25.1.13

Causalidad casualidad.

Muchas veces, al mirar el móvil por última vez antes de dormir, veo la fecha y creo que es Una Fecha. Un cumpleaños, un aniversario, un viaje, algo importante. Probablemente no lo sea. Probablemente sea una fecha que se guardó en mi memoria por algo mucho más simple: exámenes, fiesta, concierto, entrega de trabajo, el día que volvía a casa o que alguien venía a verme.

Ayer creía que era Una Fecha. 24 de enero me sonaba de algo.
Al terminar el día supe que ese fue el día que, hace ya nueve años, nos mudamos a España.
Nueve años que parecen una eternidad, una vida aparte, de otra persona.

Y de casualidad escribía esto.

24.1.13

Caminos.

Me encontré de repente delante de ese puente, el puente que crucé en bicicleta cagándome en los romanos hace oh, tanto tiempo. Ese puente donde nos hicimos fotos, y donde empezó parte de mi camino, de mi camino con algunas personas que lo serían todo para mí.
Vi esta ciudad, una ciudad tan bonita y tan extremeña y tan bonita, y pensé en lo diferente que habría sido todo si pudiese haber estudiado mi carrera en esta ciudad en vez de emigrar más al sur. La gente que no hubiese conocido, las cosas que no habrían pasado. Y durante treinta segundos pensé que quizás así nuestra historia habría empezado antes. Pero también quizás así no estaríamos listos para el otro como lo estamos ahora.

Y después de dos días desconectada del mundo, de problemas, de amigos, de pareja, metida en un rodaje y en otras cosas que me llenan y me hacen sentir viva, vuelvo a un ordenador, y me encuentro un mensaje de esos que llenan el alma.
De esos que me dicen que mi vida es la que tiene que ser, que todo lo que pasó desde antes de ese puente hasta ahora tiene sentido. Que todas las personas que hay en mi vida son la razón por la que, después de tantas vueltas e historias, esté sentada en una habitación blanca e impersonal, en una ciudad que nunca fue la mía, con dolor de espalda por haber llevado mi peso en trípodes, pensando en el planning de mañana, pero a la vez queriendo volver a casa y a mi gente.

13.1.13

Falso aniversario.

Sentados el uno frente al otro, esperando a que nos hagan nuestra pizza para llevárnosla a su casa y comerla con su familia, hablando de cómo nos llaman o llamamos a nuestras parejas, hablando de sexo con otros, hablando de nuestros miedos al futuro y a la incertidumbre, de recetas de cocina, de viajes.
Y no puedo creer que sea él, él que me vio en lo bueno y en lo malo, él que es parte de muchos de mis recuerdos, él que fue todo para mí más de una vez y de setenta a lo largo de toda nuestra historia, él con el que pasaron y no pasaron tantas cosas, él al que odié y al que amé, él que me abrazaba por detrás y me decía que olía a Big Fish.
Y me alegro de que sea él, él que me vio en lo bueno y en lo malo, él que es parte de muchos de mis recuerdos, él que sigue siendo todo para mí pero de otra manera, él que es una parte mía, un pedazo de mi todo, él al que quiero más que a la vida misma, él que me sigue abrazando y oliendo porque así nos reconocemos.
Él.

11.1.13

Mea culpa.

La culpa.
La culpa por haber abandonado nuestra relación antes.
La culpa por haberla superado antes.
La culpa por haberme enamorado de otra persona antes.
La culpa por no sentir el dolor, la pérdida cuando realmente se terminó.
La culpa por ser el detonante de la ruptura, de tantísimas maneras.
La culpa por no haber sido todo lo buena para él como podría haber sido.
La culpa por haberme dejado llevar y no haberme esforzado tanto en la relación como él se merecía.
La culpa que no me deja ver nuestra relación de manera objetiva, que no me deja ver que quizás no todo fue culpa mía, que no me deja recordar los buenos momentos y hablar y escribir sobre ellos, ahora que finalmente puedo.
La culpa que empaña todos mis pensamientos sobre él.

10.12.12

Lista de reproducción.

Y encontré, casi un año después, las canciones de amor o desamor que me regaló sin que yo lo supiera.
Y la culpa vuelve a aparecer. La culpa que nunca me dejó realmente.

Eran preciosas y tristes.

12.11.12

Fade out.

Hasta que te conocí, no entendía por qué las parejas de las películas, después de mucho tiempo sin verse, se abrazaban en vez de besarse.
Pensaba que, después de una separación prolongada, lo primero que haría, lo lógico, lo normal, sería besar a la otra persona.
Hasta que te conocí, nunca había sentido ese deseo de tocar, de sentir al otro, de abrazarlo porque no podés creer que es real y físico.
Hasta que te conocí no supe lo que es que mi cuerpo eche de menos al tuyo.

