Agradezco profundamente que no sean del tipo pegajoso. Ni siquiera del cariñoso.
Porque si llegan a darse la mano, habría perdido todo mi autocontrol.
(Y sí, son celos. Celos asquerosos, verdes y viscosos. Dejenme en paz. Tengo derecho a ponerme celosa una vez al año, ¿no?)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario