles, regalos dentro de su paquete original, con o conxuro da queimada impreso detrás.
Toda la habitación olía a vos, a ese vos que en realidad no es olor a vos, sino olor a Marruecos.
Tengo tu manta sobre la cama, y no me había dado cuenta.
Hoy te vi.
Lo que me preocupaba era que no me saludaras, y me sorprendió que lo hicieras.
Nada de esto importa ya.
La tercera fue la vencida.
Por fin te fuiste.
12.1.10
Aguantando la respiración.
No puedo dejar de mirar esa foto.
Es Nochevieja y estás dándole un beso en la mejilla a una amiga.
Al verla fue cuando lo supe.
Me gustás.
Bueno, técnicamente me gustás desde que te "conocí".
Pero ahora es distinto. Ahora te siento como una parte mía, te escucho cuando me escribís, te veo en esa oscuridad. O bajo la lluvia.
Puede que sepas que hablo de vos o puede que no.
Puede que quieras hacer algo o puede que no.
Yo no quiero. El mundo (tu mundo, mi mundo) ya es demasiado complicado como para encima sumarle esto.
Simplemente no puedo seguir con este picor sobre el esternón, justo donde se guardan las cosas que quieren salir.
Es Nochevieja y estás dándole un beso en la mejilla a una amiga.
Al verla fue cuando lo supe.
Me gustás.
Bueno, técnicamente me gustás desde que te "conocí".
Pero ahora es distinto. Ahora te siento como una parte mía, te escucho cuando me escribís, te veo en esa oscuridad. O bajo la lluvia.
Puede que sepas que hablo de vos o puede que no.
Puede que quieras hacer algo o puede que no.
Yo no quiero. El mundo (tu mundo, mi mundo) ya es demasiado complicado como para encima sumarle esto.
Simplemente no puedo seguir con este picor sobre el esternón, justo donde se guardan las cosas que quieren salir.
11.1.10
Encajar.
Durante un tiempo fuimos una pantera y un león enzarzados en una lucha eterna sobre una cama.
Ahora es mi muro, mi contención y mi espejo.
El que me consuela por las noches cuando otros me rompen en corazón.
Y me alegro de que siga en mi vida.
Ahora es mi muro, mi contención y mi espejo.
El que me consuela por las noches cuando otros me rompen en corazón.
Y me alegro de que siga en mi vida.
10.1.10
Mi problema es que no me gusta que las personas crean que soy una mala persona. No me gusta que piensen que soy fría, o cruel, o una mentirosa redomada.
Entonces me humillo y me arrastro intentando reconstruir relaciones que, simplemente, wasn't meant to be.
Porque no soporto hacerle daño a alguien, pero menos aún que crea que lo hago o lo hice a propósito.
Por eso las frases como "Y no te echo la culpa, tú eres como eres y yo simplemente esperaba que cambiaras o alguna estupidez semejante. La culpa es mía desde un principio por pretender cosas como esa" me duelen tanto.
Una persona que de verdad cree que no lo intenté, que me negué a mejorar las cosas, no me conoce en absoluto.
Y ya no vale la pena intentar reconstruir esa relación.
It wasn't meant to be.
Entonces me humillo y me arrastro intentando reconstruir relaciones que, simplemente, wasn't meant to be.
Porque no soporto hacerle daño a alguien, pero menos aún que crea que lo hago o lo hice a propósito.
Por eso las frases como "Y no te echo la culpa, tú eres como eres y yo simplemente esperaba que cambiaras o alguna estupidez semejante. La culpa es mía desde un principio por pretender cosas como esa" me duelen tanto.
Una persona que de verdad cree que no lo intenté, que me negué a mejorar las cosas, no me conoce en absoluto.
Y ya no vale la pena intentar reconstruir esa relación.
It wasn't meant to be.
4.1.10
30.12.09
Cheater.
Una vez engañé a alguien.
A alguien al que quería.
Nunca me sentí peor, pero no pude evitarlo.
Mejor dicho, no pude evitarlo, pero nunca me sentí peor.
Volví a casa y me convencí de que nunca había pasado.
De que si no pensaba en eso, si no se lo contaba a nadie, si nunca lo mencionábamos, nunca habría sucedido.
Durante mucho tiempo funcionó. Me olvidé de lo que había hecho, de lo que habíamos hecho. Él no lo mencionaba y yo tampoco.
Pero no podía.
No podía seguir así.
Así que empecé a contarlo.
A muy muy pocas personas. Personas que no tenían relación ni conmigo, ni con él, ni con mi otro él.
Personas ajenas que sabían que era una persona horrible, pero a las que no les importaba realmente que lo fuera.
Me creí mi propia mentira.
Enterré ese recuerdo en lo más profundo.
Pero siempre consigue salir.
Hice algo de lo que siempre me voy a arrepentir, algo que sólo causó dolor y algo que habría destruído a la persona que estaba conmigo.
Ya es hora de sacarlo a la luz.
Ahora ya lo saben.
No soy de fiar.
A alguien al que quería.
Nunca me sentí peor, pero no pude evitarlo.
Mejor dicho, no pude evitarlo, pero nunca me sentí peor.
Volví a casa y me convencí de que nunca había pasado.
De que si no pensaba en eso, si no se lo contaba a nadie, si nunca lo mencionábamos, nunca habría sucedido.
Durante mucho tiempo funcionó. Me olvidé de lo que había hecho, de lo que habíamos hecho. Él no lo mencionaba y yo tampoco.
Pero no podía.
No podía seguir así.
Así que empecé a contarlo.
A muy muy pocas personas. Personas que no tenían relación ni conmigo, ni con él, ni con mi otro él.
Personas ajenas que sabían que era una persona horrible, pero a las que no les importaba realmente que lo fuera.
Me creí mi propia mentira.
Enterré ese recuerdo en lo más profundo.
Pero siempre consigue salir.
Hice algo de lo que siempre me voy a arrepentir, algo que sólo causó dolor y algo que habría destruído a la persona que estaba conmigo.
Ya es hora de sacarlo a la luz.
Ahora ya lo saben.
No soy de fiar.
29.12.09
Fact XXIII.
Tuve que hacer una lista de los chicos con los que me había liado y con los que me había acostado, porque siempre me olvidaba de alguien.
27.12.09
Naïve.
Ayer descubrí que creo que uno de los hombres de mi vida es 'The one'.
De verdad soy tan ilusa como para creer que nuestros caminos volverán a cruzarse en un futuro, cuando sea el momento adecuado, y seguiré con él para siempre.
Y lo gracioso es que no deja de entrar gente a formar parte de esa lista, y cada vez que entra alguno también creo que probablemente sea ese al que todas las adictas a las películas de amor y sus horribles finales felices esperamos.
De verdad soy tan ilusa como para creer que nuestros caminos volverán a cruzarse en un futuro, cuando sea el momento adecuado, y seguiré con él para siempre.
Y lo gracioso es que no deja de entrar gente a formar parte de esa lista, y cada vez que entra alguno también creo que probablemente sea ese al que todas las adictas a las películas de amor y sus horribles finales felices esperamos.
24.12.09
'Me time'.
Hace años, allá por el 2000, fui a ver mi primera película sola.
Nada del otro mundo, 'Los Ángeles de Charlie'. Fui al cine de cerca del negocio, en una paralela a Rivadavia. Seguro que compré algo para comer, pero me lo comí antes de que empezara la película.
Me gustó la sensación de saber que estaba sola. Que todos en esa sala le rendían cuentas a alguien, que al final de la película tendrían que comentarla y dar alguna clase de crítica, que su acompañante esperaría algo de él. Esa sensación de ser juzgada por mis gustos personales nunca me gustó (sobretodo porque lo hacen desde que soy chica), y me encantaba saber que no le debía nada a nadie. Que no tenía que hablar (la gente insiste en hablar en el cine), que no tenía que darle una valoración. Simplemente la disfrutaría.
Creo que fue por esa época cuando empecé a alquilar películas yo sola.
Una vez al mes, tenía un "día para mí".
Caminaba las dos cuadras hasta el Blockbuster de Centenera y Asamblea y me pasaba los siguientes 15 o 20 minutos eligiendo una película. No solían ser películas que vería con nadie. No era una película que podía ver con mi familia, o con una amiga. Eran pequeños guilty pleasures, películas demasiado raras (y no quería escuchar la cantinela de siempre sobre mis gustos audiovisuales) o demasiado superficiales (y no encajaban conmigo, que siempre me las dí de profunda e intelectual).
Después, antes de ponerme en la cola, compraba algo para comer. Un Toblerone, un Biznikke Nevado o un Marroc (que después cortaba en trozos con un chuchillo).
Llegaba a casa, juntaba dos sillas delante de la tele, ponía unos cojines, ponía la peli, me acostaba sobre las sillas y le daba al play.
Estoy comiendo un Biznikke Nevado que me trajo mi mamá de Argentina este verano.
10 años pasaron, dos continentes y demasiados cambios para contabilizar.
Sigo yendo sola al cine. Sigo viendo películas superficiales de las que nadie se entera.
Hoy, mientras recordaba todo esto, recordé también que una de las películas que alquilé en esa época fue 'Las Vírgenes Suicidas'. La película que marcó un antes y un después en mi gusto cinematográfico. La película que me dijo que yo quería hacer eso. La película gracias a la cual hago lo que hago.
Nada del otro mundo, 'Los Ángeles de Charlie'. Fui al cine de cerca del negocio, en una paralela a Rivadavia. Seguro que compré algo para comer, pero me lo comí antes de que empezara la película.
Me gustó la sensación de saber que estaba sola. Que todos en esa sala le rendían cuentas a alguien, que al final de la película tendrían que comentarla y dar alguna clase de crítica, que su acompañante esperaría algo de él. Esa sensación de ser juzgada por mis gustos personales nunca me gustó (sobretodo porque lo hacen desde que soy chica), y me encantaba saber que no le debía nada a nadie. Que no tenía que hablar (la gente insiste en hablar en el cine), que no tenía que darle una valoración. Simplemente la disfrutaría.
Creo que fue por esa época cuando empecé a alquilar películas yo sola.
Una vez al mes, tenía un "día para mí".