1.11.12

He dicho.

Sé que no es fácil tener ningún tipo de relación conmigo.
Pero no voy a pasarme la vida sobrecompensando, infravalorándome y disculpándome por eso.

9.10.12

Meta.

Quiero que seas el que sepa todos mis secretos.
Quiero que seas el último de muchos.

Y ahora ese deseo está plasmado para siempre.
Puede que no funcione, que no sea así, que ese futuro no exista.
Pero no va a ser por falta de intentarlo, por falta de desear, por falta de trabajar.

27.9.12

Equipaje.

A veces, las lecturas de mi blog por parte de otra persona me llevan a releer entradas antiguas, como esta .
Y a veces da pena pensar en todas las relaciones que fueron o que pudieron ser, pero que ahora mismo no son nada o no son tanto como antes.

El amor que sentimos por ciertas personas nunca desaparece por completo. Como mucho, se difumina en el espacio.
Hay gente que nunca se va de tu corazón.

19.9.12


Tengo las uñas pintadas del mismo color que la primera vez que me acosté con vos.
Para mí siempre serás turquesa.

10.9.12

Hace unos días vi a un chico que sonreía como vos.
No esa sonrisa falsa, chandleriana, que tenés en todas las fotos.
La sonrisa real que vi muchas veces, la que tengo grabada en la memoria.

Hizo que la echara de menos un poquito.

Ulises.



Siempre estuvo ahí. Ocho años delante de mis narices.
Siempre estuve ahí. Ocho años delante de sus narices.

No nos vimos durante mucho tiempo. Tuvimos nuestras historias, cambiamos, crecimos, nos rompieron el corazón, viajamos, amamos a otras personas, nos hicimos quienes somos.
Y de repente, un verano, finalmente nos vimos.

Nos vimos pero seguíamos sin encontrarnos. Nos vimos pero nos negábamos a encontrarnos.
Nos negábamos a encontrarnos pero seguíamos buscándonos.
Bailamos llenos de espuma, nos emborrachamos, caminamos, hablamos, nos mantuvimos cerca del otro.
Y cuando el momento era el indicado, pasó.
Saltamos en camas elásticas y me acompañó a casa y hacía frío y nuestros amigos nos empujaron y pasó.

Pasó más de lo que esperábamos. Pasó más de lo que queríamos.
Pero probablemente lo que necesitábamos.

Desde el principio estuvimos en la misma página. Sentimos lo mismo, quisimos lo mismo.
No podíamos pensar en nadie más, no queríamos pensar en nadie más.

Como unos tontos, nos enamoramos a la distancia.

Esta es la realidad: nos encontramos en el momento exacto. Nos encontramos cuando ya nos habían pasado todas las cosas que hacen que nuestra relación sea justo lo que necesitamos y lo que necesita el otro. Nos encontramos cuando realmente iba a funcionar.

Y no sé él, pero yo no pienso dejar pasar lo que quiero que sea mi vida.

20.8.12

Mirar trozos de mi vida desde una ventanilla.

A veces miro hacia atrás y me pregunto si no estaría mejor sin haberme ido a Inglaterra. Sin haber terminado todo con El Novio. Viviendo a medias entre Sevilla y mi pueblo, intentando hacer algo con mi vida como todos mis compañeros de clase, participando en todos los proyectos de mis amigos. Con mis/nuestras rutinas establecidas. Celebrando los cumpleaños a la vez. Con nuestra vida en común.

No me malinterpreten: estoy bien con quien estoy, me gusta con quien estoy, me gusta quien soy ahora y donde estoy de forma personal.
Pero sería mucho más fácil no haber cambiado nada, haber aguantado con como eran las cosas, haber seguido a la corriente, haberme mantenido unida ligeramente a mi campo y a todos los que lo componen.

Supongo que la vida no tiene que ser fácil. Y que vivo donde siempre quise vivir, aunque las cirncunstancias no sean las mejores, mantengo las relaciones con mis amigos, aunque sea a la distancia, y me encontré de golpe con una relación inesperada y que me hace estúpidamente feliz, aunque no sea lo más simple.
Supongo que la vida es lo que necesitás que sea en cada momento.

1.8.12

You've got mail.

Te acaricio con palabras porque no puedo con las manos.

Te acaricio porque no entendés que me salvaste aunque no supiese que lo necesitaba, porque no entendés de cuántas maneras me llenaste que ni yo sabía que estaba vacía, porque no entendés todo lo que sos.
Te acaricio con palabras en postales, en mensajes, en mails, en privados, en tarjetas. 
Te acaricio porque quiero darte todo lo que vos me das a mí, porque quiero hacerte feliz aunque no pueda despertarme cada día con vos, porque merecés y siempre mereciste alguien que te cuide, te quiera y te proteja como vos hacés.