Caminaba las dos cuadras hasta el Blockbuster de Centenera y Asamblea y me pasaba los siguientes 15 o 20 minutos eligiendo una película. No solían ser películas que vería con nadie. No era una película que podía ver con mi familia, o con una amiga. Eran pequeños guilty pleasures, películas demasiado raras (y no quería escuchar la cantinela de siempre sobre mis gustos audiovisuales) o demasiado superficiales (y no encajaban conmigo, que siempre me las dí de profunda e intelectual).
Después, antes de ponerme en la cola, compraba algo para comer. Un Toblerone, un Biznikke Nevado o un Marroc (que después cortaba en trozos con un chuchillo).
Llegaba a casa, juntaba dos sillas delante de la tele, ponía unos cojines, ponía la peli, me acostaba sobre las sillas y le daba al play.
Estoy comiendo un Biznikke Nevado que me trajo mi mamá de Argentina este verano.
10 años pasaron, dos continentes y demasiados cambios para contabilizar.
Sigo yendo sola al cine. Sigo viendo películas superficiales de las que nadie se entera.
Hoy, mientras recordaba todo esto, recordé también que una de las películas que alquilé en esa época fue 'Las Vírgenes Suicidas'. La película que marcó un antes y un después en mi gusto cinematográfico. La película que me dijo que yo quería hacer eso. La película gracias a la cual hago lo que hago.
20.12.09
Volver a la casilla de salida.
Al principio algo nos frenaba.
Volver a ponerse en marcha es complicado. En este caso, para los dos.
Pero a pesar del tiempo y de las circunstancias, seguimos siendo nosotros. Nosotros a pesar de los otros.
Y los besos siguen siendo iguales, y su piel es la misma, y nada cambia demasiado a pesar de haber cambiado todo.
Fue fácil, conocido, sencillo, bueno. Mejor de lo que recordaba.
Volvimos a empezar. En otro punto, pudiendo comparar, queriéndonos desde el principio. Recordando cosas sobre la marcha.
Es bueno. Esto es bueno. Curarnos las heridas y la soledad mutuamente. Pero esta vez sabiendo cómo es todo. Dónde está el límite. Y por qué no puedo creerme que sus caricias son algo más.
Volver a ponerse en marcha es complicado. En este caso, para los dos.
Pero a pesar del tiempo y de las circunstancias, seguimos siendo nosotros. Nosotros a pesar de los otros.
Y los besos siguen siendo iguales, y su piel es la misma, y nada cambia demasiado a pesar de haber cambiado todo.
Fue fácil, conocido, sencillo, bueno. Mejor de lo que recordaba.
Volvimos a empezar. En otro punto, pudiendo comparar, queriéndonos desde el principio. Recordando cosas sobre la marcha.
Es bueno. Esto es bueno. Curarnos las heridas y la soledad mutuamente. Pero esta vez sabiendo cómo es todo. Dónde está el límite. Y por qué no puedo creerme que sus caricias son algo más.
17.12.09
Cualquier gesto, cualquier cama.
Voy a hacerlo.
Estoy dispuesta.
Estoy lista.
Necesito volver.
No va a ser tan bueno, obviamente. Puedo volver a lo regulero.
Pero es necesario para mi salud mental.
No es algo que haya decidido. Es una oportunidad que se me presentó, y que mi cuerpo no quiere rechazar.
Ya no va a ser como antes. Ya no saltaré de uno en otro, ya no buscaré cosas efímeras. Físicamente no lo necesito. Físicamente todavía dependo de él.
Pero necesito saber que vuelvo a tener el control de mi vida, que estoy avanzando hacia algo, en lugar de tejer y destejer como Penélope.
Quiero volver a ser yo.
Salvo que más estable.
Estoy dispuesta.
Estoy lista.
Necesito volver.
No va a ser tan bueno, obviamente. Puedo volver a lo regulero.
Pero es necesario para mi salud mental.
No es algo que haya decidido. Es una oportunidad que se me presentó, y que mi cuerpo no quiere rechazar.
Ya no va a ser como antes. Ya no saltaré de uno en otro, ya no buscaré cosas efímeras. Físicamente no lo necesito. Físicamente todavía dependo de él.
Pero necesito saber que vuelvo a tener el control de mi vida, que estoy avanzando hacia algo, en lugar de tejer y destejer como Penélope.
Quiero volver a ser yo.
Salvo que más estable.
14.12.09
La casa del lago.
Juro que lo intento.
O lo intenté, al menos.
Pero estoy al borde... al borde de algo grande. Algo grande en un mal sentido.
Hablo con la gente en un monólogo incesante, y entonces me doy cuenta de todo.
Voy a seguir acá como una imbécil. Porque seguí acá para una persona que no vale ni la mitad, que sólo sabe hacerme sufrir pero de la que no podía deshacerme porque alguien me inculcó la idea de que el Destino existía, de que si teníamos que estar juntos íbamos a estar juntos, y claro, no quería que el Destino me encontrase siendo feliz con otro.
Entonces me cerraba. No del todo, no.
Llegaba alguien, me enamoraba y le daba mi corazón. Casi todo mi corazón. Reservaba un huequito para él. Conservaba ahí su recuerdo, su memoria, nuestros besos. Cuando todo iba mal alimentaba ese recuerdo, lo alimentaba a él.
Entonces cuando esa persona se iba porque se hartaba, podía volver a él, echarme en sus brazos y decirle "te esperé", porque en realidad era así.
Quería a los otros, pero también lo quería a él. Podía arrinconarlo en un hueco pequeño durante mucho tiempo, pero siempre fallaba algo en mi vida real y recurría a él.
Entonces pasó algo.
Una de las personas que se suponía que era un "mientras tanto" fue más que eso. Echó raíces, me exploró y aceptó ese sitio de mi corazón al que no podía entrar. Se adueñó de todo el resto.
Me hacía sentir mil veces mejor que ese inquilino que terminó por ser indeseado. Me hacía sentir mejor porque me quería tal y como era. Porque hablábamos de futuro, porque queríamos un futuro juntos. Porque me arrullaba todas las noches.
Entonces decidí que se había acabado. Abrí ese compartimento, saqué las telarañas y liberé ese recuerdo. Ya no lo necesitaba. No iba a tener que volver a nadie porque había encontrado una persona que me hacía sentir bien y al que hacía sentir bien. Y eso era todo. Y después ya se vería.
Algo se torció.
Dejamos de hablar sobre el futuro, porque ya no quería un futuro conmigo.
Dejó de arrullarme todas las noches.
Dejamos de hablar por las mañanas.
Ya no tenía a quién volver, porque después de este tiempo me di cuenta de que el otro es sólo una espinita clavada, pero que no pertenezco a una persona que me hace más llorar que reír.
Hoy lo supe. Voy a encerrarlo a él.
Guardo en un rincón de mi corazón el olor de él recién duchado, el sabor de sus besos, un video que miro cuando me siento sola, su risa, su cara mientras sonríe.
Sé que no debería. Sé que no es saludable. Sé que no gano nada. Sé que no le gustaría.
Pero lo hago. Pero lo necesito.
Lo siento. Pero vuelvo a tener con quién comparar a todos los próximos hombres de mi vida. Y les aseguro que no va a ser fácil superarlo.
O lo intenté, al menos.
Pero estoy al borde... al borde de algo grande. Algo grande en un mal sentido.
Hablo con la gente en un monólogo incesante, y entonces me doy cuenta de todo.
Voy a seguir acá como una imbécil. Porque seguí acá para una persona que no vale ni la mitad, que sólo sabe hacerme sufrir pero de la que no podía deshacerme porque alguien me inculcó la idea de que el Destino existía, de que si teníamos que estar juntos íbamos a estar juntos, y claro, no quería que el Destino me encontrase siendo feliz con otro.
Entonces me cerraba. No del todo, no.
Llegaba alguien, me enamoraba y le daba mi corazón. Casi todo mi corazón. Reservaba un huequito para él. Conservaba ahí su recuerdo, su memoria, nuestros besos. Cuando todo iba mal alimentaba ese recuerdo, lo alimentaba a él.
Entonces cuando esa persona se iba porque se hartaba, podía volver a él, echarme en sus brazos y decirle "te esperé", porque en realidad era así.
Quería a los otros, pero también lo quería a él. Podía arrinconarlo en un hueco pequeño durante mucho tiempo, pero siempre fallaba algo en mi vida real y recurría a él.
Entonces pasó algo.
Una de las personas que se suponía que era un "mientras tanto" fue más que eso. Echó raíces, me exploró y aceptó ese sitio de mi corazón al que no podía entrar. Se adueñó de todo el resto.
Me hacía sentir mil veces mejor que ese inquilino que terminó por ser indeseado. Me hacía sentir mejor porque me quería tal y como era. Porque hablábamos de futuro, porque queríamos un futuro juntos. Porque me arrullaba todas las noches.
Entonces decidí que se había acabado. Abrí ese compartimento, saqué las telarañas y liberé ese recuerdo. Ya no lo necesitaba. No iba a tener que volver a nadie porque había encontrado una persona que me hacía sentir bien y al que hacía sentir bien. Y eso era todo. Y después ya se vería.
Algo se torció.
Dejamos de hablar sobre el futuro, porque ya no quería un futuro conmigo.
Dejó de arrullarme todas las noches.
Dejamos de hablar por las mañanas.
Ya no tenía a quién volver, porque después de este tiempo me di cuenta de que el otro es sólo una espinita clavada, pero que no pertenezco a una persona que me hace más llorar que reír.
Hoy lo supe. Voy a encerrarlo a él.
Guardo en un rincón de mi corazón el olor de él recién duchado, el sabor de sus besos, un video que miro cuando me siento sola, su risa, su cara mientras sonríe.
Sé que no debería. Sé que no es saludable. Sé que no gano nada. Sé que no le gustaría.
Pero lo hago. Pero lo necesito.
Lo siento. Pero vuelvo a tener con quién comparar a todos los próximos hombres de mi vida. Y les aseguro que no va a ser fácil superarlo.
4.12.09
3.12.09
Four years later...
Durante unos momentos, me miró cómo lo hacía antes, cuando estábamos desnudos y me quería aunque no quisiese hacerlo.
Después volvimos al presente.
Y el presente no está tan mal.
Después volvimos al presente.
Y el presente no está tan mal.
30.11.09
A veces, no entiendo nada.
Mi abuela está ingresada en el hospital de Zafra.
Líquido en los pulmones e insuficiencia cardíaca.
Mi cerebro no funciona.
Personas que me leen, que no sé que me leen pero lo hacen, intentan entender lo que escribo. Intentan saber de quién hablo. A veces es complicado hasta para mí. Hablo de Chicomar, Mr. Big, Hobbit y EDM. Ocasionalmente, de Osezno.
Ellos tampoco sabe de quién hablo.
No interesa buscar culpables. No me interesa buscar culpables.
Las cosas suceden porque suceden, o porque yo dejo que sucedan (con Mr. Big, sobretodo).
Por algo los quiero. Por algo lo quiero.
No me pidas perdón porque las cosas salieron "raras". Sabía dónde me metía. Pero creo que vos no.
Autofagia.
Líquido en los pulmones e insuficiencia cardíaca.
Mi cerebro no funciona.
Personas que me leen, que no sé que me leen pero lo hacen, intentan entender lo que escribo. Intentan saber de quién hablo. A veces es complicado hasta para mí. Hablo de Chicomar, Mr. Big, Hobbit y EDM. Ocasionalmente, de Osezno.
Ellos tampoco sabe de quién hablo.
No interesa buscar culpables. No me interesa buscar culpables.
Las cosas suceden porque suceden, o porque yo dejo que sucedan (con Mr. Big, sobretodo).
Por algo los quiero. Por algo lo quiero.
No me pidas perdón porque las cosas salieron "raras". Sabía dónde me metía. Pero creo que vos no.
Autofagia.
29.11.09
"I've waited my entire life to be this miserable." - Albert Brennaman
Amar es ser desgraciado. Es darle la posibilidad a alguien de hacerte miserable.
Quiero ser desgraciada.
Quiero las incertidumbres y los llantos, las horas sin dormir y el hueco dentro del pecho.
Porque también quiero un primer beso, una mirada entre la multitud, una mano recorriendo mi espalda por las noches, un beso breve y rutinario al vernos, risas entre sábanas de colores, planes a dúo, mariposas en el estómago, verme reflejada en otros ojos, pensar en el futuro.
Quiero amar.
Quiero amor.
Quiero un amor.
Quiero ser desgraciada.
Quiero las incertidumbres y los llantos, las horas sin dormir y el hueco dentro del pecho.
Porque también quiero un primer beso, una mirada entre la multitud, una mano recorriendo mi espalda por las noches, un beso breve y rutinario al vernos, risas entre sábanas de colores, planes a dúo, mariposas en el estómago, verme reflejada en otros ojos, pensar en el futuro.
Quiero amar.
Quiero amor.
Quiero un amor.
Nocturna.
Cuando vuelvo de noche por las callejuelas de mi barrio de adopción, intento no hacer ruido.
Rebajo la energía, ralentizo mi zumbido interno, piso con cuidado, hago que mi aura brille menos.
Me mimetizo, me transformo en sombra.
Soy un árbol, una papelera, parte del ambiente nocturno.
Alejo posibles depredadores, no represento una víctima indefensa aunque lo sea.
Ya no llevo una lima en el bolso. Ya ni sé dónde está esa lima.
Pero me vuelvo invisible.
Con algo de suerte, esto será suficiente.
Rebajo la energía, ralentizo mi zumbido interno, piso con cuidado, hago que mi aura brille menos.
Me mimetizo, me transformo en sombra.
Soy un árbol, una papelera, parte del ambiente nocturno.
Alejo posibles depredadores, no represento una víctima indefensa aunque lo sea.
Ya no llevo una lima en el bolso. Ya ni sé dónde está esa lima.
Pero me vuelvo invisible.
Con algo de suerte, esto será suficiente.
24.11.09
"Voy a enseñarte palabras bonitas".
Soy el tipo de persona a la que le enseñan palabras bonitas.
Útiles no.
Palabras bonitas.
Así que enseñame bolboreta, larpeiro y larpeirada, carballo, arco da vella y trasno. El significado de luar y también luscofusco, sólo porque me hace gracia cómo se pronuncia.
Dejame que imagine un sitio dónde sólo tendría que utilizar palabras bonitas.
Nube, camino, mar, caballo, pez espada, algodón de azúcar, terrón, nogal.
El resto no lo necesito.
Útiles no.
Palabras bonitas.
Así que enseñame bolboreta, larpeiro y larpeirada, carballo, arco da vella y trasno. El significado de luar y también luscofusco, sólo porque me hace gracia cómo se pronuncia.
Dejame que imagine un sitio dónde sólo tendría que utilizar palabras bonitas.
Nube, camino, mar, caballo, pez espada, algodón de azúcar, terrón, nogal.
El resto no lo necesito.
(Gracias Doom, por el auxilio idiomático)
Te lo prohibo.
Ya te lo dije una vez, y no quiero volver a repetirlo, porque la última vez que te lo dije todo se fue bastante a la mierda. Pero voy a hacerlo si es necesario.
Don't say anything unless you mean it.
No alabes mi pelo, ni digas lo genial que es mi risa, ni que querés que quite la "carita de sopa" porque querés otra "carita", ni hables de mi "vocecita" como si fuese lo más tierno que has escuchado nunca. No me digas que soy única.
Claro que soy única.
Únicamente una tonta como yo te consentiría esto.
Porque todo eso, todas esas palabras, no son más que palabras.
Ya te lo dije una vez, y no quiero volver a repetirlo, porque la última vez que te lo dije todo se fue bastante a la mierda. Pero voy a hacerlo si es necesario.
Don't say anything unless you mean it.
No alabes mi pelo, ni digas lo genial que es mi risa, ni que querés que quite la "carita de sopa" porque querés otra "carita", ni hables de mi "vocecita" como si fuese lo más tierno que has escuchado nunca. No me digas que soy única.
Claro que soy única.
Únicamente una tonta como yo te consentiría esto.
Porque todo eso, todas esas palabras, no son más que palabras.
Persona/Personaje.
El personaje es todo drama y desenfreno.
La persona se evade a través del personaje.
Quienes hablan conmigo, hablan con la persona.
Quienes me leen, leen al personaje.
Los dos aman, los dos lloran. Pero con diferente gradación.
Sólo podés sobrevivirme si amás a la persona.
La persona se evade a través del personaje.
Quienes hablan conmigo, hablan con la persona.
Quienes me leen, leen al personaje.
Los dos aman, los dos lloran. Pero con diferente gradación.
Sólo podés sobrevivirme si amás a la persona.
21.11.09
Me arrepiento de todo lo que acabo de escribir.
No quiero darte/le más motivos para que crea que fue la decisión correcta. Mejor dicho, para que en un futuro no se arrepienta.
¿Qué por qué no lo borro?
Porque si él no leyese esto, no lo borraría.
Porque antes y después de él, estoy yo.
Porque me soy fiel.
Y porque sí que quiero que lo sepa, aunque eso refuerce su opinión y nunca jamás vuelva a mí. Tengo asumido que lo perdí.
No quiero darte/le más motivos para que crea que fue la decisión correcta. Mejor dicho, para que en un futuro no se arrepienta.
¿Qué por qué no lo borro?
Porque si él no leyese esto, no lo borraría.
Porque antes y después de él, estoy yo.
Porque me soy fiel.
Y porque sí que quiero que lo sepa, aunque eso refuerce su opinión y nunca jamás vuelva a mí. Tengo asumido que lo perdí.
Un viernes que es un domingo, guardé mi amor en una caja.
Son las 3.36 de la mañana de un viernes de noviembre.
La ventana está abierta.
Podría estar aullándole a la luna. Si hubiese.
Pero en cambio estoy acá, sentada, escribiendo, secándome las lágrimas derramadas por un hombre. Otro más.
Escribo con algo que no es de mi elección. Preferiría una pluma, un bolígrafo incluso.
Pero utilizo estas hormiguitas efímeras para poder gritarle al mundo.
No recuerdo dónde encontré un poema. Un poema que fue un grito.
Vi el pasado, vi el presente y vi el futuro en él.
Un yugoslavo tuvo que venir a contarme lo que yo había olvidado, lo que no quería ver.
Que no puedo aferrarme a algo momentáneo. Que todo lo que empezó acabó.
Que su amor nunca fue el mío, pero que decidí olvidar esa parte.
Que nunca hubo un futuro con alguien que no quiso tenerlo.
Pero esto no es sobre él.
Esto es sobre mí.
Sobre como los hombres condicionan mi existencia. Cómo me arrastro por ellos, dejando que me guíen. Cómo necesito tenerlos para sentirme completa.
Él sólo es el último de una larga cadena.
Todos se cansaron.
Todos se fueron.
Todos me dejaron.
Salvo uno.
Pero porque creía que podía salvarme, cuando yo no quería ser salvada.
No quiero. No quiero elevarme desde mi cama, limpiarme las lágrimas y seguir.
No quiero seguir.
Porque cuando creo que estoy bien, cuando creo que puedo amar de verdad, logro ahuyentarlos de nuevo.
Me doy cuenta, en una cama de sábanas blancas, que no está enamorado de mí, y que yo sí lo estoy de él. Se lo digo y no lo niega. Es así. Pero no quiero saberlo, así que no lo sé.
Hasta que un día la realidad me golpea.
Y escribo cosas que no publico, cosas como: "Cada vez me siento más desesperada, más incorrecta, más estúpida.
Nunca te dejé ir realmente. Y así nunca podrás volver. Si es que en algún momento querés hacerlo.
Viví tu vida y yo viviré la mía, y si nos volvemos a encontrar nos contaremos lo que hicimos, cómo lo hicimos, cuándo lo hicimos. Nos pondremos al día como hacen los viejos amigos.
Porque seguir así me parte el corazón. Y ninguno de los dos quiere eso."
Cosas que sé que no quiere saber pero que necesito decir.
La única culpable soy yo.
La que seguía manteniendo la esperanza.
La que creía que había algo.
No necesito más culpables en esta historia. No es lo que busco.
Esto es el reflejo de mi vida, de como una y otra vez salgo lastimada pero nunca dejo de intentarlo.