Te acaricio para que nunca dejes de sentir mi presencia, te acaricio porque quiero y porque te quiero, te acaricio porque todavía no entiendo cómo pudimos no encontrarnos antes.
Te acaricio porque tiene sentido hacerlo.

22.6.12

Manerismos.

Al principio me preocupaba repetir cosas de parejas anteriores.
Cosas no, maneras de ser. Me preocupaban ciertas palabras, ciertas maneras de expresar cariño, ciertas tonterías que hacía sin poder evitarlo.
Sentía que traicionaba a la persona anterior y a la actual.

Hasta que me dí cuenta que todo eso no es de una relación en particular. No son nuestros chistes privados ni nuestros gestos.
Son míos. Son las cosas que con los años fui creando y desarrollando, con cada relación, con cada persona, con cada amigo.
Son cosas que voy haciendo o diciendo siempre, que voy desparramando por ahí y que me pertenecen sólo a mí.
Y son cosas que voy a repetir siempre, sea con quien sea, porque son parte mía.

15.6.12

Deseo.

Fue sólo un reflejo en un espejo.
Una pequeña parte suya. El rectángulo de la parte de atrás de su cabeza, cuello y hombros quitándose la camiseta.
No hizo falta más. Sé lo que hay en los márgenes de ese rectángulo. Ese trocito diminuto de él desnudándose fue más que suficiente.
No es la imagen explícita. Es el recuerdo, la imaginación, la ansiedad, la espera.

6.6.12

Ex-exes.

Últimamente estuve soñando con algunos de mis ex.
Soñé que Hobbit se quería acostar conmigo, y a pesar de lo raro de la situación general (no entremos en detalles, mis sueños son bastante extraños y no quiero distraer de lo importante), lo más raro es que él me buscaba a .
Soñé que me liaba con Osezno, pero que cuando intentaba hablar con él para quedar me ignoraba. Exactamente lo mismo que pasaba en la vida real.
Soñé que intentaba hablar con Mr. Big y decirle cómo me sentía, pero tenía que competir por su atención con una chica pelirroja que no dejaba de tontear con él. Y él con ella. Terminábamos diciéndonos que nos queríamos y abrazándonos, que es lo que hacemos cada vez que nos vemos.

Me preguntaron si pensaba que mi mente me estaba intentando avisar de los problemas anteriores para que no cometa los mismos errores.
Pero creo que mi subconsciente los estaba dejando ir para que pueda empezar algo nuevo con menos fantasmas.
Son relaciones que estaban condenadas desde el principio. Son relaciones más que analizadas. Son relaciones que todos sabemos por qué salieron mal.
Estos sueños fueron el último vestigio de ellos en mí.

Y con el tiempo terminaré de purgarme de los demás.

28.5.12

Sensible.

Una se hace mayor.
Se hace mayor y empieza a plantearse si quizás es hora de empezar a usar un sujetador color carne debajo de camisetas blancas.
Si quizás va siendo hora de agregar una rimmel marrón a mi set de maquillaje.
Si ya es hora de empezar a hacer turisteo con un calzado que no lastime los pies.
Si ya debería peinarme de manera diaria.

Pero no. Todavía no, por favor.
Dejen que no sea adulta un rato más.
Dejen que siga siendo la chicamujer de pelo infinito.

15.5.12

Siento que debería decir algo de él.
Siento que es mi obligación dejar plasmado lo que tenemos, las palabras y mensajes, lo agradecida que estoy de tenerlo, los gestos, las conversaciones, nuestro futuro.
Pero llevamos tanto tiempo sin ser públicos que no encuentro las palabras exactas.
Pero llevamos tanto tiempo sin ser públicos que puede que por una vez quiera que seamos completamente privados.

8.5.12

Celos.

El problema no es ella. Ella es intercambiable: podría ser ella o podría ser otra, y el problema seguiría sin ser ella.
El problema es que ese es mi lugar.
Ese era mi lugar, pero ese sigue siendo mi lugar.
El problema no es que duerme en la misma cama en la que dormía yo con él, el problema no es que desayuna con él como solía hacer yo.
El problema es que sale con mis amigos, se ríe con mis amigos, come con mis amigos, hace fiestas con mis amigos. Con mis amigos y con él.
Y yo nunca renuncié a esa vida. Me mudé y renuncié a él, pero nunca renuncié a mi vida y a mi rutina con mis amigos y conocidos y compañeros de clase y la parte de él que nunca dejó de ser mi amigo.

De repente me encuentro con que mi lugar en sus vidas ha sido usurpado. Nuestra vida en común se ha convertido en su vida en común.
Y me duele saber que nadie me echa de menos. Me duele saber que mi hueco lo ocupa otra persona sin que nadie piense más en mí.
Porque entonces es como si nunca hubiese existido.