Pensaba que esta vez funcionaría. No fue así.
Sigo acá. No me voy. No corto lazos, comunicaciones, contactos. No dejo de quererte.
Pero no te busco. Reprimo los recuerdos. No hago planes.
Simplemente, sobrevivo.
La ventana está abierta.
Podría estar aullándole a la luna. Si hubiese.
Pero en cambio estoy acá, sentada, escribiendo, secándome las lágrimas derramadas por un hombre. Otro más.
Escribo con algo que no es de mi elección. Preferiría una pluma, un bolígrafo incluso.
Pero utilizo estas hormiguitas efímeras para poder gritarle al mundo.
No recuerdo dónde encontré un poema. Un poema que fue un grito.
Vi el pasado, vi el presente y vi el futuro en él.
Un yugoslavo tuvo que venir a contarme lo que yo había olvidado, lo que no quería ver.
Que no puedo aferrarme a algo momentáneo. Que todo lo que empezó acabó.
Que su amor nunca fue el mío, pero que decidí olvidar esa parte.
Que nunca hubo un futuro con alguien que no quiso tenerlo.
Pero esto no es sobre él.
Esto es sobre mí.
Sobre como los hombres condicionan mi existencia. Cómo me arrastro por ellos, dejando que me guíen. Cómo necesito tenerlos para sentirme completa.
Él sólo es el último de una larga cadena.
Todos se cansaron.
Todos se fueron.
Todos me dejaron.
Salvo uno.
Pero porque creía que podía salvarme, cuando yo no quería ser salvada.
No quiero. No quiero elevarme desde mi cama, limpiarme las lágrimas y seguir.
No quiero seguir.
Porque cuando creo que estoy bien, cuando creo que puedo amar de verdad, logro ahuyentarlos de nuevo.
Me doy cuenta, en una cama de sábanas blancas, que no está enamorado de mí, y que yo sí lo estoy de él. Se lo digo y no lo niega. Es así. Pero no quiero saberlo, así que no lo sé.
Hasta que un día la realidad me golpea.
Y escribo cosas que no publico, cosas como: "Cada vez me siento más desesperada, más incorrecta, más estúpida.
Nunca te dejé ir realmente. Y así nunca podrás volver. Si es que en algún momento querés hacerlo.
Viví tu vida y yo viviré la mía, y si nos volvemos a encontrar nos contaremos lo que hicimos, cómo lo hicimos, cuándo lo hicimos. Nos pondremos al día como hacen los viejos amigos.
Porque seguir así me parte el corazón. Y ninguno de los dos quiere eso."
Cosas que sé que no quiere saber pero que necesito decir.
La única culpable soy yo.
La que seguía manteniendo la esperanza.
La que creía que había algo.
No necesito más culpables en esta historia. No es lo que busco.
Esto es el reflejo de mi vida, de como una y otra vez salgo lastimada pero nunca dejo de intentarlo.
Pensaba que esta vez funcionaría. No fue así.
Sigo acá. No me voy. No corto lazos, comunicaciones, contactos. No dejo de quererte.
Pero no te busco. Reprimo los recuerdos. No hago planes.
Simplemente, sobrevivo.
16.11.09
Vos sos mi Tío Bueno.
Me parece increíble ver por la televisión la puerta del Ayuntamiento donde esperábamos el autobús mientras miraba las fotos de tu móvil, aterida de frío pero cálida por dentro.
Recuerdo la noche en la que creamos el pájaro-avión, yo con un portátil ajeno, metida dentro de la cama, buscando albatros y aviones. Las pocas horas de sueño. Siempre pocas horas.
Mordisqueo un trozo de emmental y me acuerdo de esa noche en la que no cené porque estaba muy ocupada hablando con vos por el móvil, y lo único que comí fue un trozo de queso. Puedo oler mi antiguo piso, mi antigua habitación, y escucharte a vos en mi oído.
A veces parece que seguís acá.
A veces, nunca me fui de tu lado.
Pero lo hice. Lo hice y seguís a la distancia, como siempre.
Salvo que ahora no te tengo. Te tengo pero no te tengo, te tengo menos que antes y no es igual.
Me muero porque me beses, por escuchar tu voz, por ducharnos juntos, porque me mires en una habitación llena de gente y darme cuenta de que estás ahí para mí, por mí.
Recuerdo la noche en la que creamos el pájaro-avión, yo con un portátil ajeno, metida dentro de la cama, buscando albatros y aviones. Las pocas horas de sueño. Siempre pocas horas.
Mordisqueo un trozo de emmental y me acuerdo de esa noche en la que no cené porque estaba muy ocupada hablando con vos por el móvil, y lo único que comí fue un trozo de queso. Puedo oler mi antiguo piso, mi antigua habitación, y escucharte a vos en mi oído.
A veces parece que seguís acá.
A veces, nunca me fui de tu lado.
Pero lo hice. Lo hice y seguís a la distancia, como siempre.
Salvo que ahora no te tengo. Te tengo pero no te tengo, te tengo menos que antes y no es igual.
Me muero porque me beses, por escuchar tu voz, por ducharnos juntos, porque me mires en una habitación llena de gente y darme cuenta de que estás ahí para mí, por mí.
11.11.09
Gracias.
Vale, fuera, te echo, a la cama!
Buenas noches
Te quiero.
Me echas a la cama? así, por las buenas? =D
Yo también te quiero
Buenas noches
(K)
(K)
Buenas noches
Te quiero.
Me echas a la cama? así, por las buenas? =D
Yo también te quiero
Buenas noches
(K)
(K)
10.11.09
Sentimientos propios en palabras ajenas.
"I'm going to defer to a customary coyness in matters of emotion and say T hasn't changed my life, but rather, the way I think about my life. Since knowing him I have seen how to help myself be a better person - he showed me where the tools are - now that's worth a thousand times more than a rescue fantasy. " Belle de Jour.
6.11.09
Home.
Puede que sea su calor.
O su olor.
Pero mi cuerpo lo busca.
El hueco del cuello, su pecho, sus piernas, sus hombros.
Y sé que no debería estar así, en su cama, abrazados, hablando en voz baja.
Pero mi cuerpo lo busca y él no me rechaza.
No me rechaza y quizás debería, por el bien de los dos.
Pero entonces nos damos cuenta de que ninguno sabe lo que hace, que simplemente nos dejamos llevar y eso no conduce a nada bueno.
Primero él se enoja, después yo lo evito, entonces él me ignora y discutimos. Removemos el pasado, un pasado que claramente no está pisado.
Y acá estoy, a las 3 de la mañana, intentando darme cuenta de por qué siento este pinchazo en el pecho, por qué me duele tanto esta situación, por qué mi cuerpo lo busca y me sigo sintiendo en casa cuando me abraza.
Porque esa casa dejó de ser mía hace mucho ya. Pero a veces es como si nunca me hubiese mudado.
O su olor.
Pero mi cuerpo lo busca.
El hueco del cuello, su pecho, sus piernas, sus hombros.
Y sé que no debería estar así, en su cama, abrazados, hablando en voz baja.
Pero mi cuerpo lo busca y él no me rechaza.
No me rechaza y quizás debería, por el bien de los dos.
Pero entonces nos damos cuenta de que ninguno sabe lo que hace, que simplemente nos dejamos llevar y eso no conduce a nada bueno.
Primero él se enoja, después yo lo evito, entonces él me ignora y discutimos. Removemos el pasado, un pasado que claramente no está pisado.
Y acá estoy, a las 3 de la mañana, intentando darme cuenta de por qué siento este pinchazo en el pecho, por qué me duele tanto esta situación, por qué mi cuerpo lo busca y me sigo sintiendo en casa cuando me abraza.
Porque esa casa dejó de ser mía hace mucho ya. Pero a veces es como si nunca me hubiese mudado.
4.11.09
Vals del desamor.
No sé qué opción me duele más:
que no me haya felicitado porque no se acordó
o
que no me haya felicitado porque decidió ignorarlo.
que no me haya felicitado porque no se acordó
o
que no me haya felicitado porque decidió ignorarlo.
2.11.09
Hechos.
Tengo ordenador en mi habitación, por primera vez en mi vida.
No ceno en el infierno, pero meriendo tarta con Leónidas.
Es increíble que estés guapo incluso con sueño, cabreado y a través de una cámara web.
Tengo un reloj de cocina sobre la cabeza. No estoy segura de que pueda dar la hora.
En 62 minutos cumplo 22 años.
No ceno en el infierno, pero meriendo tarta con Leónidas.
Es increíble que estés guapo incluso con sueño, cabreado y a través de una cámara web.
Tengo un reloj de cocina sobre la cabeza. No estoy segura de que pueda dar la hora.
En 62 minutos cumplo 22 años.
1.11.09
31.10.09
28.10.09
Wish you were here.
Leo una novela romántica. Una insulsa novela romántica que vino de regalo con una revista, y que es mi anteúltimo recurso para cuando no tengo nada que leer.
Nos voy viendo en todas las situaciones, en las conversaciones, en las sensaciones.
Rememoro una tarde en particular.
Disfruto con cada uno de los recuerdos, con cada palabra, con cada gesto.
Nunca le había importado tanto a alguien en ese sentido. Nunca se preocuparon tanto por mí.
Sigo dando un paseo por esos días.
Y de nuevo esa sensación de haber desperdiciado muchos momentos. De que si volviese el tiempo atrás haría muchas cosas de otra manera.
No me quedaría durmiendo mientras él se ducha: me ducharía con él.
No me preocuparía por el futuro: lo besaría mientras puedo.
No me iría caminando sola por el paseo marítimo: nunca me soltaría de su mano.
No lloraría: haríamos el amor.
Si mañana pudiese despertarme con él a mi lado...
Nos voy viendo en todas las situaciones, en las conversaciones, en las sensaciones.
Rememoro una tarde en particular.
Disfruto con cada uno de los recuerdos, con cada palabra, con cada gesto.
Nunca le había importado tanto a alguien en ese sentido. Nunca se preocuparon tanto por mí.
Sigo dando un paseo por esos días.
Y de nuevo esa sensación de haber desperdiciado muchos momentos. De que si volviese el tiempo atrás haría muchas cosas de otra manera.
No me quedaría durmiendo mientras él se ducha: me ducharía con él.
No me preocuparía por el futuro: lo besaría mientras puedo.
No me iría caminando sola por el paseo marítimo: nunca me soltaría de su mano.
No lloraría: haríamos el amor.
Si mañana pudiese despertarme con él a mi lado...
25.10.09
¿Cómo pude mosquearme porque me despertaste para follar?
¿Desde cuándo hago yo eso?
Ahora me reprocho los momentos perdidos, el no abrirme, el ir con cuidado.
Debería haberme soltado, debería haber terminado en el hospital, debería haber ido sin frenos, y ya veríamos qué pasaba.
Fui con cuidado, fui despacio, fui sosa, fui tonta.
Lo que daría por ir atrás en el tiempo y si tengo sueño me jodo y me jodés.
¿Desde cuándo hago yo eso?
Ahora me reprocho los momentos perdidos, el no abrirme, el ir con cuidado.
Debería haberme soltado, debería haber terminado en el hospital, debería haber ido sin frenos, y ya veríamos qué pasaba.
Fui con cuidado, fui despacio, fui sosa, fui tonta.
Lo que daría por ir atrás en el tiempo y si tengo sueño me jodo y me jodés.
22.10.09
20.10.09
Wild. (editado)
Miraba la pantalla fijamente. Podía sentir su beso, ese beso ajeno que me daban la oportunidad de ver.
Sentía la textura de los labios, la humedad de la lengua, el sabor de la saliva, el calor que desprendía, las ganas de poseerlo.
Necesito un primer beso.
Un primer beso de esos que describo como "profundo, salvaje, desesperado. Genial".
Un beso.
Sentía la textura de los labios, la humedad de la lengua, el sabor de la saliva, el calor que desprendía, las ganas de poseerlo.
Necesito un primer beso.
Un primer beso de esos que describo como "profundo, salvaje, desesperado. Genial".
Un beso.
Misconception.
Hace un par de años vino a visitarme mi mejor amigo de Argentina.
Cuando una de mis amigas lo vio dijo, limpiándose la baba, "Normal que tengas problemas con TuNovio".
Hay gente que no me conoce nada.
Cuando una de mis amigas lo vio dijo, limpiándose la baba, "Normal que tengas problemas con TuNovio".
Hay gente que no me conoce nada.
18.10.09
Hechos reales. (editado)
En la oscuridad, comiendo aceitunas robadas, hablando sobre el verano, la playa y los bikinis traicioneros.
(...)
-Este verano sólo me vio las tetas uno.
Lo extraño.
(...)
-Este verano sólo me vio las tetas uno.
Lo extraño.
15.10.09
Ruptura.
Está el que me dejó por mensaje, el que me dejó porque no quería acostarme con él, el que me mentía constantemente, el que le hacía más caso a mis amigos que a mí, el que me dejó porque estaba demasiado a gusto conmigo, el que no quiere estar conmigo porque le dan miedo los sentimientos que tiene hacia mí, el que me dejó por su carrera, el que no nos veíamos a pesar de vivir a 8 minutos, el que me hace llorar cada cuatro meses, el que me hizo ser quien no era (y eso arruinó todo), el que me dejó con una depresión de caballo.
Y eso contando sólo desde los 16 años (y sin contar a los dos últimos).
Y a pesar de todo eso, nunca lloré desconsolada en los brazos de nadie cuando me dejaron.
Supongo que siempre fui la fuerte del grupo.
Y eso contando sólo desde los 16 años (y sin contar a los dos últimos).
Y a pesar de todo eso, nunca lloré desconsolada en los brazos de nadie cuando me dejaron.
Supongo que siempre fui la fuerte del grupo.
13.10.09
Le artoc sarta esradeuc otneimacnaste.
Llega ese momento del año en el que empiezo a buscar.
Empiezo también a repasar mi vida.
Me doy cuenta de lo que perdí, y también de lo que gané.
Perdí un novio, gané una relación complicada.
Perdí algunos amigos por falta de uso, gané unos vecinos que me pasan series.
Me despedí de cuatro compañeros de piso, di la bienvenida a dos.
Me empezaron a arreglar. De a poquito, con amor, "y comencé a recuperar/algunos trozos rotos/y una parte que aún está vacía."
Viajé. Por dentro y por fuera. A Badajoz, a Salamanca, a Coruña, a Santiago. En todas partes me hicieron sentir querida.
Vi películas. Menos de las que me gustaría, pero eso pasa siempre.
Hice locuras. Locuras del estilo "en 10 horas me voy de viaje y lo acabo de decidir."
Trabajé. Trabajé como loca. Di clases, vendí libros, hice recargas de móvil y guiones, edité, grabé, hice fotos, investigué. Hice fotocopias, hice entrevistas de trabajo.
Me da miedo contar cuántas horas pasé en estaciones de autobús y en los autobuses.
Abracé. Abracé a muchas personas. Y les di besos, y les acaricié el pelo, y fuimos de la mano.
Cuidé enfermos.
Hablé por teléfono. Cientos de horas al teléfono. Miles.
Lloré. Lloré frente a una fuente, en mi cama, en un baño público de León, en varias camas ajenas, delante de múltiples pantallas. De dolor, de tristeza.
Me convertí en madrina oficial.
Me emborraché.
Hice fiestas sorpresa y recibí una fiesta sorpresa.
Hablé hasta por los codos.
Conocí gente increíble.
Aprendí algunas cosas.
Me besaron y acariciaron e hicieron el amor como nunca antes.
No tuve miedo.
Tuve miedo.
El sol salió y se escondió miles de veces. Estuve arriba y abajo de la montaña rusa.
Escribí. Un diario, un blog, un fotolog, mails, trabajos, mensajes, notitas en clase.
Me metí en un foro por primera vez (y de ahí varios de las cosas de más arriba).
Me hicieron regalos.
Leí. Libros, apuntes, fotocopias, blogs, mails, diarios viejos, notas en clase, cartas.
Viajamos en coche, todos juntos, con la música a tope. Sacudiendo las cabezas al ritmo de 'Pretty fly (For a white guy)'.
Miré las estrellas. Desde el coche, desde mi ventana, desde la playa, en el medio de la sierra, volviendo a casa mientras buscaba Casiopea.
Crecí, maduré. Pero también quise quedarme muy muy quieta para que el tiempo se olvidase de que existía y pasase de largo.
En dos semanas cumplo 22 años.
Repetiría este año otra vez. A pesar de todo.
No quiero cumplir años.
Pero tampoco quiero quedarme estancada.
Por una vez siento que el año que empieza el 3 de noviembre puede ser distinto, lleno de nuevas cosas. Porque este lo fue.
Empiezo también a repasar mi vida.
Me doy cuenta de lo que perdí, y también de lo que gané.
Perdí un novio, gané una relación complicada.
Perdí algunos amigos por falta de uso, gané unos vecinos que me pasan series.
Me despedí de cuatro compañeros de piso, di la bienvenida a dos.
Me empezaron a arreglar. De a poquito, con amor, "y comencé a recuperar/algunos trozos rotos/y una parte que aún está vacía."
Viajé. Por dentro y por fuera. A Badajoz, a Salamanca, a Coruña, a Santiago. En todas partes me hicieron sentir querida.
Vi películas. Menos de las que me gustaría, pero eso pasa siempre.
Hice locuras. Locuras del estilo "en 10 horas me voy de viaje y lo acabo de decidir."
Trabajé. Trabajé como loca. Di clases, vendí libros, hice recargas de móvil y guiones, edité, grabé, hice fotos, investigué. Hice fotocopias, hice entrevistas de trabajo.
Me da miedo contar cuántas horas pasé en estaciones de autobús y en los autobuses.
Abracé. Abracé a muchas personas. Y les di besos, y les acaricié el pelo, y fuimos de la mano.
Cuidé enfermos.
Hablé por teléfono. Cientos de horas al teléfono. Miles.
Lloré. Lloré frente a una fuente, en mi cama, en un baño público de León, en varias camas ajenas, delante de múltiples pantallas. De dolor, de tristeza.
Me convertí en madrina oficial.
Me emborraché.
Hice fiestas sorpresa y recibí una fiesta sorpresa.
Hablé hasta por los codos.
Conocí gente increíble.
Aprendí algunas cosas.
Me besaron y acariciaron e hicieron el amor como nunca antes.
No tuve miedo.
Tuve miedo.
El sol salió y se escondió miles de veces. Estuve arriba y abajo de la montaña rusa.
Escribí. Un diario, un blog, un fotolog, mails, trabajos, mensajes, notitas en clase.
Me metí en un foro por primera vez (y de ahí varios de las cosas de más arriba).
Me hicieron regalos.
Leí. Libros, apuntes, fotocopias, blogs, mails, diarios viejos, notas en clase, cartas.
Viajamos en coche, todos juntos, con la música a tope. Sacudiendo las cabezas al ritmo de 'Pretty fly (For a white guy)'.
Miré las estrellas. Desde el coche, desde mi ventana, desde la playa, en el medio de la sierra, volviendo a casa mientras buscaba Casiopea.
Crecí, maduré. Pero también quise quedarme muy muy quieta para que el tiempo se olvidase de que existía y pasase de largo.
En dos semanas cumplo 22 años.
Repetiría este año otra vez. A pesar de todo.
No quiero cumplir años.
Pero tampoco quiero quedarme estancada.
Por una vez siento que el año que empieza el 3 de noviembre puede ser distinto, lleno de nuevas cosas. Porque este lo fue.
11.10.09
9.10.09
Fact XXII.
Me siento obligada cuando un hombre gasta dinero en mí.
Por eso no me gusta que me inviten a nada.
Resabios de la mujer sumisa que todas llevamos dentro, supongo.
Por eso no me gusta que me inviten a nada.
Resabios de la mujer sumisa que todas llevamos dentro, supongo.
6.10.09
Un día, cuando era chica, sonó el teléfono mientras desayunábamos antes de irnos al colegio.
Atendió mi mamá.
Se sentó en una silla al lado del teléfono (no sé de dónde salió esa silla). Estaba la lámpara de pie encendida. Le había sacado el volúmen a la televisión.
Supe que estaba llorando, aunque no sabía por qué.
Mi tío Eduardo se había muerto esa madrugada. Tenía diabetes, había pasado la noche en coma y había muerto.
Mi tío Eduardo no era hermano de mi papá ni de mi mamá. Era un amigo de ellos de la adolescencia. Pero como no tenemos muchos tíos, siempre adoptamos a sus amigos como tales.
Era el padrino de mi hermano. Contador (o contable), tenía unos libros enormes y pesados que, como no usaba, le regaló a mi mamá para prensar flores secas.
Llegaba siempre tarde. Siempre. Ni una sola vez llegó temprano a algo. Pero cuando venía te descubría debajo de una mesa y te regalaba un vestido precioso, así que lo perdonabas por llegar tarde a tu cumpleaños.
Un día llegó a casa con una bolsa llena de chupetes de plástico, esos que se llevaban cuando yo tenía 7 u 8 años. Todavía tenemos chupetes de esos entre nuestras cosas.
Lo llamaban Turco. Nunca me quedó claro si era judío o no. Durante años vivió en un piso muy pequeño del que yo no guardo ningún recuerdo.
Un día conoció a Susan, y se mudaron a un piso enorme relativamente cerca de Plaza de Mayo. Susan tenía un hijo, Sebastián. Como ya había un Sebastián en nuestra vida, lo llamamos Sebastián Elías.
Nos quedamos a dormir varias veces en su casa. Sebastián Elías tenía una habitación con entrepiso, donde guardaba sus juguetes e historietas de Calimero. Mi tío Eduardo y él se llevaban muy bien, y tenían el mismo sentido del humor.
Había una foto de ellos dos con un calzoncillo en la cabeza en la habitación de Sebastián Elías.
Siempre sonreía. Siempre siempre. Hacía bromas que se pensaba que nosotros no entendíamos. Se disfrazaba para jugar al Trivial. Nos pinchaba con la barba al besarnos.
Todos los domingos me toca limpiar el mueble de las fotos. Lo suelo hacer en piloto automático.
Pero esta semana me fijé en una foto. Mi tío Eduardo sosteniendo a mi hermano de bebé.
Los dos sonrientes. Los dos redondos.
Entonces me di cuenta de que yo soy afortunada.
Yo lo recuerdo.
Mi hermano probablemente no. Tenía 4 o 5 años cuando murió.
Lo único que tiene suyo es esa foto y una cinta del contestador que mi mamá guardó para él.
Mi tío Eduardo, dejándonos un mensaje intrascendental, que ahora nadie se atreve a tirar.
Atendió mi mamá.
Se sentó en una silla al lado del teléfono (no sé de dónde salió esa silla). Estaba la lámpara de pie encendida. Le había sacado el volúmen a la televisión.
Supe que estaba llorando, aunque no sabía por qué.
Mi tío Eduardo se había muerto esa madrugada. Tenía diabetes, había pasado la noche en coma y había muerto.
Mi tío Eduardo no era hermano de mi papá ni de mi mamá. Era un amigo de ellos de la adolescencia. Pero como no tenemos muchos tíos, siempre adoptamos a sus amigos como tales.
Era el padrino de mi hermano. Contador (o contable), tenía unos libros enormes y pesados que, como no usaba, le regaló a mi mamá para prensar flores secas.
Llegaba siempre tarde. Siempre. Ni una sola vez llegó temprano a algo. Pero cuando venía te descubría debajo de una mesa y te regalaba un vestido precioso, así que lo perdonabas por llegar tarde a tu cumpleaños.
Un día llegó a casa con una bolsa llena de chupetes de plástico, esos que se llevaban cuando yo tenía 7 u 8 años. Todavía tenemos chupetes de esos entre nuestras cosas.
Lo llamaban Turco. Nunca me quedó claro si era judío o no. Durante años vivió en un piso muy pequeño del que yo no guardo ningún recuerdo.
Un día conoció a Susan, y se mudaron a un piso enorme relativamente cerca de Plaza de Mayo. Susan tenía un hijo, Sebastián. Como ya había un Sebastián en nuestra vida, lo llamamos Sebastián Elías.
Nos quedamos a dormir varias veces en su casa. Sebastián Elías tenía una habitación con entrepiso, donde guardaba sus juguetes e historietas de Calimero. Mi tío Eduardo y él se llevaban muy bien, y tenían el mismo sentido del humor.
Había una foto de ellos dos con un calzoncillo en la cabeza en la habitación de Sebastián Elías.
Siempre sonreía. Siempre siempre. Hacía bromas que se pensaba que nosotros no entendíamos. Se disfrazaba para jugar al Trivial. Nos pinchaba con la barba al besarnos.
Todos los domingos me toca limpiar el mueble de las fotos. Lo suelo hacer en piloto automático.
Pero esta semana me fijé en una foto. Mi tío Eduardo sosteniendo a mi hermano de bebé.
Los dos sonrientes. Los dos redondos.
Entonces me di cuenta de que yo soy afortunada.
Yo lo recuerdo.
Mi hermano probablemente no. Tenía 4 o 5 años cuando murió.
Lo único que tiene suyo es esa foto y una cinta del contestador que mi mamá guardó para él.
Mi tío Eduardo, dejándonos un mensaje intrascendental, que ahora nadie se atreve a tirar.
4.10.09
Ni contigo ni sin ti.
Vuelvo a casa con tu olor en mi cuerpo. Otra vez.
Volví a observar tus pestañas curvadas, tus ojos azules, tus labios gruesos, tus paletas separadas.
Me llené de vos, de tus palabras y de tu cuerpo.
Y de nuevo te lo conté todo. Te dije que me duele, que tendré que elegir entre estar bien con vos o estar bien conmigo, y que la única razón para no decirte que tendrías que elegir entre ser mi amigo o algo más es porque no puedo evitar querer besarte cada vez que te veo.
Me aclaraste lo del olor, sonreímos y nos reímos. Me dijiste lo que significo para vos.
Pero también hablaste de "fidelidad" y de que a vos también todo esto te hace mal.
Hasta que no respaldes con acciones tus palabras, y hasta que vos no me guardes cierta fidelidad en cualquier nivel, no voy a creerte ni voy a dejar de hablar sobre vos.
Llegamos a ese punto en el que tengo que alejarme, cerrarme a vos, no pensar, no hablar, no escribir.
No pensar en tus besos ni en tu voz.
No pensar en ese futuro que no tendremos.
No pensar en con quién dormirás esta noche.
No pensar en lo que quiero pero no tengo.
No pensar en vos.
Dejarnos ir, una vez más.
Volví a observar tus pestañas curvadas, tus ojos azules, tus labios gruesos, tus paletas separadas.
Me llené de vos, de tus palabras y de tu cuerpo.
Y de nuevo te lo conté todo. Te dije que me duele, que tendré que elegir entre estar bien con vos o estar bien conmigo, y que la única razón para no decirte que tendrías que elegir entre ser mi amigo o algo más es porque no puedo evitar querer besarte cada vez que te veo.
Me aclaraste lo del olor, sonreímos y nos reímos. Me dijiste lo que significo para vos.
Pero también hablaste de "fidelidad" y de que a vos también todo esto te hace mal.
Hasta que no respaldes con acciones tus palabras, y hasta que vos no me guardes cierta fidelidad en cualquier nivel, no voy a creerte ni voy a dejar de hablar sobre vos.
Llegamos a ese punto en el que tengo que alejarme, cerrarme a vos, no pensar, no hablar, no escribir.
No pensar en tus besos ni en tu voz.
No pensar en ese futuro que no tendremos.
No pensar en con quién dormirás esta noche.
No pensar en lo que quiero pero no tengo.
No pensar en vos.
Dejarnos ir, una vez más.
3.10.09
Si no hacemos más que hacernos daño, ¿por qué seguimos?
Verte con otras chicas me mata. Saberte con otras chicas me mata.
Pero no puedo evitar perseguirte con la mirada.
Me lastimás y yo te dejo hacerlo, después volvés y te recibo con una sonrisa, necesito hablar con vos pero sé que no debo.
Creo que ya pasé del masoquismo y estoy entrando en otra fase. Una peor.
Verte con otras chicas me mata. Saberte con otras chicas me mata.
Pero no puedo evitar perseguirte con la mirada.
Me lastimás y yo te dejo hacerlo, después volvés y te recibo con una sonrisa, necesito hablar con vos pero sé que no debo.
Creo que ya pasé del masoquismo y estoy entrando en otra fase. Una peor.
2.10.09
29.9.09
Durante un fin de semana entero, hablábamos mientras follábamos.
Y hablábamos mientras hacíamos el amor.
Hacer el amor es distinto a follar, y da más miedo hablar de eso.
Pero eso es lo que hacíamos.
Follábamos y hacíamos el amor.
Y mientras tanto, hablábamos.
Hablábamos de lo que pasaba y de lo que sentíamos, nos reíamos y no podíamos dejar de hablar.
Nuestros límites se difuminaban aún más. No era sólo el sentir los dos cuerpos como uno, sino que ahora tenía acceso a su mente. Nos abríamos al otro y lo dejábamos entrar.
Fue mágico.
Y a los pocos días, dejamos de hacerlo.
Pero eso no nos lo quita nadie.
Y hablábamos mientras hacíamos el amor.
Hacer el amor es distinto a follar, y da más miedo hablar de eso.
Pero eso es lo que hacíamos.
Follábamos y hacíamos el amor.
Y mientras tanto, hablábamos.
Hablábamos de lo que pasaba y de lo que sentíamos, nos reíamos y no podíamos dejar de hablar.
Nuestros límites se difuminaban aún más. No era sólo el sentir los dos cuerpos como uno, sino que ahora tenía acceso a su mente. Nos abríamos al otro y lo dejábamos entrar.
Fue mágico.
Y a los pocos días, dejamos de hacerlo.
Pero eso no nos lo quita nadie.
28.9.09
Si es que a veces soy subnormal.
Sigo acumulando mensajes que no mando.
Sigo dándole vueltas a cosas a las que ya les di vueltas mil veces.
Sigo ignorando mi instinto de salir corriendo.
Lo dicho, que me retiro del mercado hasta nuevo aviso.
Sigo dándole vueltas a cosas a las que ya les di vueltas mil veces.
Sigo ignorando mi instinto de salir corriendo.
Lo dicho, que me retiro del mercado hasta nuevo aviso.
26.9.09
Vaj a vé' que risa.
"Podría ser tu Príncipe Azul... si pudiese tener una relación contigo."
How lame is that?!?
Y encima después la excusa del olor. ¿Me vas a decir que no podés estar conmigo porque mi olor te evoca momentos agradables de nuestra amistad?
No quiero. De verdad que no quiero. Pero me estás obligando a ser una cabrona que busca su propio beneficio. Puedo serlo. Sí, incluso con vos.
Sos tan pero tan fácil...
Estoy hasta los cojones de los miedos de la gente.
Pero hasta los cojones.
How lame is that?!?
Y encima después la excusa del olor. ¿Me vas a decir que no podés estar conmigo porque mi olor te evoca momentos agradables de nuestra amistad?
No quiero. De verdad que no quiero. Pero me estás obligando a ser una cabrona que busca su propio beneficio. Puedo serlo. Sí, incluso con vos.
Sos tan pero tan fácil...
Estoy hasta los cojones de los miedos de la gente.
Pero hasta los cojones.
22.9.09
Documento Nacional de Identidad.
Renovar el DNI me hace sentir... vieja.
De la primera vez que me hice el DNI español no recuerdo mucho. Salvo que fue en Zafra.
Pero claro, de mis primeros días en España no recuerdo mucho.
Recuerdo el olor que había en mi casa nueva, el frío que hacía en la mayoría de las habitaciones porque mi papá las mantuvo cerradas hasta que llegamos, cómo iba cada muy poco tiempo a la habitación de mi hermano para sentirme menos sola y porque mi hermano tenía más muebles que yo y todo parecía menos vacío. Recuerdo ver a un chico muy lindo en mis únicas salidas al exterior (al cyber o al supermercado) y que después resultó ser Rodri, recuerdo leer las mismas cuatro revistas con la programación de la televisión una y otra vez, y escuchar la radio rosa pequeñita toda la tarde en la única emisora que se escuchaba bien porque no teníamos televisor. Ni armario ni ropa ni libros ni nada. Durante un mes viví como en una nube, sólo con lo que llevaba en la maleta.
Hoy, cuando renové el DNI, venía de pasar la noche con mis amigas. Fui caminando por Badajoz como si lo conociera, porque de hecho lo hago. En estos casi cinco años logré construirme una casa, una casa rodante que llevo conmigo a cualquier punta del país.
Y eso es lo que me pregunto. Dónde renovaré mi DNI dentro de cinco años.
Cuando tenga 27.
De la primera vez que me hice el DNI español no recuerdo mucho. Salvo que fue en Zafra.
Pero claro, de mis primeros días en España no recuerdo mucho.
Recuerdo el olor que había en mi casa nueva, el frío que hacía en la mayoría de las habitaciones porque mi papá las mantuvo cerradas hasta que llegamos, cómo iba cada muy poco tiempo a la habitación de mi hermano para sentirme menos sola y porque mi hermano tenía más muebles que yo y todo parecía menos vacío. Recuerdo ver a un chico muy lindo en mis únicas salidas al exterior (al cyber o al supermercado) y que después resultó ser Rodri, recuerdo leer las mismas cuatro revistas con la programación de la televisión una y otra vez, y escuchar la radio rosa pequeñita toda la tarde en la única emisora que se escuchaba bien porque no teníamos televisor. Ni armario ni ropa ni libros ni nada. Durante un mes viví como en una nube, sólo con lo que llevaba en la maleta.
Hoy, cuando renové el DNI, venía de pasar la noche con mis amigas. Fui caminando por Badajoz como si lo conociera, porque de hecho lo hago. En estos casi cinco años logré construirme una casa, una casa rodante que llevo conmigo a cualquier punta del país.
Y eso es lo que me pregunto. Dónde renovaré mi DNI dentro de cinco años.
Cuando tenga 27.
20.9.09
Besos.
Dame un beso
...
Otro
...
Otro
...
Otro!
Ven
¿Qué me das a cambio?
¿Qué quieres?
Cuatro besos. No! Mejor cinco.
Vale.
Me hace gracia que des saltos de alegría porque nos acabamos de enrrollar.
Hoy soñé el primer diálogo.
Me desperté con una sonrisa en los labios.
(ay!cómotequiero)
...
Otro
...
Otro
...
Otro!
Ven
¿Qué me das a cambio?
¿Qué quieres?
Cuatro besos. No! Mejor cinco.
Vale.
Me hace gracia que des saltos de alegría porque nos acabamos de enrrollar.
Hoy soñé el primer diálogo.
Me desperté con una sonrisa en los labios.
(ay!cómotequiero)
I'm drunk (but this is true)
Hoy me di cuenta de que la fidelidad no es algo natural en mí.
Tras algunos cambios recientes en mi vida, sentí cierto alivio en medio de la semitristeza. Ya no siento la obligación de serle fiel a nadie.
Y entonces me di cuenta de que eso es lo que siento cuando termina cualquier relación.
Tras los llantos y los lloros, los gritos y los por qués, siento una pequeña dosis de alivio y de libertad cuando me doy cuenta de que ya no estoy atada a nadie.
Lo que significa mensajes comprometidos, llamadas y besos furtivos a cuasi desconocidos sin sentime mal por ello.
Algún día, cuando esté totalmente segura de lo que hago y de con quién estoy (y cuando él esté seguro de mí) dejaré de sentir eso. Que estar con él evita que esté con posibles plausibles amores de mi vida.
Y entonces seré fiel de corazón, y no porque creo que es lo correcto.
Tras algunos cambios recientes en mi vida, sentí cierto alivio en medio de la semitristeza. Ya no siento la obligación de serle fiel a nadie.
Y entonces me di cuenta de que eso es lo que siento cuando termina cualquier relación.
Tras los llantos y los lloros, los gritos y los por qués, siento una pequeña dosis de alivio y de libertad cuando me doy cuenta de que ya no estoy atada a nadie.
Lo que significa mensajes comprometidos, llamadas y besos furtivos a cuasi desconocidos sin sentime mal por ello.
Algún día, cuando esté totalmente segura de lo que hago y de con quién estoy (y cuando él esté seguro de mí) dejaré de sentir eso. Que estar con él evita que esté con posibles plausibles amores de mi vida.
Y entonces seré fiel de corazón, y no porque creo que es lo correcto.
19.9.09
Ese conocido hormigueo.
No fue la llamada en sí.
Yo provoqué esa llamada.
Fue la manera de decir las cosas, las palabras elegidas, la urgencia, la frase "dime que no se puede o lo hago" o "esta noche quiero dormir contigo" o "porque esta noche tiene la magia de descubrir que tú estabas detrás de ese número".
Fue intuir la presencia de algo más grande, de algo cercano.
Fue la anticipación de lo que vendrá.
Yo provoqué esa llamada.
Fue la manera de decir las cosas, las palabras elegidas, la urgencia, la frase "dime que no se puede o lo hago" o "esta noche quiero dormir contigo" o "porque esta noche tiene la magia de descubrir que tú estabas detrás de ese número".
Fue intuir la presencia de algo más grande, de algo cercano.
Fue la anticipación de lo que vendrá.
18.9.09
Fact XXI bis.
Odio que me duelan los ovarios si no hay nadie a mi lado que me ponga la mano caliente sobre ellos para aliviar el dolor.
17.9.09
Fact XXI.
Odio estar enferma si no hay nadie al lado mío que siempre lleve pañuelos en el bolsillo y los deje en la mesita de luz por las noches.
Demasiado tiempo libre.
¿Cuándo dejaré de arruinar relaciones por querer un grado de compromiso que la otra persona no quiere?
O mejor aún, ¿cuándo estaré con una persona que quiera lo mismo que yo?
El que hace cuatro años decía que era "única" y "suya", trece meses después ya me olvidaba y superaba junto a otra. El que decía que no quería dejar de ser mi amigo, ahora no nos vemos nunca estando en la misma ciudad. El que no dejaba de intentar acostarse conmigo, ahora es incapaz físicamente de hacerlo. El que me torturaba psicológicamente lo sigue intentando, pero ya no lo logra. Mi amigo al que le gustaba dice que nunca le gusté. Mi amigo el que estaba enamorado de mí ahora es bisexual.
¿Y yo? Me gusta pensar que maduré y que ese tipo de cosas ya no me pasan. Pero probablemente los hechos me demuestren lo contrario.
O mejor aún, ¿cuándo estaré con una persona que quiera lo mismo que yo?
El que hace cuatro años decía que era "única" y "suya", trece meses después ya me olvidaba y superaba junto a otra. El que decía que no quería dejar de ser mi amigo, ahora no nos vemos nunca estando en la misma ciudad. El que no dejaba de intentar acostarse conmigo, ahora es incapaz físicamente de hacerlo. El que me torturaba psicológicamente lo sigue intentando, pero ya no lo logra. Mi amigo al que le gustaba dice que nunca le gusté. Mi amigo el que estaba enamorado de mí ahora es bisexual.
¿Y yo? Me gusta pensar que maduré y que ese tipo de cosas ya no me pasan. Pero probablemente los hechos me demuestren lo contrario.
14.9.09
Retroceder habiendo avanzado.
Volví a los 18.
Vuelvo a mandar mensajes nocturnos, a recibir las contestaciones esperadas (hay gente que no cambia), a darle vueltas a lo mismo.
Y leo cómo era a los 18, cómo viví todo esto la primera vez y recuerdo las noches, y leo las noches y los mensajes y las conversaciones.
Había olvidado sus inseguridades. Había olvidado mi entrega. Había olvidado que ya sabía lo que iba a pasar.
Lo quería. Y él me quería. Y ahí fue cuando se jodió todo. No pudo soportar el quererme.
Pero ahora no me dejaré querer.
Vuelvo a mandar mensajes nocturnos, a recibir las contestaciones esperadas (hay gente que no cambia), a darle vueltas a lo mismo.
Y leo cómo era a los 18, cómo viví todo esto la primera vez y recuerdo las noches, y leo las noches y los mensajes y las conversaciones.
Había olvidado sus inseguridades. Había olvidado mi entrega. Había olvidado que ya sabía lo que iba a pasar.
Lo quería. Y él me quería. Y ahí fue cuando se jodió todo. No pudo soportar el quererme.
Pero ahora no me dejaré querer.
10.9.09
9.9.09
Retazos. (editado)
Quiero vaciarme para volver a empezar.
Y entonces lo digo.
Encontré la tijerita de las uñas mal puesta, y recordé la última vez que la usamos. Yo quejándome porque no ponías las manos bien, hablando de quién sabe qué banalidades mientras tanto, sentado vos, recostada yo, en una de nuestras muchas cotidianedades.
Mientras completaba el diario, recordé el último domingo ahí. Entré en nuestra última habitación y me reclamaste, medio dormido desde la cama, que había estado fuera demasiado tiempo, y que me acercase porque querías abrazarme. Sólo había estado fuera 10 minutos, pero me pareciste tan pequeño y precioso que no te lo dije. Me acosté al lado tuyo, me protegiste con los brazos, metí la cabeza en el primer hueco que encontré y así nos quedamos, calentitos y adormilados. Felices y en calma.
Siempre te veo venir. Cuando pienso en vos te pienso mirándome fijamente, en la cama o caminando hacia mí. La sensación de verte caminar, de saber que te vas a acercar y me vas a decir "hola" muy muy bajito, justo un segundo antes de besarme es increíble. Sé que venís hacia mí, que venís por mí y que el mundo a nuestro alrededor se va a parar como en las películas. Después caminaremos abrazados y todo volverá a la normalidad.
Ese día en el que te giraste mientras mirábamos la tele por la noche y me dijiste que estabas acostumbrado a mí. A tenerme ahí. Y que la caída iba a ser dura. Y sí que lo fue, pero en un sentido en el que en ese momento no pensábamos.
Tu capacidad de aprender. Tus ganas de aprender. Tu curiosidad. Y por una vez es demasiado íntimo como para decir más que esto. Al menos por ahora. Pero todo el resto ya lo sabés.
Precioso, bonito, vos sos mi post nº 500.
Y entonces lo digo.
Encontré la tijerita de las uñas mal puesta, y recordé la última vez que la usamos. Yo quejándome porque no ponías las manos bien, hablando de quién sabe qué banalidades mientras tanto, sentado vos, recostada yo, en una de nuestras muchas cotidianedades.
Mientras completaba el diario, recordé el último domingo ahí. Entré en nuestra última habitación y me reclamaste, medio dormido desde la cama, que había estado fuera demasiado tiempo, y que me acercase porque querías abrazarme. Sólo había estado fuera 10 minutos, pero me pareciste tan pequeño y precioso que no te lo dije. Me acosté al lado tuyo, me protegiste con los brazos, metí la cabeza en el primer hueco que encontré y así nos quedamos, calentitos y adormilados. Felices y en calma.
Siempre te veo venir. Cuando pienso en vos te pienso mirándome fijamente, en la cama o caminando hacia mí. La sensación de verte caminar, de saber que te vas a acercar y me vas a decir "hola" muy muy bajito, justo un segundo antes de besarme es increíble. Sé que venís hacia mí, que venís por mí y que el mundo a nuestro alrededor se va a parar como en las películas. Después caminaremos abrazados y todo volverá a la normalidad.
Ese día en el que te giraste mientras mirábamos la tele por la noche y me dijiste que estabas acostumbrado a mí. A tenerme ahí. Y que la caída iba a ser dura. Y sí que lo fue, pero en un sentido en el que en ese momento no pensábamos.
Tu capacidad de aprender. Tus ganas de aprender. Tu curiosidad. Y por una vez es demasiado íntimo como para decir más que esto. Al menos por ahora. Pero todo el resto ya lo sabés.
Precioso, bonito, vos sos mi post nº 500.
Cosas que me callo, porque son mentira, pero que no puedo evitar decir mientras me ducho.
¿Fue algo que hice?¿Algo que dije?
Cofcommitment phobicCof
Cofcommitment phobicCof
8.9.09
En mi lugar.
Todo está en su sitio. Cada pieza tomó su lugar.
De repente entiendo todo, a pesar de lo complicado que es.
Disfrutar de tu presencia, no hacer planes, vivir con vos en un rincón, no esperar.
Ya no espero. Ni a vos ni nada de vos.
Acepto lo que me das. No pido nada más.
Porque lo que me diste y me podés llegar a dar es más que suficiente.
Supongo que siempre se quiere más, ¿no?
Agradezco estos meses, estas sonrisas, estos viajes, estos llantos, esta reconstrucción, estos besos, estas conversaciones, estas muchas muchas conversaciones, estos ánimos, esta ayuda.
Agradeceré lo que me des de ahora en más. Si son besos y sonrisas y conversaciones, mejor.
Y ya no espero.
Pero ya no espero.
De repente entiendo todo, a pesar de lo complicado que es.
Disfrutar de tu presencia, no hacer planes, vivir con vos en un rincón, no esperar.
Ya no espero. Ni a vos ni nada de vos.
Acepto lo que me das. No pido nada más.
Porque lo que me diste y me podés llegar a dar es más que suficiente.
Supongo que siempre se quiere más, ¿no?
Agradezco estos meses, estas sonrisas, estos viajes, estos llantos, esta reconstrucción, estos besos, estas conversaciones, estas muchas muchas conversaciones, estos ánimos, esta ayuda.
Agradeceré lo que me des de ahora en más. Si son besos y sonrisas y conversaciones, mejor.
Y ya no espero.
Pero ya no espero.
7.9.09
6.9.09
Cuestión de semántica.
No, no, no, de verdad. Puede que la gente sí tenga que decirme que lo siente mucho y yo no me haya enterado.
Es decir, creo que no. Pero ahora me hacés dudar...
Es decir, creo que no. Pero ahora me hacés dudar...
4.9.09
Ahora, la verdad:
Tomárselo con calma no es malo.
Es lo que necesito para no sentirme desgraciada. Algo de perspectiva.
Lo que me da miedo es que se dé cuenta de que la vida es más fácil sin mí.
Es lo que necesito para no sentirme desgraciada. Algo de perspectiva.
Lo que me da miedo es que se dé cuenta de que la vida es más fácil sin mí.
Algo de drama:
De madrugada no se veía nada. Pero al levantarme lo primero que vi fueron las decenas de recuerditos que tengo del viaje, de él.
Y ahí me di cuenta que tengo la maleta a medio desarmar, el diario a medio escribir.
Tendré que sumergirme en los recuerdos justo cuando no quiero. Tendré que escribir las cosas felices, con sushi y besos, antes de escribir las cosas tristes.
¿Cómo te distanciás de quien querés? ¿Cómo te mostrás fría al hablar? ¿Cómo no sentís que te falta algo cada noche?
Me quiere, por eso no quiere hacerme daño.
Lo quiero, por eso entiendo lo que siente.
Ahora toca equilibrar.
Y ahí me di cuenta que tengo la maleta a medio desarmar, el diario a medio escribir.
Tendré que sumergirme en los recuerdos justo cuando no quiero. Tendré que escribir las cosas felices, con sushi y besos, antes de escribir las cosas tristes.
¿Cómo te distanciás de quien querés? ¿Cómo te mostrás fría al hablar? ¿Cómo no sentís que te falta algo cada noche?
Me quiere, por eso no quiere hacerme daño.
Lo quiero, por eso entiendo lo que siente.
Ahora toca equilibrar.
La hija de la pavota.
Me cansé.
Me harté de ser la tonta que se enamora y espera. Espera y espera y nada pasa. Me vuelven a decir que no va a pasar nada, que nunca va a pasar nada y yo sigo esperando.
Me harté de ser la 4º en la lista de prioridades. El último recurso, la obligación, la carga. Con la que ya no se disfruta, con la que ya no se quiere pasar tiempo.
Me harté de tener que ir con cuidado, de no decirlo todo de golpe para que no se asusten. De ser la única que hace planes, la única que está dispuesta a arriesgar.
¿Se me ve la cara de tonta a la distancia?
Es eso, ¿no?
¿Es fácil jugar conmigo? ¿Sólo sirvo para un momento? ¿Tan complicado es lidiar con mis terremotos? ¿Tanto cuesta imaginarme como algo permanente?
Harta.
Me harté de ser la tonta que se enamora y espera. Espera y espera y nada pasa. Me vuelven a decir que no va a pasar nada, que nunca va a pasar nada y yo sigo esperando.
Me harté de ser la 4º en la lista de prioridades. El último recurso, la obligación, la carga. Con la que ya no se disfruta, con la que ya no se quiere pasar tiempo.
Me harté de tener que ir con cuidado, de no decirlo todo de golpe para que no se asusten. De ser la única que hace planes, la única que está dispuesta a arriesgar.
¿Se me ve la cara de tonta a la distancia?
Es eso, ¿no?
¿Es fácil jugar conmigo? ¿Sólo sirvo para un momento? ¿Tan complicado es lidiar con mis terremotos? ¿Tanto cuesta imaginarme como algo permanente?
Harta.
2.9.09
Luna lunera.
Veo la luna a través de la ventana y yo soy la imagen de la destrucción.
Tengo la cara emborronada por las lágrimas y demasiado espacio a mi alrededor.
Me faltan tus manos, tu calor, hablar con vos o simplemente acurrucarme contra tu cuerpo.
Me faltás vos.
Tengo la cara emborronada por las lágrimas y demasiado espacio a mi alrededor.
Me faltan tus manos, tu calor, hablar con vos o simplemente acurrucarme contra tu cuerpo.
Me faltás vos.
1.9.09
A place to sleep.
Dormimos en camas de todos los tamaños, en habitaciones de todos los tamaños, con colchones y almohadas de todas las durezas. No nos dimos cuenta de nada de eso porque estábamos juntos.
Hoy intenté dormir en una cama de 90 cm, en una habitación a la que le sobran muebles, con un colchón y una almohada demasiado blandos. No pude.
Me falta algo.
Hoy intenté dormir en una cama de 90 cm, en una habitación a la que le sobran muebles, con un colchón y una almohada demasiado blandos. No pude.
Me falta algo.
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